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Rapero de 15 años compuso una canción contra el Presidente Macri

(Enero 14, año 83 desde la fundación de Camiri)

A compartir el video compañeros, Uds. saben que lo que está pasando en la Argentina de Macri nos afecta y no podemos cometer el mismo error en Bolivia.

Xel

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Carlos Mesa, ¿el neoliberal bueno?

 

 

Desde el principio, la oligarquía boliviana no sirvió ni siquiera como oligarquía y hasta hoy ha sido lo que podríamos llamar una oligarquía birlocha, aprisionada por su propia sensualidad, adormecida en su falta de sentido de la historia”
René Zabaleta

De las oligarquías del continente, ensimismadas y ajenas a toda realidad, a Bolivia le cayeron en flor, una fauna de tiranos amantes de la hamaca, de mejillas coloradas, bigotes de Bismark, prepotentes e ignorantes, ridículamente afrancesados que consideraban indigno luchar por la posesión del mar, “hubiesen preferido combatir hasta la muerte, por el santuario de Copacabana”.

El artículo 14 de la primera constitución de este país vapuleado del derecho y del revés, consideraba que mujeres e indios carecían de facultades mentales, por lo que el marido y el patrón, debían sojuzgar esos cuerpos llenos de pecados abominables.

Con la plata que debieron usar para comprar buques de guerra, para detener a la armada anglo chilena, construyeron en Chuquisaca, el cementerio más bello del mundo, con árboles traídos de Europa, malvas y helechos de Colombia y siemprevivas de México. Contrataron al mismísimo ingeniero Eiffel, para que les construya en la capital, una réplica a escala de la famosa torre francesa, y una terminal ferroviaria, similar al de las capitales europeas de entonces. Con la misma intensidad con que amaban Francia, detestaban Bolivia, por lo que hicieron todo lo humanamente posible por hundirla.

En 1902, en su informe ejecutivo, el ingeniero Sénechal de La Granje, presidente de la Compañía Minera Huanchaca, señalaba: “de los 400 nacidos anualmente, muere alrededor de 360 antes de los tres meses” Sin esta formidable carnicería, las fortunas de la oligarquía minero terrateniente, jamás hubieran visto la luz.

Así nació, creció y se enriqueció, la clase social de la cual proviene Carlos Mesa y que hoy pretende vendernos el rostro humano del capitalismo salvaje.

En 1904, el mismo año en que la casta gobernante firmaba el tratado que entregaba definitivamente el mar a la rapiña mapocha, el magnate del estaño, Simón Patiño, fundó el periódico El Diario, que jamás en su larguísima vida, fue censurado por ninguna de las habituales dictaduras que inundaron de sangre la historia de Bolivia y que sobrevive hasta nuestros días, sin cambiar un ápice su rancio discurso pro terrateniente.

De allí medraron los padres, hermanos y hermanastros de la culta familia de Carlitos, como le gusta que lo llamen.

Por lo que cabe preguntarse, ¿Existe en Bolivia una oligarquía nacional capaz de construir un verdadero proyecto de país soberano e independiente? ¿Es posible encontrar en la historia de esta oligarquía, un atisbo de decencia por esta patria huérfana de padre y madre?

La respuesta, por supuesto es, no. Con su natural elocuencia, en su mensaje a la Tricontinental el Comandante Che Guevara escribió; “las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo -si alguna vez la tuvieron- y solo forman su furgón de cola”.

En un reciente acto fallido, don Carlos, prometió que de llegar a la presidencia, de un solo saque acabaría con el Estado rentista. Estos modestísimos bonos que tanto irritan a los neoliberales, detuvieron la muerte de miles de madres y niños, interrumpieron la sangría de la deserción escolar y devolvieron dignidad a los viejos, 180 años olvidados por todos los gobiernos de todos los colores.

Después, el oligarca se desdijo, pero en un lapsus línguae, volvió a mostrarnos su alma endeble y tránsfuga. Sigmund Freud, explicaba que “los actos fallidos expresan algo que, por regla general, la persona no se propone comunicar sino guardar para sí”, pero que es eso, efectivamente lo que piensa, confirmando el dicho popular; el pez muere por la boca.

Entonces, ¿Qué hará don Carlos Mesa, con las empresas nacionalizadas, las volverá a vender como ya lo hizo una y otra vez su partido político?

¿Qué les sucederá a las casi 4 millones de almas que escaparon del purgatorio neoliberal y que hoy son clase media?

Los días atroces de la Masacre de Octubre, Carlos Mesa, dijo sentirse consternado por tanta muerte. Es decir, ¿Carlos Mesa, no sabía lo que eran capaces de hacer Sánchez de Lozada y Sánchez Berzaín, por lo tanto, lo engañaron? “no mames”, le diría un vecino de El Alto.

