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El fallo de La Haya: la hora de la política y la diplomacia

Por: Atilio Borón

El fallo de la Corte Internacional de Justicia cierra, por ahora y tan sólo en el ámbito jurídico, el histórico diferendo político relativo el acceso al mar de Bolivia. Porque tal como el periodista e historiador chileno Manuel Cabieses Donoso lo estableciera con su habitual clarividencia días antes de conocerse la sentencia, “después del fallo de la Corte Internacional de Justicia, lo único razonable es que Chile y Bolivia inicien el diálogo amistoso que el mundo les está pidiendo.”

Según algunos observadores el fallo del tribunal de La Haya peca de un tecnicismo que no se compadece con la densidad histórica y geopolítica que encierra esa controversia. Los jueces obraron como si estuvieran en presencia de un litigio entre dos cantones suizos por el acceso a unas pasturas para sus vacunos de lechería. No se hicieron cargo de la dimensión y la génesis del conflicto y del papel de las grandes potencias de la época –Gran Bretaña y en menor medida Estados Unidos- que utilizaron al gobierno de Chile como un “proxy” para apoderarse de las riquezas mineras existentes en esa región. Estas no fueron utilizadas para estimular el progreso material de Chile, que siguió siendo “un caso de desarrollo frustrado” como lo sentenciara el gran economista de ese país, Aníbal Pinto, sino para acrecentar las fabulosas ganancias de las empresas extranjeras promotoras de la guerra. En ese tiempo, 1879, la explotación del guano y el salitre producían pingües ganancias dado que eran los principales fertilizantes que demandaba impostergablemente la agricultura europea, cuyas tierras labradas por siglos daban signos de agotamiento luego de la Revolución Industrial. Y también estaba el cobre, aunque con una presencia apenas incipiente en esa época.

Este tecnicismo de la Corte era previsible. Es bien sabido que el sistema de las Naciones Unidas está en crisis, entre otras cosas porque el principal actor del sistema internacional, Estados Unidos, viola con impunidad casi todas sus normativas. Ante esta realidad era evidente que lo que La Haya iba a hacer era evitar producir una sentencia que pudiese, eventualmente, aportar un precedente susceptible de desestabilizar el delicado tablero de la política internacional. El objetivo de máxima más razonable era que con su sentencia obligara a ambos gobiernos a iniciar un diálogo sobre el tema de la salida al mar de Bolivia. No podía esperarse ni un milímetro más que eso. Pero ni a eso se atrevieron los togados, y la razón es fácil de entender. No se les escapaba a su entendimiento que en caso de trasponer ese límite, ordenando por ejemplo la restitución aunque fuese parcial del territorio boliviano, un futuro gobierno de México podría plantear una reclamación similar por el robo de la mitad de su territorio a manos de Estados Unidos, ocurrido unos treinta años antes de la Guerra del Pacífico en la que Bolivia y Perú perdieran parte de sus posesiones. O, ya en el siglo veinte, una demanda similar podrían plantear las autoridades palestinas por el descarado robo de su territorio por parte del Estado de Israel. Por eso en La Haya primó el tecnicismo y una visión formalista del derecho para emitir una sentencia que nada ha resuelto.

Conocido el fallo Santiago y La Paz deberán ahora sentarse a conversar y encontrar una solución política y diplomática, satisfactoria para ambas partes y que ponga fin a una disputa que no sólo daña a Bolivia, encerrada en el Altiplano, sino que tampoco le hace bien a Chile, cuyo prestigio internacional se desdibuja cuando su gobierno se rehúsa, por momentos con tonos altaneros, a dialogar con una nación que estará a su lado hasta el fin de los tiempos. Son vecinos y lo seguirán siendo para siempre, y lo mejor es buscar un buen arreglo que mantener viva una tensión que podría ser el germen de futuros infortunios. El ejemplo de las relaciones franco-alemanas después de la Segunda Guerra Mundial es una provechosa fuente de inspiración. Siglos de guerras y enfrentamientos de todo tipo fueron superados cuando la derrotada Alemania en lugar de ser sojuzgada, como ocurriera con el Tratado de Versailles, fue convocada a unirse en el proyecto de la construcción europea. Los aliados –y especialmente Francia- tuvieron ese gesto de inteligencia y sabia mezcla de interés nacional y altruismo que allanó el camino de la paz y la cooperación con la nación vencida. Bolivia, que posee las más importantes reservas de litio del planeta y enormes cantidades de gas (que Chile debe importar porque no tiene) reúne las condiciones económicas necesarias para un acuerdo político mutuamente beneficioso, cerrando definitivamente las heridas de una guerra de saqueo alentada en su tiempo por políticos e inversionistas inescrupulosos y respaldados por el colonialismo inglés hace ya más de un siglo. Con el fallo de La Haya llegó la hora de la política y la diplomacia. Ojalá la dirigencia de ambos países lo comprendan.

