Paro médico y mala praxis – Los médicos y su hipocondriaca histeria (2 opiniones)


Paro médico y mala praxis

Por: Lourdes Montero

En los últimos 25 días de paro que lleva adelante el sector salud he podido constatar que los sectores urbanos de la población tienen una relación ambigua con este sector. Una amiga resumió muy bien sus sentimientos al sostener que “los médicos son como los choferes de trufi: los odias, pero los necesitas”. Y esta indiferencia pública frente a su protesta, sumada al enojo por el paro de actividades que perjudica a la población más vulnerable (los médicos privados no pararon ni media hora) parece ser el principal impedimento para que logren lo que toda protesta social requiere: tener a la opinión pública de su lado.

La semana pasada me la pasé explorando el sentir de las personas respecto al paro médico. Me sorprendió que todos mis interlocutores, antes que hablar del asunto central, preferían relatar sus historias sobre actitudes displicentes, descuidos e indolencia que, según ellos, podían ser consideradas mala práctica. Cada uno tenía un relato sobre cómo los médicos te hacen sentir inferior desde el pedestal de su conocimiento, no explican a sus pacientes sus dolencias y, en los momentos de mayor vulnerabilidad emocional de las personas, se apropian de tu cuerpo y tus decisiones. Su poder, según argumentaban algunos, muy lejos de estar basado en la ciencia, parecer estar centrado en la fe (tienes que creen en tu médico para sanarte) y generan una especie de “pensamiento mágico” respecto de los secretos de la vida.

SOBRE LA MALA PRAXIS Y NEGLIGENCIA MÉDICA: Que renuncien todos (escribe, Claudia Peña)

En esta actitud de soberbia generalizada de los galenos se encuentra la explicación de la proliferación de las curas alternativas, new age y diversas estrategias ayurvedas a las que recurren las personas antes de caer en manos de la medicina. Y el círculo perverso continúa, porque la principal queja de los médicos es que sus pacientes, cuando llegan a sus manos, ya están con enfermedades avanzadas y por ello su atención se complejiza.

Más allá de estas emociones, demos un repaso a las raíces del conflicto. Las observaciones se centran en dos ejes: el control del Gobierno sobre los sistemas de salud y el reconocimiento del delito de mala práctica.

El Decreto Supremo 3385, emitido en noviembre de este año, crea la Autoridad de Fiscalización y Control del Sistema Nacional de Salud que establece la vigilancia del Gobierno a todos los sistemas de seguridad social de corto plazo, además de los subsectores públicos y privados del país. Los galenos que se oponen sostienen que ya existen mecanismos de regulación en el ámbito municipal y departamental, por lo que no ven necesaria la implementación de este decreto supremo. Sin embargo, la Constitución Política establece como “fines y funciones esenciales del Estado” garantizar el acceso de las personas a la salud; por tanto, la supervisión y regulación de todo el sistema no solo es legítimo, sino también deseable. Esta acción además se plantea como urgente luego del ejemplo de la Caja Nacional de Salud y sus 18.000 pruebas desviadas hacia clínicas privadas.

Por otra parte, el artículo 205 del Código del Sistema Penal, donde se legisla la mala práctica profesional, es rechazado por algunos médicos debido a que, según ellos, se establecen sanciones excesivas. La mala práctica en salud tiene que ser sancionada, así lo demandan cerca de 5.000 casos denunciados y que ya conforman el Comité de Víctimas de Negligencia Médica. Y la verdad, el artículo mencionado queda corto frente al dolor que algunos (pocos) médicos causan a sus víctimas.

 

En todos estos argumentos se encuentra la clave del apoyo social a la decisión de incorporar en el Código Penal la figura de mala práctica. La sensación generalizada es que la medicina hace mucho que dejó de ser una vocación social, para convertirse en un lucrativo negocio cuyas faltas son impunes.

FUENTE: http://escuelanacionaldeformacion.blogspot.com/2017/12/paro-medico-y-mala-praxis.html

Los médicos y su hipocondriaca histeria

Por: Rolando Prudencio

Anibal Cruz (centro), presidente del colegio médico de Bolivia, declarando sobre el paro médico

Hipocondría es un trastorno mental que se caracteriza por una preocupación obsesiva por la propia salud y la valoración exagerada de los signos de enfermedad que padecen. (Larousse).