El 13 de octubre de 2003, el oportunista representante del capitalismo ético, retiró su apoyo a Sánchez de Lozada, pero ya en las calles habían 42 muertos amontonados en las calzadas y aceras.

El 17 de octubre, el mismo día en que Los Sánchez, escapaban del país Carlos Mesa se reunió con el embajador de Estados Unidos, David Greenlee. Así, el imperio bendecía el reciente gobierno del neoliberal bueno.

El 7 de marzo de 2005, en otro acto de sinceramiento, don Carlos Mesa, admitió, chabacano y feliz: “señor, señora, le estoy pagando… su salario de la limosna internacional que recibo, porque extiendo la mano”. Poniendo en evidencia, sin abochornarse, la mentalidad parasitaria de una casta pedigüeña.

Junto a Amalia Pando, al padre Pérez, Mario Espinoza y a una generación de periodistas sicarios, bendijeron de rodillas la llegada de los globos de la globalización y el libre mercado, no dijeron ni pio mientras el Estado neoliberal, remataba 220 empresas del pueblo.

En una complicada operación quirúrgica, los medios de comunicación, pretenden instalar en el sentido común de la sociedad, la idea de que Carlos Mesa representa lo nuevo y que Evo representa lo viejo. Este grotesco Frankenstein del libre mercado, con partes del cuerpo remendadas a una cabeza cínica y burlona, es la esperanza de la oligarquía boliviana.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

FUENTE: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=251065

http://escuelanacionaldeformacion.blogspot.com/2019/01/carlos-mesa-el-neoliberal-bueno.html

Muchos no saben esta parte de la historia, y ciertamente el candidato periodista e historiador C.M. Gisbert no lo cuenta en su ‘Historia de Bolivia’ (donde básicamente pretende limpiar y exculpar a la oligarquía vendepatria).

El candidato Lava Jato, el candidato de la rancia oligarquía, el candidato de Goni y la Embajada prepara su lengua sibilina para embaucar y destruir aquello que más odia, la Bolivia Plurinacional.

Mesa! mesa! mesa que más aplauda, le mando al ‘limosnero’!

Xel

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Viaje al futuro (también puede ocurrirnos en Bolivia, si este 2019 metemos las ‘cuatro’)

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TSE de Bolivia aprueba candidatura de Evo para nuevo mandato

El TSE aprobó el binomio de Evo Morales para la Presidencia de Bolivia y a Álvaro García Linera para la vicepresidencia.

El binomio del MAS-IPSP Evo Morales Ayma y Álvaro Marcelo García Linera, candidatos habilitados a la Presidencia y Vicepresidencia en las próximas elecciones de Bolivia.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Bolivia aprobó la postulación del presidente Evo Morales para un nuevo mandato.

El TSE aprobó ocho de los nueve binomios de partidos políticos y alianzas registrados ante el ente electoral para las elecciones primarias a celebrarse en enero de 2019.

La presidenta del ente comicial, María Eugenia Choque, detalló que los binomios aceptados corresponden al Movimiento Al Socialismo Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP), Evo Morales Ayma, candidato a la presidencia, Álvaro Marcelo García Linera candidato a la vicepresidencia.

Los candidatos a las elecciones generales debían ser elegidos en diciembre de este año, por lo que el TSE tenía hasta el 8 de este mes para anunciar los binomios aprobados.

También anunció al Partido Acción Nacional Boliviano (PAN-BOL) Ruth Nina candidata a la presidencia, Leopoldo Richard Chui, candidato a la vicepresidencia; Movimiento del Tercer Sistema (MTS), Félix Patzy Paco, candidato a la presidencia, Lucila Mendieta Pérez, candidata a la vicepresidencia.

Otros de los binomios fue del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) Virginio Lema y Fernando Untoja; Comunidad Ciudadana (CC), Carlos Mesa y Gustavo Pedraza; Unidad Cívica Solidaridad (UCS), Víctor Hugo Cárdenas y Erick Peinado; Bolivia dice No 21F, Oscar Ortíz – Edwin Rodríguez; Partido Demócrata Cristiano (PDC), Jaime Paz Zamora y Paola Barriga.

Por último, Choque señaló que este miércoles se publicará la resolución para que los ciudadanos conozcan los binomios aprobados.

Movimientos sociales impulsan candidatura de Evo Morales en Bolivia

FUENTE: https://www.telesurtv.net/news/bolivia-tse-candidatura-evo-morales-garcia-linera-mas-20181204-0043.html

Lo dicho, el Tribunal Supremo Electoral solo acató la ley, no tiene potestad para oponerse a una sentencia constitucional del Tribunal Supremo de Justicia.

