Archive for August, 2019

El papelón de algunos presidentes sobre los incendios en la Amazonía

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Carlos Mesa se autoasignó mil dólares mensuales en gastos de representación cuando fue Presidente

El viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales, Alfredo Rada, acusó al candidato de Comunidad Ciudadana, Carlos Mesa, de haber despilfarrado recursos durante su gestión de dos años de gobierno.

 

Rada dijo que Mesa tiene doble moral al hablar de despilfarro en la actual gestión y haber hecho en su gobierno presuntamente el uso de unos 4,5 millones de dólares para el pago de gastos de representación de su gabinete.
A su juicio, Mesa engañó al país cuando aprobó un supuesto decreto de austeridad en su gobierno, pero mantuvo los gastos de representación para toda la jerarquía gubernamental.
“Su sueldo mensual era de 26.900 bolivianos, más su gasto de representación alcanza a 33.921 bolivianos, eso era lo que ganaba el señor Carlos Mesa. El señor que nos habla de despilfarro”, puntualizó Rada, mostrando documentos.
“Carlos Mesa le decía al pueblo ‘no tengo plata, les tengo que pagar extendiendo la mano para pedir limosna’, pero lo que no decía es que en gastos de representación a toda la jerarquía gubernamental pagaron en 2004 unos 16 millones de bolivianos a todos esos; mes a mes recibían sus gastos de representación”, manifestó.
Rada se preguntó por qué Mesa no eliminó esos 16 millones de bolivianos para atender las necesidades de la población, por qué su gobierno no hizo un verdadero esfuerzo por la austeridad. La autoridad concluyó que en el gobierno de Mesa “había despilfarro”.
FUENTE: http://escuelanacionaldeformacion.blogspot.com/2019/08/carlos-mesa-se-autoasigno-mil-dolares.html

Esta claro que Carlos de Mesa mintió y engañó durante su gestión con la complicidad de la prensa canalla. La quema de los documentos de los Gastos Reservados que autorizó para borrar todas las huellas del robo que hicieron, expresa sin lugar a dudas, quién es.
Aquí se lo vé haciendo campaña electoral con las cenizas del incendio forestal en la Chiquitanía.
Agosto 25, año 84 DFC

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¿Quién tiene la culpa de la crisis económica en Argentina?

Los argentinos recuerdan el papel que desempeñó el Fondo Momentario Internacional en la última recesión. También recuerdan cómo mejoró su vida con el kirchnerismo.

Por 

El autor es experto en la economía y la política latinoamericanas.

¿Qué se supone que debemos deducir de los sorpresivos resultados de las elecciones celebradas en Argentina el 11 de agosto, que sacudieron a los encuestadores y a los analistas por igual y agitaron los mercados financieros del país? En las elecciones primarias rumbo a la elección presidencial, en octubre, el candidato de la oposición Alberto Fernández derrotó al presidente Mauricio Macri por un margen inesperado del 15,6 por ciento.

La coalición de Fernández atribuye su victoria a las políticas económicas fallidas de Macri, pues lo consideran culpable de la crisis económica, la recesión y la inflación elevada que el país experimenta actualmente. Por su lado, Macri afirma que el miedo a un futuro gobierno kirchnerista fue el culpable de la turbulencia financiera tras las elecciones, así como a los problemas que ha habido en la economía desde que asumió el cargo hace más de tres años y medio. El actual presidente argumenta que tanto los mercados como el pueblo deberían temerle a este resultado.

Esta discrepancia no es solo objeto de debate académico, y tampoco es una situación exclusiva de Argentina. Es un diálogo recurrente, casi arquetípico, que surge durante las crisis económicas que permean contiendas políticas. En los últimos años, los dirigentes en turno —en el Reino Unido, España, Francia, Grecia y otros países donde las políticas económicas fallidas se enfrentaron a adversarios de centroizquierda— han usado el estribillo de Macri como una línea de ataque frecuente.

Los mercados financieros pueden alterarse por muchas razones, que pueden ser poco claras o incluso partir de percepciones erróneas de la realidad. En el caso de Argentina, está la derrota electoral de un gobierno cuyas políticas económicas han fracasado de manera evidente y una victoria para los rivales que provienen de un periodo de crecimiento económico sólido y ampliamente compartido. Esto no es algo inherentemente negativo para la economía.