En términos más comunes el hipocondriaco es comparable con un hipócrita, pues finge estar enfermo, o estando exagera en su sintomatología. Se  conoce también como otra maña —no vamos a decir enfermedad, pues estaríamos contagiándonos de lo mismo—, que es el exceso de mimos, y por esa razón es que el médico ha sido un irremediable mimado.

Por ejemplo son tan consentidos malagradecidos —un inconfundible signo del mimado— que para estudiar y profesionalizarse ha sido gracias al pago de ¡nuestros impuestos! Más de 8 años que sus estudios han sido subvencionados por quienes —el pueblo que paga sus impuestos— ahora están a la espera de que se les pase su berrinche para ser atendidos.

Es que ésa es la razón por la que siendo arrogantes son ignorantes también, cuando se llenan la boca con que: “Ellos se queman las pestañas estudiando y son profesionales”, cuando por un mínimo de humildad deberían agradecer al pueblo por haberlos mantenido casi un decenio estudiando. Pero como son tan malagradecidos, más bien agreden a golpes a ese pueblo, como dejándolo sin atención en servicios de salud por ya casi un mes.

Y claro para justificar su hipocondriaca victimización, apuntan ahora su histérica hipocondría hacia un enemigo como son sus colegas cubanos, que jamás les han hecho daño. Es más ni siquiera los conocen, y por si fuera poco vienen al país a no dejar sin atención de salud a ‘sus’ pacientes. Es en ese sentido que ‘sensiblemente’ señalan que: “jamás se vieron amedrentados por ningún otro Gobierno, hasta que llegó el MAS, y que el Gobierno quiere cubanizar la salud en el territorio nacional, cuando los profesionales del extranjero no conocen la realidad ni las patologías de los bolivianos.

Ésta ya es una manifiesta majadería de su hipocondría, pues los cubanos no tienen por si acaso ninguna obligación de venir a otro país para hacer lo que ellos han dejado de hacer. Claro que lo que Cuba sí ha cubanizado es su internacionalismo, yendo a otros países —no sólo a Bolivia— como a Sierra Leona para combatir el ébola en África Occidental; tal la directora Margaret Chan, de la OMS, agradeció la generosidad del Gobierno cubano.

Sería oportuno que en estas fechas les pedimos, no por el espíritu navideño, sino por sentimiento de solidaridad, que aprendan de los médicos cubanos, haciendo el bien sin mirar a quien.

 

Pd. Son tan mediocres los médicos bolivianos que aseguran que los profesionales del extranjero no conocen la realidad ni las patologías de los bolivianos. ¿Seremos de otra galaxia los bolivianos? Pregunto. Y como buenos hipocondriacos han indicado que su lucha continuará “hasta morir”. ¡Veremos si cumplen!, pues quienes están muriendo son sus pacientes.

FUENTE: http://escuelanacionaldeformacion.blogspot.com/2017/12/los-medicos-y-su-hipocondriaca-histeria.html

Este salvaje y deplorable paro médico está sacando a relucir muchas verdades que la población murmuraba y nadie se atrevía a levantar su voz respecto a los médicos porque se creen dioses que pueden dar o quitar la vida y salir impunes casi siempre.

Una profesión que nació para curar y ayudar al prójimo más como una vocación que por dinero, lamentablemente la profesión se ha degenerado de tal manera que muchos estudiantes optan por esta carrera para hacerse ricos con la salud, estudian medicina en una universidad pública y subvencionada con el objetivo de poner su clínica privada, este es el fondo del problema, la salud como un negocio, “un bonito negocio”.

No quieren que nadie los fiscalize o se meta en “sus negocios” y si matan a alguien por “mala praxis”quieren negociar en dinero con los afectados, no ir a la carcel, que tal?

También queda constatado: Por el nivel de desinformación y mentiras que se esta difundiendo (a la población, pacientes, universitarios de medicina y bases del sector salud), es igual como el caso Zapata, la estructura mediática del Cartel de la Mentira, sigue vigente e impunes.

Xel

 

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