Toda la juntucha de vendepatrias, es decir toda la oligarquía de Bolivia junto a sus medios masivos de desinformación grita y se tira de los pelos porque se les durmió el gallo y esta vez fueron madrugados, ninguno se esperaba que la mala noticia les llegara antes de que preparen y calienten su locro; ahora tendrán que morfarse el falso conejo condimentado con bilis. 🙂

Esto se parece en cierta medida al bochorno argentino entre #BocavsRiver. Uno quiere jugar, el otro se niega y quiere los puntos y ser campeón sin jugar.

A la opasición les queda la violencia y apostarán por la desestabilización del país? Veremos cuán demócratas son.

Xel

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Acoso de la junt’ucha política colonialista

Cardenas-Mesa-Quiroga-Costas-Revilla-Medina_(foto archivo de La_LRZIMA20181112)

Por: Esteban Ticona

El término preciso de junt’ucha en aymara es junt’uchaña, y hace referencia a la comida recalentada. Es decir, aquella que ha sobrado del almuerzo principal y que se vuelve a calentar y a consumir por una sola vez para no echar a la basura. No sé por qué se ha eliminado el sufijo “ña” y ahora solo se dice junt’ucha y se escribe, de manera errónea, juntucha. En quechua se dice q’uñichiy y tiene el mismo significado.

¿Cuál es la relación de la comida de segunda mano y la política criolla mestiza? ¿Por qué los pueblos andinos relacionan la política colonizadora con la comida recalentada? En la jerga política nacional se refiere a los acuerdos políticos conservadores de mal gusto. También alude a los pactos políticos “podridos”. Desde la mirada de los pueblos ancestrales, y sobre todo desde los pueblos aymara, quechua y uru, denominar con un término gastronómico a la práctica política colonialista implica develar lo dañino que representa la junt’ucha política para el cuerpo societal.

Hoy los políticos conservadores mantienen la lógica del p’ajp’aku o comerciantes embaucadores de comida que, por ejemplo, ofrecen sus productos cocinados con aceite recalentado. Es decir, aunque que ya no sirve lo siguen utilizando, a sabiendas de que daña al organismo y que puede provocar enfermedades gastrointestinales severas. De allí la analogía entre el viejo político conservador hoy recalentándose como el aceite para las próximas elecciones presidenciales. El adjetivo junt’ucha es el más preciso para describir las prácticas de los políticos recalentados que ya han hecho “amarres” entre sus congéneres. He aquí algunos nombres de los políticos de segunda mano o recalentados.

¿Cómo seguir creyendo a Jaime Paz Zamora, a quien le gusta que le llamen “jefe de los culitos blancos”? El no tuvo escrúpulos y menos moral a la hora de darse la mano con el exdictador Hugo Banzer Suárez. No le importó “cruzar ríos de sangre” para unirse con su perseguidor político. Si vuelve a ser presidente, asegura, va a cambiar la Constitución Política del Estado Plurinacional por la de una república. Es decir, ¿retrocederemos al viejo Estado nación que negó la pluralidad profunda de este país?

Samuel Doria Medina, capitalista y privatizador de las empresas estratégicas del país, eterno candidato a la presidencia, insiste en ser el mandamás del país. ¿Seguirá insultando al pueblo, derrochando mucho dinero y con un perfil que no llega a la altura del pueblo boliviano?

¿Qué decir de Carlos Mesa? Empírico y sabelotodo, que con aires de colonizador español no tiene escrúpulos para calificar al presidente Evo Morales de dictador. ¿Tendrá el mismo valor para decirle a su aliado Gonzalo Sánchez de Lozada que es un genocida? Seguro que no, porque “el gringo” sigue siendo su amo y su inspiración política.

Por último, qué lejos ha quedado la práctica katarista de Víctor Hugo Cárdenas cuando se enfrentaba a los colonizadores y propugnaba lo plurinacional. Hoy es un converso hacia el otro extremo, es decir, hacia lo más neoliberal y separatista del país, uniéndose con los terratenientes de Santa Cruz.

Wali llakisiñawa jichhurunakanxa. Q’ara yanqha jaqinakawa wasitampi kutt’aniñ munapxi markasa apnaqañataki. Junapanakaxa  wali parlakipapxi, amtapxi Evo jilataru jaqsuñataki. Jiwasanakaxa mayachasiñasawa, janiw kutt’anipkaspati q’ara tumayku jaqinaxa.
Esteban Ticona, es Aymara boliviano, doctor en Estudios Culturales Latinoamericanos y docente en la UMSA.

