Camiri y el “Gran Festín” (cuento)


Camiri y el “Gran Festín”

(Xel sep5, 2005)

Erase una vez, en un remoto confín del chaco, en las ardientes, secas y casi despobladas regiones del Sudeste Boliviano.  Enterrados por el olvido, desde que el tiempo comenzó a contar su versión “colonial” primero y “tiempos republicanos” después.  Pueblos nómadas cuyo único bien preciado era y aún lo es: el agua, la razón de su existencia, si es que antes no perecían ante otros pueblos más fuertes.  Los “ava guaraní”, eran uno de esos “pueblos fuertes”, agrupados en familias o comunidades vivian de la caza, pesca, recolección, habían escapado monte adentro cuando vieron cómo estaban siendo sometidos por los primeros hombres blancos ó “carai” recién llegados del mar.  En su huida casi permanente se encontraron con otros pueblos a los que sometieron o con quienes finalmente convivieron.  Tres siglos después, habían llegado a un lugar donde no tenían a donde escapar, estaban literalmente entre la “espada y la cruz”.

Las ciudades de los “carai” estaban creciendo y necesitaban alimento.  A los “carai” les gustaba comer la carne de ese extraño animal con cuernos que ellos habían traido, los criaban por montones.  Con el tiempo los mismos guaranís reconocieron que así era más fácil alimentarse.  La vaca, ese animal traido por los “carai” fué el primer objeto de valor que los guaraníes conocieron, después del cuchillo de metal que tampoco conocían; así comenzó otra historia para ese pueblo y la región.  Guaraníes y “carai” con “el hambre y la ambición en sus ojos”, descubren una “gigantesca vaca de negras ubres”, comenzando así “el grán festín”: Esto es lo que pasó en Camiri.

El inicio del "gran festín" en 1930, vista de la portería, Camiri

La gigantesca “vaca de negras ubres”, tenía la forma de una torre petrolera y sus cazadores cual hormigas con brillantes cascos se arremolinaban y organizaban en una pequeña colonia que no paraba de crecer.

En la “ley de la selva” si el gran León ó el depredador más fuerte mata una “grán presa” como esta, el “olor a sangre” o la noticia se difunde rápidamente por toda la zona, región, país y mundo.  Animales de todas las regiones, razas de todos los colores y credos son atraídos al lugar:  Gigantes y chatos, con y sin barbas, con sotana ó de polleras, con sobrero de copa o de paja, con o sin prejuicios pero sin duda con pocos escrúpulos y mucha, mucha ambición, es decir con “hambre” y la esperanza manifiesta de alcanzar un pequeño trozo de carne de “la gran vaca negra”, el pozo CAM-1.

La escena es salvaje, el gran León dá certeros zarpazos de ejecutivo empresarial y de vez en cuando furioso ahuyenta al gentío dirigencial que lo rodea, come como puede, come lo más que puede, cuando considera que ya tiene en la panza como para vivir el resto de su vida como un rey satisfecho, deja los restos a los demás.  Los más voraces se abalanzan y se zambullen en los calientes desechos de la víctima, sacian su hambre y por un tiempo no dejan que nadie más coma, saciados hasta el aburrimiento, mas tarde abandonan la escena.  Es el turno de las siempre pacientes aves y animales carroñeros, ellos no dejaran más que los blancos huesos relucientes de lo que fué “la gran presa, la vaca de negra ubre que no solo fue ordeñada”.  Casi 40 años duró “el grán festín“.  (Desde finales de los años 20′ hasta mediados de los 70′, cuando entró a declinar la producción.)

Presa, León, chacal y buitre.  Cuatro animales, cuatro fases de un festín.  Presa > León > Chacal > Buitre, el ciclo completo de la depredación y saquéo, que aún continúa en Camiri.

Debo hacer notar que una vez terminado “el festín”, casi invariablemente todos los “invitados” se marchan.  Solo quedan en el lugar los más débiles, los más pequeños, los narradores de cuentos y los trovadores que alimentan la imaginación, la historia de lo que fue ése gran festín, no faltan los charlatanes, ONG’s, embaucadores religiosos y políticos que lucran con la esperanza de encontrar otra “gran presa” ó de “raspar la olla” para ver si quedó algo para ellos.  Para no olvidar el festín, levantaron monumentos y se erigieron estatuas conmemorativas al León ó Depredadores que comieron primero y a los que aplaudieron su hazaña, es decir los altos ejecutivos y sindicalistas.

Monumento al "trabajador petrolero" que demuestra cómo se extrae la sangre u oro negro. De fondo el edificio de la Biblioteca Petrolera.

En el lugar donde cayó “la grán vaca de negra ubre” (primer pozo petrolero – 1930), donde se dieron el grán festín de mediados del siglo 20 se erigió un pueblo, así surgió Camiri, y así es como está Camiri a comienzos del nuevo siglo 21, con más estatuas y monumentos de aquel glorioso “festín”, con “recuerdos frescos” del “paraiso perdido”, cuando el cazador “petrolero” era el “Rey” y cada “21 de Diciembre” bebían y bailaban hasta “reventar” celebrando, recordando su hazaña y su “buena fortuna” en su nueva mansión.

Refinería de petróleo, un monumento a los días gloriosos del "gran festín".

Como corolario de este cuentito, un político tuvo la “brillante idea” de regalarnos un epitafio conmemorativo, que reza: “Capital Petrolera de Bolivia”.

“Dedicado a los que están y sobretodo a los que se fueron, que seguramente algún día volverán, lanzarán un suspiro por aquellos tiempos que ya no volverán.” Dicen que el asesino siempre vuelve a la escena del crimen.

 

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