Cuando Macri dice “kirchnerismo”, se refiere a las políticas, los simpatizantes y los gobiernos de la familia Kirchner, que gobernó de 2003 a 2015, primero con Néstor Kirchner y después con Cristina Fernández de Kirchner. Cristina ahora se ha postulado como compañera de fórmula del candidato presidencial Alberto Fernández y es una lideresa prominente de la coalición de oposición, aunque esta coalición peronista es mucho más grande y amplia que la base kirchnerista.

Desde la perspectiva de un economista o un científico social, no está claro el motivo por el cual deberíamos temerle al kirchnerismo. Si se observan los indicadores económicos y sociales más importantes, los gobiernos de los Kirchner estuvieron entre los más exitosos del hemisferio occidental.

Algunos cálculos independientes mostraron una disminución del 71 por ciento en la pobreza y del 81 por ciento en la pobreza extrema. Los gobiernos kirchneristas establecieron uno de los programas de transferencias monetarias condicionadas para los pobres más grandes de Latinoamérica. De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el producto interno bruto per cápita aumentó un 42 por ciento, casi tres veces más que la tasa mexicana. El desempleó se redujo más de la mitad y la desigualdad económica también disminuyó de manera considerable. Los doce años en los que los Kirchner estuvieron en el poder se generaron importantes mejoras en la calidad de vida de una gran mayoría de los argentinos, de acuerdo con cualquier comparación razonable.

El crecimiento económico decayó en los últimos años de la presidencia de Cristina. El gobierno cometió algunos errores y también se llevó un golpe económico externo. El fallo de un tribunal federal de apelaciones en Nueva York en 2012 —una decisión que muchos consideraron cuestionable y política— tomó de rehenes a más del 90 por ciento de los acreedores de Argentina para obligarla a pagar a un pequeño grupo de fondos buitre que se negó a unirse a la reestructuración de la deuda que se determinó a principios de la década de 2000. El gobierno de Estados Unidos bloqueó los créditos de los prestamistas internacionales, como el Banco Interamericano de Desarrollo, en una época en que la economía necesitaba el intercambio de divisas.

En contraste, durante el mandato de Macri —que comenzó en diciembre de 2015— la pobreza ha incrementado de manera significativa, el ingreso por persona ha caído y el desempleo ha aumentado. Las tasas de interés a corto plazo se han disparado del 32 al 75 por ciento actualmente; la inflación se ha elevado del 18 al 56 por ciento. La deuda pública ha crecido del 53 por ciento a más del 86 por ciento del PIB.

¿Qué tanto de esta crisis económica y mal desempeño es responsabilidad de su predecesora?

En 2018, Macri firmó un acuerdo por un préstamo de 57.000 millones de dólares: el rescate financiero más grande del FMI en la historia. El contrato del préstamo, junto con las revisiones que se le han hecho desde entonces, detallan las metas, la estrategia y la ejecución en términos económicos del gobierno. Hay mucha información disponible al público que expone lo que falló.

La estrategia principal del programa era restaurar la confianza de los inversionistas por medio de una política fiscal y monetaria más estricta. Sin embargo, como ha ocurrido con frecuencia en el pasado, estas medidas desaceleraron la economía y socavaron la confianza de los inversionistas. Para octubre de 2018, los resultados ya eran mucho peores de lo que había pronosticado el FMI. El gobierno y el FMI endurecieron las políticas fiscales y monetarias, pero no sirvió de nada.

El gobierno también desperdició más de 16.000 millones de dólares en intentos fallidos para evitar que el peso decayera y aumentó en gran medida el componente extranjero más problemático de la deuda pública. El resultado ha sido una recesión casi constante y una inflación elevada, además de tasas de interés descomunales, depreciación del peso, inestabilidad financiera y enorme acumulación de deuda pública. El incremento de la deuda es particularmente digno de atención porque Macri heredó un nivel bajo de deuda pública.

Irónicamente, el FMI es conocido en Argentina por promover políticas igual de irrealizables durante la crisis de 1998 a 2002 (que se puede comparar a la Gran Depresión de Estados Unidos en la década de los treinta). En efecto, la historia se está repitiendo, aunque en este caso el FMI tiene una alianza más fuerte con el gobierno de la que tenía hace veinte años.