FUENTE: http://escuelanacionaldeformacion.blogspot.com/2018/11/acoso-de-la-juntucha-politica.html

Dentro del reino animal, solo nuestra especie es capaz de tropezar con la misma piedra no solo 2 veces.
La Juntucha de vendepatrias quiere destruir Bolivia y poner al pueblo de rodillas, tal como lo viene haciendo Macri y ahora Bolsonaro.
Para ello, ha comenzado el engaño masivo mediático, el ‘lavado de cerebros’ nos golpeará la cabeza día y noche hasta el 2019 tratando de manipularnos para que los vendepatrias vuelvan a hacer sus fechorías en su palacio de gobierno (ahora se llama, Casa Grande del Pueblo).
Se rehusan a ver la nueva Bolivia, se rehusan a comparar la cruda realidad de nuestros vecinos argentinos y brasileros bajo gobiernos vendepatrias como ellos y no admiten que Evo Morales, un indio cocalero, sindicalista, les dé cátedra en cómo gobernar el país.
Tanto por la edad como porque quizá ya se les acabó lo que robaron antes (y esta puede ser la verdadera razón), están desesperados y harán lo indecible para conseguir su objetivo. Cuentan con la estupidez de nuestra especie, saben que somos capaz de equivocarnos y votar por ellos, no importa si fuimos manipulados por sus mentiras o no.
Por estos lados, pronto veremos otra función del circo con los payasos locales, prometen hacer reir a más de uno, dicen que intercambiaran papeles y habrá muchas sorpresas, pero al final será la misma Juntucha de suchas.
Xel

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La migración en Centro América y el cinismo mediático

Probablemente Bolivia estaría peor que estos países si los gobiernos vendepatrias de la oligarquía nacional habrían perdurado hasta hoy.

La razón se explica por sí sola; donde hay un gobierno con ideología capitalista y depredador, allí la desigualdad crece tanto como la pobreza y esto que vemos en Centro América tiene mucho que ver con ese tipo de gobiernos de la derecha.

Pronto iremos a unas nuevas elecciones presidenciales.  Constataremos pronto si hemos enloquecido tanto como los brasileños al votar por un facho y quizá, ni aún viendo la pesadilla de Centro América o la misma catástrofe de la Argentina de Macri, no aprendimos nada.

 

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Bolsonaro, tres hipótesis y una sospecha

Jair Bolsonaro (Foto: FÁBIO MOTTA,GP1 )

(Por ) La sorprendente performance electoral de Jair Mesías Bolsonaro en la primera vuelta de las elecciones presidenciales del Brasil suscita numerosos interrogantes. Sorprende la meteórica evolución de su intención de voto hasta llegar a arañar la mayoría absoluta. Y no fue el atentado lo que lo catapultó la posibilidad de ganar en primera vuelta. Veamos: en los últimos dos años su intención de voto fluctuó alrededor del 15 por ciento, pese a que está próximo a cumplir 28 años consecutivos como diputado federal (y con sólo tres proyectos de ley presentados a lo largo de estos años). Ergo, no es un “outsider” y mucho menos la personificación de la “nueva política”. Es un astuto impostor, nada más. A comienzos de Julio su intención de voto era del 17 por ciento: el 22 de Agosto, Datafolha marcaba un 22 por ciento. El 6 de Septiembre sufre el atentado y pocos días después las preferencias crecieron ligeramente hasta alcanzar un 24 y un par de semanas después subía al 26 por ciento. En resumen: un módico aumento de 9 puntos porcentuales entre comienzos de Julio y mediados de Septiembre. Pero a escasos días de las elecciones su intención de voto trepó al 41 y en las elecciones obtuvo el 46 por ciento de los votos válidos. En resumen: en un mes prácticamente duplicó su caudal electoral. ¿Cómo explicar este irresistible ascenso de un personaje que durante casi treinta años jamás había salido de los sótanos de la política brasileña? A continuación ofreceré tres claves interpretativas.

