El binomio Evo – Álvaro


Binomio presidencial del Estado Plurinacional de Bolivia

En una orquesta sinfónica resulta toda una hazaña encontrar al segundo violín. Primero porque la gran mayoría de los grandes músicos no desea serlo y segundo porque no se entiende que en una gran obra, cada uno de sus componentes es esencial para conseguir construir una hermosa sinfonía. Asimismo, porque se desconoce que el propósito del segundo violín no es menor, ya que debe potenciar, hacer notorio y lograr que el primero alcance su máxima expresión musical.

Como en el mundo musical, en la vida política es sumamente difícil encontrar un brillante segundo violín que potencie al primero, es decir, un camarada leal que impulse las ideas y materialice las acciones de su líder. Marx lo encontró con Engels, quien orgulloso expresaba a sus amistades: “Al lado de Marx siempre toqué el segundo violín”; acciones de afecto y lealtad por la que Lenin llegó a expresar sobre Engels: “Su afecto por Marx mientras vivió y su veneración a la memoria del amigo desaparecido fueron infinitos”.

En nuestro caso, el presidente Evo encontró su segundo violín en el vicepresidente Álvaro, a quien, a lo largo de este Proceso de Cambio, ha calificado como su yunta “insustituible” afirmando que “un toro blanco y un toro negro son una yunta para trabajar por Bolivia”.  Nótese la potente analogía escogida por el presidente: yuntas arando de manera alineada la tierra a fin de producir frutos para su pueblo.

No adelante, no detrás, juntos, desempeñando una labor sacrificada pero regocijante en la coyuntura histórica más extraordinaria que Bolivia jamás vivió.

El primero, un líder indígena que sufrió en carne propia las injusticias de una sociedad discriminadora, usufructuada por élites familiares y subyugada a los intereses de potencias extranjeras; que decidió luchar desde las barricadas sociales para luego conquistar el poder y refundar el Estado.

El segundo, un intelectual revolucionario que pasó de la teoría marxista a la praxis política, poniendo en riesgo su propia vida y libertad a fin de allanar el camino para que algún día un indígena gobierne Bolivia. Sin duda, uno de los más preclaros intelectuales de América Latina, quien dejó la lucha armada por la pluma, esa poderosa lanza que perfora conciencias y moviliza acciones. Un hombre cuya lealtad ha cambiado definitivamente la figura de la Vicepresidencia en Bolivia.

Simbiosis perfecta. Un dirigente indígena dotado de gran inteligencia, coraje, dignidad y capacidad de trabajo y un intelectual orgánico del pueblo, solo así se logró un tsunami electoral nunca antes visto en la historia democrática de Bolivia, el año 2006 que además virtuosamente se repelió en dos ocasiones más. Quizá la clave está en lo que alguna vez dijo Alvaro: “Asumí la responsabilidad por defecto. Desde la adolescencia me imaginaba como un subversivo más, o sea pelear y morirme en la lucha por un Gobierno indígena, que soñé desde mis 18 años. Ser ante todo uno de los ladrillos para construir esa sublevación.”

Ante esta realidad tan evidente, nuestras organizaciones sociales, pilar fundamental y razón de ser de la revolución democrática y cultural que vive Bolivia, no pueden equivocar el camino, dejarse llevar por obscuras mezquindades, por ilusiones pasajeras e irreales y sobre todo por lo que dicen los adversarios externos y algunos internos que pretendieron y pretenden crear divisiones, a todas luces inexistentes en un proceso tan grande y extraordinario como el que conduce el presidente Evo.

Sin duda alguna la historia y la razón nos dicen que el mejor acompañante de fórmula para el presidente Evo en las elecciones del 2019 no es otro que Álvaro García Linera, por la simple y valedera razón que no solo es garantía de un buen resultado electoral, sino que es la mejor garantía de una gestión revolucionaria y eficiente para seguir conduciendo este inmenso período de transformaciones que vive la nación Boliviana. Nuestro vicepresidente revolucionario como es, también tendrá que entender que por algo el presidente Evo, varias veces lo ha calificado como insustituible y seguir siendo la ‘yunta’ el ‘segundo violin’ del presidente indígena.

FUENTE: http://www.eldeber.com.bo/opinion/El-binomio-Evo—Alvaro-20180303-0039.html

Desde el 2006, cuando asumen la presidencia el binomio Evo y Alvaro nos enteramos de varios casos en varios países vecinos en que un Vicepresidente traicionaba o le “cerruchaba el piso” al Presidente, esto no ocurrió en Bolivia, aunque la derecha apátrida “rezaba” e incitaba mediáticamente para crear malestar entre ámbos.

Por ello y por el trabajo titánico que realizan para reconstruir casi desde cero nuestro país, hace muchos años que calificamos al duo presidencial como el mejor que tuvo alguna vez un país en toda su historia.

Xel

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