Investigador del IEALC, Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.

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FUENTE: http://escuelanacionaldeformacion.blogspot.com/2018/10/el-fallo-de-la-haya-la-hora-de-la.html

Bolivia, Chile y la salida al mar: algunas notas para la reflexión
Andrés Borrello – Rebelión

ANTECEDENTESLa razón histórica acompaña a Bolivia en el reclamo, puesto que en 1879 (cuando muchos de los Estado Nación latinoamericanos empezaban a consolidar su territorio a base de sangre y fuego sobre poblaciones nativas y preexistentes, bajo la presión de un capitalismo en expansión), Chile realiza una ocupación de territorios al norte, en lo que en su momento era el Litoral Boliviano, para proteger los intereses chileno-británicos de la Compañía de Nitrato y Ferrocarril de Antofagasta. Con la ocupación el país trasandino se apropió de 120 mil km2 de territorio y 400 km de litoral, en beneficio de los empresarios del nitrato, ingleses en su mayoría, aunque también se favoreció la consolidación de grandes salitrales en el norte.

El conflicto se desató en una guerra, conocida popularmente como la Guerra del Pacífico, donde Bolivia y Perú se enfrentaron a Chile. Detrás se hallaban intereses de las principales potencias imperialistas de fines del siglo XIX, con intereses contrapuestos: Estados Unidos e Inglaterra. La guerra terminó en 1883, y el tratado de paz se firmó en 1904, donde se establecen los actuales límites territoriales, donde Chile monopolizaba el control de la costa y Bolivia quedaba así cercenada de su posibilidad de acceso al mar.

Durante todo el siglo XX existieron distintos contactos entre los gobiernos de Chile y Bolivia de encontrar puntos en común para consolidar y comulgar en torno a una mirada común y beneficiosa para ambas partes.

De las distintas experiencias, quizá la más ilustrativa es la que se conoce como Abrazo de Charaña, donde los dictadores de cada país se fundieron en, justamente, un abrazo para intentar encontrar resultados. Sí, Augusto Pinochet y Hugo Banzer, usurpadores del poder ejecutivo de Chile y Bolivia, respectivamente, asumieron en el año ´75 el compromiso histórico de contribuir en una solución a la solicitud boliviana de una salida al mar. En esta ocasión fue Perú, la tercera firmante en el tratado de paz de 1904, quien se opuso.

Llama poderosamente la atención que sea durante los gobiernos militares (y una de las dictaduras más reaccionarias de América Latina) uno de los momentos más proclives a satisfacer la demanda del país vecino. Fue, de hecho, el intento más serio de proveer de una salida al mar a Bolivia hasta el presente. Pese a que se podría haber apelado al nacionalismo extremo, la soberanía y la identidad nacional, las dictaduras de ambos países consideraron seriamente la posibilidad de cooperar para solucionar el conflicto.

Hay que aclarar que Chile muy lejos está de perder soberanía. Tiene sí, muchísimo para ganar si llega a un acuerdo con Bolivia. Por ejemplo, fortalecer los vínculos latinoamericanos y la complementación económica, el proveer de agua y gas natural al altiplano y así fomentar el desarrollo del norte.

SOLICITUD DE BOLIVIA

La situación debe quedar bien clara desde el inicio: Bolivia no exige un pedazo concreto de tierra o de mar. Bolivia exige que Chile asuma el compromiso de dialogar y negociar una salida al mar, en donde a través de esos canales diplomáticos ambos Estados estén conformes. Nada más.

Los bolivianos sostienen que Chile se negó sistemáticamente a negociar con ellos, de ahí que el reclamo sea en específico para que las negociaciones comiencen cuanto antes, e intentar encontrar un resultado favorable a ambas partes.