I

Primero, Bolsonaro tuvo éxito en aparecer como el hombre que puede restaurar el orden en un país que, según pregonan los voceros del establishment, fue desquiciado por la corrupción y la demagogia instaurada por los gobiernos del PT y cuyas secuelas son la inseguridad ciudadana, la criminalidad, el narcotráfico, los sobornos, la revuelta de las minorías sexuales, la tolerancia ante la homosexualidad y la degradación del papel de la mujer, extraída de sus roles tradicionales. El escándalo del Lava Jato y el desastroso gobierno de Michel Temer acentuaron los rasgos más negativos de esta situación, que en la percepción de los sectores más conservadores de la sociedad brasileña llegó a extremos inimaginables. En un país donde el orden es un valor supremo – recordar que la frase estampada en la bandera de Brasil es “Orden y Progreso”- y que fue el último en abolir la esclavitud en el mundo, el “desorden” producido por la irrupción de las “turbas plebeyas” desata en las clases dominantes y las capas medias subordinadas a su hegemonía una incandescente mezcla de pánico y odio, suficiente como para volcarlas en apoyo de quienquiera que sea percibido con las credenciales requeridas para restaurar el orden subvertido. En el desierto lunar de la derecha brasileña, que concurrió con seis candidatos a la elección presidencial y ninguno superó el 5 % de los votos, nadie mejor que el inescrupuloso y transgresor Bolsonaro, capaz de infringir todas las normas de la “corrección política” para realizar esta tarea de limpieza y remoción de legados políticos contestatarios. El ex capitán del Ejército, eligió como compañero de fórmula a Antonio Hamilton Mourau, un muy reaccionario general retirado que pese a sus orígenes indígenas cree necesario “blanquear la raza” y que no tuvo empachos en declarar que “Brasil está lastrado por una herencia producto de la indolencia de los indígenas y del espíritu taimado de los africanos” . Ambos son, en resumidas cuentas, la reencarnación de la dictadura militar de 1964 pero catapultada al gobierno no por la prepotencia de las armas sino por la voluntad de una población envenenada por los grandes medios de comunicación y que, hasta ahora, a dos semanas de la segunda vuelta, parece decidida a votar por sus verdugos.

Ahora bien: ¿por qué la burguesía brasileña se inclinó a favor de Bolsonaro? Algunas pistas para entender esta deriva las ofrece Marx en un brillante pasaje de El 18 Brumario de Luis Bonaparte . En él describió en los siguientes términos la reacción de la burguesía ante la progresiva descomposición del orden social y el desborde del bajo pueblo movilizado en la Francia de 1852: “se comprende que en medio de esta confusión indecible y estrepitosa de fusión, revisión, prórroga de poderes, Constitución, conspiración, coalición, emigración, usurpación y revolución el burgués, jadeante, gritase como loco a su república parlamentaria: “¡Antes un final terrible que un terror sin fin!” [1] Pocas analogías históricas pueden ser más aleccionadoras que esta para entender el súbito apoyo de las clases dominantes brasileñas -enfurecidas y espantadas por el debilitamiento de una secular jerarquía social anclada en los legados de la esclavitud y la colonia- a un psicópata impresentable como Bolsonaro. O para comprender el auge de la Bolsa de Sao Paulo luego de su victoria en la primera vuelta y el júbilo de la canalla mediática, encabezada por la Cadena O Globo. Todo este bloque dominante suplicó, jadeante y como un loco, que alguien viniese a poner fin tanto descalabro. Y allí estaba Bolsonaro.

Y es que como lo observara Antonio Gramsci en un célebre pasaje de sus Cuadernos, en situaciones de “crisis orgánica” cuando se produce una ruptura en la articulación existente entre las clases dominantes y sus representantes políticos e intelectuales (los ya mencionados más arriba, ninguno de los cuales obtuvo siquiera el 5 por ciento de los votos) la burguesía y sus clases aliadas rápidamente se desembarazan de sus voceros y operadores tradicionales y corren en busca de una figura providencial que les permita sortear los desafíos del momento. “El tránsito de las tropas de muchos partidos bajo la bandera de un partido único que mejor representa y retoma los intereses y las necesidades de la clase en su conjunto” –observa el italiano- “es un fenómeno orgánico y normal, aún cuando su ritmo sea rapidísimo y casi fulminante por comparación a los tiempos tranquilos del pasado: esto representa la fusión de todo un grupo social (las clases dominantes, NdA) bajo una única dirección concebida como la sola capaz de resolver un problema dominante existencial y alejar un peligro mortal.” [2]

Esto fue precisamente lo ocurrido en Brasil una vez que sus clases dominantes comprobaran la obsolescencia de sus fuerzas políticas y liderazgos tradicionales, la bancarrota de los Cardoso, Temer, Neves, Serra, Sarney, Alckmin y compañía, lo que las llevó a la desesperada búsqueda del providencial mesías exigido para restaurar el orden desquiciado por la demagogia petista y la insumisión de las masas y que, a su vez, les permitiera ganar tiempo para reorganizarse políticamente y crear una fuerza y un liderazgo políticos más a tono con sus necesidades sin el riesgo de imprevisibilidad inherente al liderazgo de Bolsonaro. Pero por el momento, lo importante para las clases dominantes brasileñas: subrayamos, lo único importante, es acabar definitivamente con el legado de los gobiernos del PT y sus aliados. Conocido el derrumbe de sus candidatos en las encuestas pre-electorales, incluyendo al delfín de Fernando H. Cardoso, el gobernador del estado de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, aquéllas necesitaban tiempo para pergeñar una nueva fórmula política. Una eventual victoria de Bolsonaro se lo proporcionaría, y hacia él volcaron todo su apoyo en las últimas semanas de la campaña.

