Ley de organizaciones políticas


Por donde se lo mire, es un avance en el fortalecimiento de la democracia, nuestra democracia plurinacional, que no es la misma ‘democracia’ de y para las oligarquías.

En estos días, asistimos al ejemplo más nítido y patente sobre la aplicación de dos modelos de gobierno completamente diferentes dentro del marco de la ‘democracia’: el gobierno de Evo Morales en Bolivia y el gobierno de Mauricio Macri en la Argentina.

Las diferencias entre ámbas formas de gobierno dentro de la ‘democracia’ son rotundas, abismales, comenzando por la inclusión, la igualdad, la redistribución de la riqueza, la soberanía de recursos naturales, la inversión pública, deuda controlada, la casi completa desdolarización y una economía diversificada con un consumo interno creciente, etc., es decir, todo lo contrario de lo que viene haciendo Macri y sus compínches con la Argentina, o lo que siempre hizo las oligarquías de ámbos países: saquear y robar.

Hoy esta oligarquía vende patria es visible y los puedes ver y escuchar atrincherados y disfrazados de ‘plataformas ciudadanas’, también los hay ocultos en instituciones, esperando en las sombras y tienen el objetivo de volver al poder y la ‘mamadera’, no les importa como, si tienen que destruir Bolivia, lo harán.

Sobre los argumentos y críticas de la oposición política en torno a esta Ley de organizaciones políticas, que denuncian que esta Ley sería una forma de habilitar y ‘legalizar’ la candidatura de quién más temen: el binomio Evo-Álvaro.  Digan lo que digan, el temor de todos los vende patrias a Evo en unas futuras elecciones raya en la paranoia, a muchos de ellos casi les explota su vena fascista, no aportan nada, quieren la Ley pero no con Evo dentro, hablan del 21F, de que se ‘durmieron’, de que ‘los madrugaron’, de plazos de tiempo, de excusas, etc. porque saben que esta Ley acaba con muchas de las mañas y estructura corrompida de ‘la vieja forma de hacer política’.

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