FALLO DE CIJ

La Corte Internacional de Justicia, pese a todo pronóstico, se posicionó en contra a la solicitud de Bolivia. “La república de Chile no contrajo la obligación legal de negociar un acceso soberano al océano Pacífico para el Estado Plurinacional de Bolivia”, argumentó el presidente de la CIJ. Sí invitó la corte a continuar con el diálogo y los intercambios entre ambos países para atender a las cuestiones y su posible solución. “Bolivia no renunciará nunca una salida al mar” dijo el presidente Evo Morales, quien asumió la necesidad de continuar con el diálogo, pese a la resolución de la CIJ que venía desde 2013.

Al día siguiente publicó el siguiente mensaje en sus redes sociales: “ Quiero decirle al país que, pese al informe de la # CIJ, que ha sido injusto, la lucha del pueblo boliviano sigue. Lo importante en este momento es que, aun siendo un resultado que no hace justicia, hay una Corte Internacional que reconoce que existe un tema pendiente con Chile” (Twitter de la cuenta oficial de Evo Morales)

REFLEXIONES FINALES

Quedará para el futuro esperar que los Estados sientan la necesidad de una vez el compromiso de una salida diplomática que satisfaga a ambas partes. Pero no tenemos que dejar de ver el escenario en el cual se monta este panorama, por demás de complejo, y que tiene como eje la geopolítica latinoamericana y el rol de los EEUU, quien desde las sombras prestidigita los movimientos y supervisa los pasos de muchos países de la región.

La postura chovinista y arrogante de Piñera de no ceder “ni un centímetro cuadrado”, más que buscar dar respuestas a un reclamo, entendemos que buscar marcar una barrera en la cual diferenciarse. No podemos comprender la totalidad del conflicto entre Chile y Bolivia si no entendemos que, lo que está detrás, es el intento de varios países latinoamericanos (además de Chile, Colombia y México o incluso la misma Argentina, todo supervisado por EEUU) para desarticular y desestabilizar procesos democráticos alternativos que se desarrollan en contextos adversos.

No podemos terminar de entender la negativa a una salida al mar, si no lo encuadramos en un proceso geopolítico de guerra económica desarrollada en Venezuela contra Maduro y la Revolución Bolivariana. De igual manera, si no traemos a colación los más de 40 años de bloqueo y embargo económico que sufre Cuba, y que le impiden desarrollar su sistema económico y político con plenitud.

Lo que está en el fondo de estas intentonas políticas desestabilizadoras es la desarticulación de la UNASUR, quizá de los proyectos más ambiciosos de América Latina del siglo XXI, que busca construir y consolidar una identidad latinoamericana independiente, construyendo lazos de solidaridad y fortaleciendo la integración entre los países de una manera equitativa y democrática.

Como fuere, Chile y Bolivia seguirán siendo vecinos hasta el fin de los tiempos. Habrá que esperar que nuevos gobiernos utilicen los canales diplomáticos de negociación para encontrar una salida favorable a los Estados en pugna, directamente, y a toda la región de manera colateral.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

FUENTE: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=247286

Como dije antes: La esperanza de retornar al mar con soberanía, sigue intacta. El fallo de la Haya se acata pero no lo comparto, un día sabremos si la reunión del presidente chileno Piñera con Trump antes del fallo tuvo algo que ver.

¿Por qué Bolivia perdió en La Haya frente a Chile?

Sin duda que este revés diplomático tendrá además consecuencias políticas para el Hno. presidente Evo Morales en la futura contienda electoral de 2019. Y dentro de la coyuntura marítima, es precísamente lo que espera Chile, porque Evo Morales fue el único presidente boliviano que cuestionó su política exterior. Pudo sentarlos en la silla de los acusados y se libraron, por ahora.

Xel

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Políticas de Goni y Banzer, en medio del caso Quiborax y Mesa

Por: Fernando del Carpio Z.

Las políticas implementadas por los gobiernos de Hugo Banzer y de Gonzalo Sánchez de Lozada, de corte neoliberal, están presentes en el caso Quiborax.

Banzer, mediante la Ley 1854, del 8 de abril de 1998, redujo el perímetro de reserva fiscal del salar de Uyuni de 2,3 millones a 1,3 millones de hectáreas, con lo que inició la entrega de concesiones.

Mientras que Gonzalo Sánchez de Lozada, sin renunciar nunca a su condición de empresario, adhirió a Bolivia al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (Ciadi), en el que se amparó Quiborax-Non Metallic Minerals (NMM) para demandar al país.