II

Segundo, Bolsonaro fue favorecido por el cambio en la cultura política de las clases y capas populares que las tornó receptivas a un discurso que apenas unos años antes hubiera sido motivo de burlas, desoído o repudiado en las barriadas populares del Brasil, para ni hablar en los ambientes de las capas medias más educadas. La crisis económica y social y la ruptura de los lazos de integración comunitaria en las favelas, potenciadas por la falta de educación política de las masas -una tarea que según Frei Betto el PT jamás se propuso como acompañamiento a sus políticas de promoción social- junto a la gravísima crisis institucional y política del país prepararon el terreno para un cambio de mentalidad en donde el llamamiento al orden y la apelación a la “mano dura” afloraron como propuestas sensatas y razonables para enfrentar una situación muy crítica en los suburbios populares y que los medios del establishment agigantaban pintándola con rasgos estremecedores.

¿Es éste un rasgo exclusivo del Brasil? No. Todos los gobiernos latinoamericanos del ciclo político iniciado a fines del siglo pasado con el ascenso de Hugo Chávez cayeron en el error de creer que sacar de la pobreza a millones de familias las convertiría inexorablemente en portadoras de una nueva cultura solidaria, comunitaria, inmunizada ante el espejismo del consumismo, y por lo tanto propensa a respaldar los proyectos reformistas. Sin embargo, como en la Argentina, Venezuela, Ecuador y Bolivia, en Brasil también una buena parte de los beneficiarios de las políticas de inclusión de los gobiernos del PT fue captada por el discurso del orden de la burguesía y las capas medias -atemorizadas y llenas de resentimiento por la activación del campo popular que hizo abandono de su tradicional quietismo- y pregonado de modo abrumador por la prensa hegemónica con el auxilio de las iglesias evangélicas. Estas hicieron lo que el PT y la izquierda no supo o no quiso hacer: organizar y concientizar, en clave reaccionaria, a las comunidades más vulnerables rescatadas de la pobreza extrema por los gobiernos de Lula y Dilma. Y lo hicieron reforzando los valores tradicionales en relación al papel de la mujer, la identidad de género y el aborto y promoviendo una cosmovisión reaccionaria, autoculpabilizadora de los pobres y esperanzada en el papel salvífico de la religión e, incidentalmente, de un oscuro político oportunamente bautizado y renacido como un buen cristiano en Mayo del 2016 en las mismísimas aguas del río Jordán, ¡donde San Juan Bautista hiciera lo propio con Jesucristo! La piadosa imagen de Bolsonaro sumergido en las aguas del río fue masivamente difundida a través de los medios y lo rodeó con el aura que necesitaba para aparecer como el Mesías que llegaba para poner fin al desquicio moral, social y político producido por Lula y sus seguidores. Esta prédica se difundía no sólo a través de los medios de comunicación hegemónicos -sino sobre todo por la Record TV, propiedad de Edir Macedo, fundador de la Iglesia Universal del Reino de Dios y segunda en audiencia detrás de la Cadena O Globo- sino que también se reproducía en sus más de seis mil templos establecidos en todo Brasil, una cifra abrumadoramente superior al número de locales que cualquier partido político jamás tuvo en ese país. [3] Resumiendo: se verificó, como antes en Argentina y en cierta medida también en Brasil, la inesperada “revuelta de los incluidos” en contra de los gobiernos progresistas que promovieron esas políticas de integración social en la región. [4]

III

Una tercera línea de interpretación dice relación con el eficaz -y por supuesto, nefasto- papel de los medios hegemónicos en el linchamiento mediático de Lula y todo lo que éste representa. En este sentido el papel de la Cadena O Globo y, en menor medida, el de Record TV, ha sido de capital importancia, pero no le van en zaga la prensa gráfica y por supuesto una muy aceitada utilización masiva de las redes sociales activadas por un enorme ejército de militantes y trolls. Las riquísimas iglesias evangélicas disponen de dinero más que suficiente para sostener esta letal infantería comunicacional. Toda esta artillería mediática ha venido desde hace años descargando un torrente de informaciones difamatorias y “fake news” (para cuya elaboración y diseminación ya existen numerosos programas disponibles en la web) que a lo largo del tiempo fueron erosionando la valoración de las políticas de inclusión social del PT y la credibilidad y honorabilidad de sus principales dirigentes, comenzando por Lula. La farsa jurídica mediante el cual se lo condenó, sin pruebas, a pasar largos años de cárcel no mereció crítica alguna de la prensa hegemónica, que previamente había maliciosa y minuciosamente atacado la imagen pública del ex presidente y sus colaboradores. El Lava Jato sirvió para arrojar un pesado manto de desprestigio sobre toda la clase política, no sólo los líderes del PT, y ciertos sectores del gran empresariado. Prueba de ello fue la decepcionante performance de los candidatos de la derecha en la primera vuelta, cosa que anotáramos más arriba.

Pero toda esta movida, la segunda etapa del golpe institucional cuya primera fase fue la destitución de Dilma Rousseff, debía culminar con la detención e ilegal condena de Lula y su proscripción como candidato, única forma de frustrar su seguro retorno al Palacio del Planalto. El efecto combinado de una justicia corrupta y unos medios cuya misión hace rato dejó de ser otra cosa que manipular y “formatear” la conciencia del gran público aseguró ese resultado y, sobre todo, el quietismo dentro de las propias filas de simpatizantes y militantes petistas que sólo en escaso número se movilizaron y tomaron las calles para impedir la consumación de esta maniobra. La complicidad de la justicia electoral en un proceso que tiene grandes chances de desembocar en el derrumbe de la democracia brasileña y la instauración de un nuevo tipo de dictadura militar es tan inmensa como inocultable. Jueces y fiscales, con la ayuda de los medios, arrasaron con los derechos políticos del ex presidente, lo encerraron física y mediáticamente en su cárcel de Curitiba al prohibirle grabar audios o videos apoyando a la fórmula Haddad-D’Avila e inclusive vetaron la realización de una entrevista acordada con la Folha de Sao Paulo. En términos prácticos la justicia fue un operador más de Bolsonaro, y los pedidos o reclamos de su comité de campaña apenas tardaban horas para convertirse en aberrantes decisiones judiciales. Por eso la justicia, los medios y los legisladores corruptos que avalaron todo este fraudulento proceso son los verdugos que están a punto de destruir a la frágil democracia brasileña, que en treinta y tres años no pudo emanciparse del permanente chantaje de la derecha y su instrumento militar.

Va de suyo que este perverso tridente reaccionario y bastión antidemocrático es convenientemente entrenado y promovido por Estados Unidos a través de numerosos programas de “buenas prácticas” donde se les enseña a jueces, fiscales, legisladores y periodistas de la región a desempeñar sus funciones de manera “apropiada”. En el caso de la justicia uno de sus más aventajados alumnos es el Juez Sergio Moro, que perpetró un colosal retroceso del derecho moderno al condenar a Lula a la cárcel no por las pruebas -que no tenía, como él mismo lo reconoció- sino por su convicción de que el ex presidente era culpable y había recibido un departamento como parte de un soborno. ¡Condena sin pruebas y por la sola convicción del juez! La legión de periodistas que mienten y difaman a diario a lo largo y a lo ancho del continente también son entrenados en Estados Unidos para hacerlo “profesionalmente”, en lo que sería la versión civil de la tristemente célebre Escuela de las Américas. Si antes, durante décadas se entrenó a los militares latinoamericanos a torturar, matar y desaparecer ciudadanas y ciudadanos sospechados de ser un peligro para el mantenimiento del orden social vigente hoy se entrena a jueces, fiscales y “paraperiodistas” (tan letales para las democracias como los “paramilitares”) a mentir, ocultar, difamar y destruir a quienes no se plieguen a los mandatos del imperio. Lo mismo ocurre con los legisladores y, en cierta menor medida, con los académicos.

IV

Las interpretaciones ofrecidas hasta aquí tienen por objetivo ofrecer algunos antecedentes que ayuden a la elaboración de hipótesis más específicas y precisas que den cuenta del sorprendente ascenso de Bolsonaro en las preferencias electorales de los brasileños. El hilo conductor del argumento revela la trama de una gigantesca conspiración pergeñada por la burguesía local, el imperialismo y sus personeros en los medios y en la política que va desde la ilegal destitución de Dilma pasando por la no menos ilegal condena y encarcelamiento de Lula hasta la emisión, días atrás, de los falsos certificados médicos que le permiten al mediocre Bolsonaro rehuir el debate con su contrincante que, sin duda alguna, le haría perder muchos votos. Toda la institucionalidad del estado burgués así como las clases dominantes y sus representantes políticos y su emporio mediático se prestan para concretar esta gigantesca estafa al pueblo brasileño. Y en este sentido no podríamos dejar de proponer como hipótesis adicional que tal vez el avasallante éxito electoral de un farsante como Bolsonaro pueda responder, al menos en parte, a un sofisticado fraude electrónico que pudo haberle agregado un 4 o 5 por ciento más de votos a los que legítimamente había obtenido. No estamos diciendo aquí que ganó gracias a un fraude electrónico -como ocurriera en la elección presidencial que en 1988 consagró el triunfo de Carlos Salinas de Gortari sobre Cuauhtémoc Cárdenas en México y tantas otras, dentro y fuera de América Latina- sino que sería imprudente y temerario descartar esa posibilidad. Sobre todo cuando se sabe que a diferencia del venezolano el sistema electoral brasileño no emite un comprobante en soporte papel del voto emitido en la urna electrónica, lo cual facilita enormemente la posibilidad de manipular los resultados. Es sorprendente que esto no haya sido considerado por los sectores democráticos en Brasil habida cuenta de la existencia de varios antecedentes en América Latina y en otras partes del mundo en donde la voluntad popular fue desvirtuada por el voto electrónico. Por algo países como Alemania, Holanda, Noruega, Irlanda, Reino Unido, Francia, Finlandia y Suecia han prohibido expresamente el voto electrónico. ¿Por qué no pensar que la pasmosa performance electoral de Bolsonaro podría haber sido potenciada –si bien sólo en parte, insistimos- por el hackeo de la informática electoral?