La norma aprobada por Banzer permitió que personas como David Moscoso Ruiz, exfuncionario del Ministerio de Minería, que accedió a información privilegiada, se adjudique 11 concesiones de Ulexita, constituya su empresa y en 2001 venda el 55,99% de sus acciones a la empresa chilena Quiborax, 0,1% al chileno Allan Fosk y que él se quede con el 49%.

Mientras que la decisión de Goni de incorporarse al Ciadi llevó a que Quiborax-NMM recurra a esa instancia y logre que dicte un laudo arbitral que le significó al gobierno boliviano pagar 42,6 millones de dólares de indemnización a la firma chilena, que no invirtió ni un millón de dólares.

El Ciadi no estableció el monto por la inversión realizada, sino por la ‘compensación íntegra’, que incluye los recursos que recibiría en el tiempo de la explotación.

Este cuadro de situación fue ampliamente explicado por los ministros de Justicia y Transparencia Institucional, Héctor Arce, y de Minería y Metalurgia, César Navarro, en el acto interpelatorio que se realizó el miércoles en el hemiciclo de la Cámara de Diputados y que tuvo como testigo, desde uno de los palcos, al expresidente Carlos Mesa, principal involucrado en este caso.

Revocatoria y auditorías

Cuando concluyó la interpelación, Mesa dijo que en el caso Quiborax actuó con “transparencia y honestidad”.

Sin embargo, tal como demostraron con documentos ambos ministros, el exmandatario, al decidir la revocatoria (Decreto Supremo 27589), no cumplió con la legislación minera vigente porque dicha figura jurídica no estaba incluida.

Además, no cumplió con realizar las seis auditorías establecidas en la Ley 2564 que él promulgó el 9 de diciembre de 2003.

Las auditorías técnica, jurídica, económica, regalitaria, sociolaboral y medioambiental debían efectuarse en 60 días, del 9 de diciembre de 2003 hasta el 9 de febrero de 2004, y a partir de éstas determinar la nulidad de las concesiones, con lo que se hubiese fundamentado la medida. Para rematar, Mesa aprueba el DS 27326, el 27 de enero de 2004, que da 13 días para el cumplimiento de las auditorías, cuando el plazo vencía el 9 de febrero.

Meses después, el presidente Eduardo Rodríguez Veltzé, que sustituyó a Mesa después de su renuncia, aprueba el DS 28527, el 16 de diciembre de 2005, que abroga el DS 27589 de la revocatoria por “deficiencias jurídicas insubsanables”.

Todo ese rosario de medidas fue aprovechado por Quiborax-NMM, que demostró que la revocatoria, tal como explicó el ministro Arce, no se dio de conformidad a la legislación boliviana ni del derecho internacional y fue discriminatoria porque sólo afectó a Quiborax (chilena) y no a las demás.

Al final, el Estado tuvo que cumplir con el laudo, caso contrario se venían embargos a bienes y activos de Bolivia en el exterior, por lo que el daño hubiese sido peor.

FUENTE: http://escuelanacionaldeformacion.blogspot.com/2018/07/politicas-de-goni-y-banzer-en-medio-del.html

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LA AUTÉNTICA RAZÓN POR LA QUE EEUU AMENAZA A COREA DEL NORTE Y DE LA QUE APENAS SE HABLA

Corea del Norte tiene una riqueza mineral valorada en 10 billones de dólares, lo que podría explicar el alto interés de algunos países en este país.

Un reciente reporte del rotativo británico The Independent, revela que Corea del Norte tiene enterrado en su territorio minerales valorados en al menos 10 billones de dólares, lo que hace que muchos países y empresas privadas se interesen en este país y posiblemente explica el tiempo que dedica EE.UU. en los asuntos relacionados con Corea del Norte y sus amenazas para invadirlo.

Recursos minerales como carbón, metal de hierro, magnesita, metal de oro, metal de zinc, mineral de cobre, caliza, molibdenita, grafito y tungsteno, abundan en territorio norcoreano que se podrían desarrollar proyectos de mina a gran escala para extraerlos de la tierra.

De hecho, según algunas estimaciones, Corea del Norte puede tener dos tercios de la cantidad mundial de tierras raras, 17 importantes elementos químicos clave para la industria, y 6 veces más tierras raras que China.

El informe también indica que Corea del Norte, en términos de la cantidad de magnesita y tungsteno en el planeta, es el segundo y el sexto país, respectivamente, mientras que más de la mitad del comercio entre Pyongyang y Pekín se compone de la venta de minerales a China.