Notas

[1] En Obras Escogidas de Marx y Engels (Moscú: Editorial Progreso, 1966), Tomo I, pp. 307-308.

[2] Note Sul Machiavelli, sulla política e sullo stato moderno (Giulio Einaudi Editore, 1966), pp.50-51.

[3] El nada casual crecimiento de las iglesias evangélicas y su conexión con los designios de Washington quedan patentemente reflejados en el artículo de Miles Christi, “El Informe Rockefeller”. Sectas y apoyo del gobierno de Estados Unidos contra la Iglesia Católica”, disponible en http://mileschristimex.blogspot.com/2015/10/el-informe-rockefeller.html

 

[4] Cf. Gustavo Veiga, “El día en que ‘Bolso-nazi’ fue bautizado ‘Mesías’ “, en Página/12, 8 Octubre 2018, en https://www.pagina12.com.ar/147320-el-dia-en-que-bolso-nazi-fue-bautizado-messias . Luego del bautizo Bolsonaro añadió la palabra Mesías después de su primer nombre, Jair. Las diferentes denominaciones evangélicas, asegura Veiga, “controlan una quinta parte de la Cámara de Diputados y en su conjunto orillan el 29 por ciento de la población.”

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. 

FUENTE: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=247749

Relacionado: Bolsonaro y sus 49 millones de votos ¿Es el fin de la política?

Son malas noticias para la ‘Patria Grande’, EE.UU. tiene a sus energúmeno en la casa blanca, Brasil quiere al suyo.

Se viene un época de oscurantismo para Brasil y para la región, que tendrá graves repercusiones en todos los campos, sobretodo en los derechos humanos.

Xel

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Una entrevista con la historia

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COMUNICADO: El Tribunal Supremo Electoral define las fechas para las Elecciones Primarias

Se está haciendo historia, serán las primeras elecciones primarias dentro de los diferentes partidos políticos de Bolivia para definir a sus binomios presidenciales de 2019. Nuevos tiempos, tiempos de cambio.
Xel

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Ley de organizaciones políticas

Por donde se lo mire, es un avance en el fortalecimiento de la democracia, nuestra democracia plurinacional, que no es la misma ‘democracia’ de y para las oligarquías.

En estos días, asistimos al ejemplo más nítido y patente sobre la aplicación de dos modelos de gobierno completamente diferentes dentro del marco de la ‘democracia’: el gobierno de Evo Morales en Bolivia y el gobierno de Mauricio Macri en la Argentina.

Las diferencias entre ámbas formas de gobierno dentro de la ‘democracia’ son rotundas, abismales, comenzando por la inclusión, la igualdad, la redistribución de la riqueza, la soberanía de recursos naturales, la inversión pública, deuda controlada, la casi completa desdolarización y una economía diversificada con un consumo interno creciente, etc., es decir, todo lo contrario de lo que viene haciendo Macri y sus compínches con la Argentina, o lo que siempre hizo las oligarquías de ámbos países: saquear y robar.

Hoy esta oligarquía vende patria es visible y los puedes ver y escuchar atrincherados y disfrazados de ‘plataformas ciudadanas’, también los hay ocultos en instituciones, esperando en las sombras y tienen el objetivo de volver al poder y la ‘mamadera’, no les importa como, si tienen que destruir Bolivia, lo harán.

Sobre los argumentos y críticas de la oposición política en torno a esta Ley de organizaciones políticas, que denuncian que esta Ley sería una forma de habilitar y ‘legalizar’ la candidatura de quién más temen: el binomio Evo-Álvaro.  Digan lo que digan, el temor de todos los vende patrias a Evo en unas futuras elecciones raya en la paranoia, a muchos de ellos casi les explota su vena fascista, no aportan nada, quieren la Ley pero no con Evo dentro, hablan del 21F, de que se ‘durmieron’, de que ‘los madrugaron’, de plazos de tiempo, de excusas, etc. porque saben que esta Ley acaba con muchas de las mañas y estructura corrompida de ‘la vieja forma de hacer política’.

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