No obstante, debido a las sanciones aplicadas a Corea del Norte y algunos factores internos, la industria minera en este país peninsular asiático está en pésimas condiciones y, por esta razón, no ha podido hacerse uso de sus recursos minerales.

Es importante considerar que Corea del Sur, cuya riqueza mineral es poca, registra una producción anual de metal de hierro de 0,6 millones de toneladas mientras Corea del Norte produce 3, 4 millones de toneladas de este mineral.

Algunos analistas creen que las presiones de países como Estados Unidos sobre Corea del Norte bajo la excusa de su programa nuclear se deben a que Washington pretende llevar al poder en Pyongyang a un gobierno más cercano con el Occidente que dé luz verde a la participación de empresas extranjeras en la prometedora industria minera norcoreana.

Así pues, como ya es habitual, la realidad nada tiene que ver con la que nos presentan los gobiernos occidentales.

Ni “defensa de la democracia”, ni impedir que “Corea del Norte amenace al mundo con sus armas nucleares”, ni “acabar con un régimen malvado que ataca los derechos humanos”.

Todo gira alrededor del saqueo puro y duro de recursos naturales, como siempre y los medios de comunicación de masas, apenas hablan de ello (algunos lo dicen en voz baja, para después volver a hablar de las maldades de Kim Jon-Un y entretenernos con ello).

Recuerden que el dinero en sí mismo, así como la deuda, solo actúan como instrumentos de los poderes financieros para apoderarse de lo que realmente tiene valor: los recursos naturales y su posesión y explotación por élites privadas.


Fuentes:
http://www.independent.co.uk/news/world/asia/north-korea-trillions-mineral-resources-nuclear-iron-ore-a7818651.html
http://www.hispantv.com/noticias/coreas/346301/corea-norte-tension-eeuu-riqueza-mineral

https://elrobotpescador.com/2017/07/03/la-autentica-razon-por-la-que-eeuu-amenaza-a-corea-del-norte-y-de-la-que-apenas-se-habla/

La beligerancia del imperio genocida contra Corea del Norte por sus armas nucleares nunca me convenció, tenía que haber algo mas porque así por así los gringos no gastan un centavo en sus actos delicuenciales si no es para obtener suculentas ganancias para sostener el derrumbe de su hegemonía.  Por lo menos Corea del Norte tiene con que defenderse y además tiene unos “tíos”como China y Rusia que nunca dejarán que los gringos metan sus narices allí.  En cambio nosotros, si vienen por nuestro Litio y otras riquezas minerales, estamos literalmente indefensos y eso es preocupante.

Xel

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La disputa por el litio

Manuel Salazar S. – Punto Final

En 1998 el precio de la tonelada de litio alcanzaba los 1.770 dólares; en 2009, superaba los 6.000 dólares; hoy, se empina por sobre los 7.600 dólares y sigue subiendo. En 2008, según el Servicio Geológico de Estados Unidos, USGG, se produjeron en el mundo 27.400 toneladas de litio; en 2015, se llegó a las 32.500 toneladas y se espera que en 2020 se alcancen 60.000. El mismo USGG afirma que las reservas mundiales son cerca de 10 millones de toneladas y que más del 80 por ciento están en Chile, Bolivia y Argentina.El rápido crecimiento de esta industria se sustenta -por ahora- en el auge de los vehículos de propulsión eléctrica que requieren baterías de litio. Tesla, el principal fabricante de automóviles de este tipo, ya está entregando al mercado más de 60 mil unidades al año. En 2016 la producción y comercialización de vehículos eléctricos en el mundo alcanzó los 1,3 millones, casi el doble del nivel registrado en 2014; se espera que para 2025 se llegue a los primeros 30 millones y para 2040 serán 150 millones.Más allá del mercado de las baterías, el litio se encuentra en la industria farmacéutica, en aleaciones metálicas, en productos para la industria aeronáutica, en los sistemas de aire acondicionado y en algunos tipos de lubricantes. También avanza rápidamente su incorporación a la industria energética, donde se emplean baterías de litio para conservar los elementos activos.En la actualidad existen nueve elaboradores de productos de litio extraído de salmueras en Argentina, Bolivia, Chile, China y Estados Unidos. Se añaden otros doce productores a partir de minerales en Australia, China, Zimbabwe, Portugal y Brasil.Al vislumbrarse el término de los combustibles fósiles y empezarse a enfrentar las consecuencias del cambio climático, algunos científicos han afirmado que el posible enfriamiento del hemisferio norte multiplicará el interés industrial por el litio para la construcción de grandes generadores de energía que puedan abastecer a las ciudades y a los medios de transporte. La industria del litio parece tener un futuro próspero. Incluso diversos medios de prensa y analistas ya bautizaron al triángulo de salares ubicados entre Chile, Bolivia y Argentina como la “Arabia Saudita blanca” o el “Triángulo del Oro Blanco”. De allí, entonces, que también se haya iniciado una lucha sin cuartel entre los grandes consorcios mundiales del ramo para adueñarse de esos recursos. Uno de esos consorcios es SQM, la firma minera chileno- canadiense que controla Julio Ponce Lerou, sindicado como uno de los principales financistas de la política a través de pagos irregulares y presuntos sobornos y cohechos.
LA EXTRACCION DE LITIO EN CHILE
SQM extrae el litio desde el Salar de Atacama, por concesiones obtenidas en 1992 en la estatal Corporación de Fomento y bajo óptimas condiciones naturales que le permiten grandes ventajas en relación a los costos de extracción que tienen sus competidores. La empresa Soquimich, origen de SQM, fue privatizada en un 99,99% por la misma Corfo entre 1983 y 1988. Julio Ponce pasó de ejecutivo de la entidad estatal a la presidencia y al control mayoritario de la compañía a través de varias controvertidas operaciones que no se aclaran hasta hoy.

En enero de 2015 la transnacional química estadounidense Albermarle adquirió su símil Rockwood Lithium en 6.200 millones de dólares, entrando de lleno al negocio del litio. Rockwood es en Chile la principal competidora de SQM y mantiene dos sitios de producción: la planta solar de Atacama, donde la compañía pretende invertir en los próximos tres años 75 millones de dólares, y la planta química La Negra, en Antofagasta, donde se le agrega valor al recurso.

A mayo de 2006, Albermarle controlaba el 33% del mercado mundial. Le seguía SQM, con cerca del 25% y la también estadounidense FMC Corporation, con 12%. Tanto Rockwood como SQM son los únicos productores de litio en Chile, mediante los contratos de arrendamiento que mantienen con Corfo en el Salar de Atacama. SQM ya ha ocupado el 55% del contrato que mantiene con la corporación estatal. En enero de 2016 Rockwood selló un acuerdo con Corfo que le permitirá sobrepasar a SQM como el mayor productor local, pasando de producir 24 mil toneladas anuales hasta 80 mil toneladas. El convenio elevará los royalties pagados por Rockwood, equiparándolos -dependiendo del precio del litio- a los de la minería metálica. Rockwood, además, deberá entregar aportes a la investigación y desarrollo -entre 6 y 12,4 millones de dólares al año- y una contribución a los pueblos originarios adyacentes, entre otras condiciones. El gobierno chileno espera recaudar desde la entrada en vigencia del acuerdo hasta la fecha de término, en 2043, unos 2.700 millones de dólares.

Paralelamente, a comienzos de 2016 el gobierno anunció una nueva política nacional sobre el litio y encargó a Codelco la responsabilidad de explotar el litio en los salares de Maricunga y Pedernales, para lo cual está buscando un socio estratégico. Codelco definirá a su socio este año y ya hay más de diez interesados.

Un consorcio de tres empresas chinas -Vision Group, Kanhoo Group y MTL Shenzhen Group- junto a empresarios coreanos radicados en Chile se han reunido con diversas autoridades del gobierno para manifestar su interés por levantar una planta de litio con un aporte inicial de 500 millones de dólares y una inversión final de 2.000 millones de dólares. Mauricio Mora, representante de Nexis Consulting SPA, firma que asesora a los asiáticos, ha dicho que la iniciativa daría trabajo a unas cinco mil personas.

También han sostenido reuniones en el Ministerio de Minería representantes de la firma internacional de ingeniería Worley Parson; de los fabricantes de acero Posco; del equipo económico de la embajada de Francia y de uno de los mayores fondos soberanos del mundo: Abu Dhabi Investment Authority.

Otros interesados en el litio son inversionistas locales como la minera Salar Blanco, de los empresarios salmoneros, forestales y de alimentos Martín Borda Mingo y Cristóbal García Huidobro, que se acaban de asociar con la australiana Lithium Power para extraer el mineral en el Salar de Maricunga, en la alta cordillera de Atacama. La sociedad australiana de Borda surgió tras comprar los activos en Chile de la estadounidense LI3, y el proyecto consiste en invertir 360 millones de dólares. Lithium Power International desarrolla otros proyectos en Argentina.

También la Empresa Nacional de Minería tiene propiedades mineras en el Salar de Aguilar y está recibiendo ofertas de eventuales socios para su explotación.

Ejecutivos de Tianqi, la principal empresa estatal china en el negocio del litio, también han acudido al Ministerio de Minería y visitado el Salar de Atacama. Tianqi es socia de Rockwood en Tallison, un gigantesco yacimiento de litio en Australia. A través de Tallison tiene un proyecto de salmuera de litio ubicado en la Región de Atacama, aún no operativo, que consiste en siete salares, cinco de los cuales están en un radio de unos 30 kilómetros.

Ganfeng Lithium es otra importante productora china que busca crecer fuera del gigante asiático y que ha adquirido participaciones en firmas junior de Australia. Según fuentes del sector, también ha visitado Chile y está interesada en entrar en SQM -con la que ya tiene negocios- a través de la compra de acciones en Pampa Calichera.

EN ARGENTINA

Las mineras del litio activas en el norte argentino han asegurado que respetan las regulaciones ambientales y que su labor ha significado grandes beneficios para la región. Mencionan la creación de cientos de empleos y la inversión de cientos de millones de dólares en una de las zonas más pobres de Argentina. También afirman que han construido escuelas e invertido en proyectos de desarrollo local. Los pueblos originarios, en cambio, están indignados porque consideran que las plantas de litio secarán los escasos recursos de agua que aún les quedan. Se estima que para extraer una tonelada de litio se ocupan alrededor de dos millones de litros de agua.

No obstante, el avance de las mineras parece incontrolable. Reporteros de The Washington Post revelaron que una firma de litio financiada con capitales chilenos y canadienses llamada Minera Exar llegó a acuerdos con seis comunidades aborígenes para crear una nueva mina. Se espera que la operación genere 250 millones de dólares al año en ventas, pero cada comunidad recibirá un pago anual de entre 9.000 y 60 mil dólares. Durante las visitas a las seis comunidades indígenas que se encuentran en un desierto rodeado de montañas, a unos 25 kilómetros de la frontera noroeste entre Argentina y Chile, los periodistas del Post encontraron un sorprendente contraste: las multinacionales se benefician de las riquezas minerales mientras que las comunidades luchan para pagar por los sistemas de saneamiento, el agua potable y la calefacción en las escuelas. Todo ello mientras la sequía perdura en esas comarcas. Allí caen menos de cuatro pulgadas de lluvia al año.

El presidente Mauricio Macri, en tanto, eliminó los controles cambiarios y de capital, así como un impuesto a la exportación de minerales con el propósito de atraer inversionistas extranjeros y afianzarse como exportador mundial de carbonato de litio. En la actualidad el país produce a través de FMC, en el Salar del Hombre Muerto, en Catamarca, y Sales de Jujuy, en el Salar de Olaroz, donde se extraen cerca de 40 mil toneladas. También en Sal de Vida, entre las provincias de Catamarca y Salta, mineral propiedad de la empresa australiana Galaxy Resources.Otro proyecto es Cauchiri-Olaroz, desarrollado entre Lithium Americas y SQM, que comenzará a construirse el primer semestre de 2017 con una inversión de 200 millones de dólares y una meta productiva de 50 mil toneladas de carbonato de litio al año.

Algunas multinacionales en la demanda final de litio, como en el caso de Toyota, se animaron a meterse en el proceso de explotación del mineral, y en el caso particular de Argentina participan desde 2012 en la sociedad Sales de Jujuy, que desde 2014 explota litio en el Salar de Olaroz, junto con la empresa de Jujuy Energía y Minería Sociedad del Estado. También figuran Orocobre, una sociedad entre capitales estadounidenses y australianos, y la firma canadiense Enirgi Group, que inició en el Salar del Rincón, en Salta, a 3.660 metros de altura, lo que consideran será la planta de litio más grande del mundo.

Por su parte, SDIC, de China; Posco, de Corea del Sur; Galaxy y Orocobre, de Australia; Eramet, de Francia; FMC Lithium, de EE.UU; y Mitsubishi, de Japón, informaron al gobierno de Macri su decisión de profundizar su “interés” en los salares de la puna. “Nos parecen excelentes los cambios que están teniendo lugar. Ahora Argentina es mucho más atractiva”, aseguró Patricio de Solminihac, director ejecutivo de SQM, al anunciar el proyecto Caucharí-Olaroz, en Jujuy.

Albermarle Corporation, que ahora controla la mayoría de las exportaciones de litio desde Chile, adquirió también los derechos exclusivos de exploración del Salar de Antofalla en Catamarca, para lo cual invertirá entre 8 y 12 millones de dólares anuales. La empresa firmó un acuerdo con Bolland Minera, para obtener los derechos de exploración y adquisición del salar, que según estimaciones tiene el potencial de ser uno de los más importantes de Argentina. Albemarle ha dicho que su objetivo en el mediano plazo es tener el 50% de la producción mundial de litio, y están en un plan de compras por todo el mundo para conseguirlo.

Las empresas mineras prometieron a Macri más de 20 mil millones de dólares en inversiones dentro de los próximos cinco años.

Para el analista argentino Atilio Boron no hay cabos sueltos y el denominado Plan Belgrano que impulsa el gobierno argentino revela los intereses de las potencias en la región. Anunciado como un programa de desarrollo social, productivo y de infraestructura para Salta, Jujuy, Tucumán, La Rioja, Catamarca, Misiones, Corrientes, Chaco, Formosa y Santiago del Estero, el Plan Belgrano es discutido por otros especialistas en geopolítica que pretenden saber a cambio de qué llegarán las “ambiciosas inversiones” anunciadas. “Ese plan forma parte de una iniciativa de Estados Unidos para apropiarse de los recursos naturales de Sudamérica y, especialmente, de esta parte del continente. El noroeste es una región muy rica en litio, para los norteamericanos uno de los recursos estratégicos del siglo XXI”. Boron ha insistido en que si este plan se materializa “habrá una fuerte presencia militar y de agencias estadounidenses en la región y, probablemente, se avance en la instalación de una base militar en la Triple Frontera”, donde converge el acuífero guaraní, una de las mayores reservas de agua dulce del planeta.

EN BOLIVIA

Bolivia busca producir para el último trimestre de 2018 alrededor de 50 mil toneladas de carbonato de litio a escala industrial y para ello construyó una planta piloto ubicada en el Salar de Uyuni. Esta instalación demandó una inversión de 19 millones de dólares y las obras registran un avance superior al 20% y se espera producir unas 350 mil toneladas de sales de potasio al año.

A fines de 2016, fuentes gubernamentales informaron que la norteamericana Tesla Motor había manifestado su interés por construir una planta de baterías de litio en el país. También se dijo que otras cinco empresas extranjeras -de Rusia, Australia y Japón- estaban interesadas en instalar plantas. El país que preside Evo Morales concentra la mitad de las reservas mundiales de litio y las empresas extranjeras han visto frustrados sus intentos de instalar el modelo extractivista. Morales puso en marcha un plan de industrialización soberana de los recursos minerales que contempla la producción de carbonato de litio y cloruro de potasio, y la elaboración de baterías de ion-litio. Hasta 2019, el Estado boliviano pretende invertir más de 900 millones de dólares para explotar 400 kilómetros de superficie del Salar de Uyuni. “Con esa explotación e industrialización del litio tenemos para mantenernos cien años”, sostuvo el presidente Morales.

Publicado en “Punto Final”, edición Nº 869, 20 de enero 2017.

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FUENTE: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=221986
Un resumen sobre la actual situación del litio, el mineral del futuro en nuestro continente.  Por su importancia creciente el gobierno nacional debe tomar muy en serio todo lo relacionado con el litio y nuestras reservas, en particular la seguridad porque como habrán podido leer, existen muchas transnacionales que codician este tesoro blanco y para conseguirlo son capaces de todo.  Desde fomentar una matríz de opinión interesada con sus objetivos de saqueo y explotación hasta financiar una guerra o tumbar un gobierno.
Insisto que en asuntos defensivos en una situación de conflicto bélico damos lástima como las selecciones de fútbol y en un par de horas podríamos perderlo todo.  La rapacidad de nuestros vecinos asociados con las transnacionales pueden inventar cualquier excusa para ello.
Pese a que defendemos la paz y celebramos tener una constitución pacifista, también somos conscientes de una realidad donde los criminales ya no manejan solo empresas, sino naciones.
Espero que esta preocupación y la responsabilidad que implica el litio así como el agua para las generaciones futuras de los próximos 100 años de Bolivia como dice Evo, considere implementar una mayor seguridad en términos prácticos y no solo discursos demagójicos.
Xel

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