Los candidatos Fernández —Alberto y Cristina— tendrán que esbozar cómo piensan salir de este desastre. Pueden explicar cómo Argentina se recuperó de una crisis económica mucho más severa, con una tasa de desempleo de más del doble que ahora y en la que millones de personas anteriormente de clase media habían caído en la pobreza. Les pueden asegurar a los prestamistas que no hay por qué incumplir con la deuda pública hoy en día, como se hizo en el pasado, puesto que entonces era completamente imposible pagar. No obstante, al igual que en 2003, la economía no puede recuperarse bajo las condiciones acordadas con el FMI, así que tendrán que renegociarse.

Millones de argentinos recuerdan la última depresión y el papel que desempeñó el FMI. Muchos también recuerdan la mejora tan rápida que hubo en la vida de la gente a lo largo de la década siguiente. Esa memoria y conciencia colectivas quizá ahora determinen el resultado de este debate recurrente sobre la economía y, con ello, la elección general del 27 de octubre y posiblemente gran parte del futuro de Argentina.

Mark Weisbrot, codirector del Centro de Investigación Económica y Política en Washington y presidente de Just Foreign Policy, es autor de Failed: What the ‘Experts’ Got Wrong About the Global Economy.

FUENTE: https://www.nytimes.com/es/2019/08/19/espanol/opinion/economia-argentina.html?partner=IFTTT

Pensar que en Bolivia tanto Mesa como Ortíz quieren hacer lo mismo que hizo Macri con Argentina: destruirla.

Xel

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Argentina pos PASO: Un país a la deriva

La realidad triunfó sobre la ficción. Una enorme victoria popular hirió de muerte al macrismo, la respuesta: un golpe de mercado ante el temor de un nuevo default. Se abre una nueva etapa donde la movilización popular con propuestas concretas será decisiva para llenar el vacío político existente.

No ha sido uno sino una bandada de cisnes negros la que sobrevoló todo el territorio nacional el domingo pasado y culminó con un resultado electoral que superó ampliamente las estimaciones previas.

Un tiro por la culata

El gobierno instaló que estas PASO eran algo más que una gran encuesta, que con ciertos resultados -no perder por más de 4-5 puntos a nivel nacional- estaría garantizado el balotaje e incluso la posibilidad de ganar en primera vuelta. Recurrió a distintas estrategias y maniobras, incluso una euforia artificial de las cotizaciones de bonos y acciones, impulsada con fondos de la ANSES, bancos oficiales y algunas encuestas de dudosa credibilidad. Una maniobra desesperada ante la evidencia de una derrota mayor a la esperada. Los medios hegemónicos no dudaron “…los mercados ya habían votado”.

Efectivamente las PASO resultaron algo más que una gran encuesta, pero en el sentido contrario al esperado por el oficialismo. Una diferencia de 15 puntos a favor de la fórmula Fernández-Fernández a nivel nacional y de 17 puntos a favor de Kicillof-Magario en provincia de Buenos Aires, hablan de una derrota aplastante. El oficialismo fue superado en 22 de los 24 distritos electorales, persiste en Córdoba y CABA pero perdiendo votos. El golpe ha sido tan fuerte que incluso arrastró a Despertemos, la derecha que está a la derecha del gobierno. En este contexto el FIT-U tuvo una elección digna, aún perdiendo votos, que incluso puede concluir en la obtención de un par de bancas,

Un golpe al establishment

Fue una victoria popular, un voto de las mayorías canalizado a través del panperonismo. Una victoria en términos electorales que si no se la llena de contenido corre el riesgo de desdibujarse rápidamente. Si se mira con detenimiento la distribución geográfica de los votos el corte por clases es evidente. En cierta medida fue un acto de resistencia del trabajo frente a la voracidad del capital. El macrismo y su gobierno de ceos, el círculo rojo y también el FMI, Donald Trump y Jair Bolsonaro, fueron los grandes derrotados.

El gobierno argumenta que fue un voto bronca producto de la mala situación económica, esto seguro influyó pero no hay que ningunear la comprensión en vastos sectores de la sociedad que este gobierno de ricos –plutocracia según el diccionario- concentraba más la riqueza y expandía más la pobreza y los subordinaba a la lógica de las corporaciones. Ergo: los dejaba sin esperanza alguna.

Adicionalmente hay que computar un rechazo a la lógica de la inserción internacional que propone el presidente Macri, demasiado ligado a la visión de Trump y Bolsonaro, lo que pone en evidencia, como escribió el analista Fernando Rosso, que el ascenso de la derecha neoliberal en la región es un hecho pero también que no logra consolidarse y tiene límites.

El golpe de mercado

La vulnerabilidad de nuestra economía ha quedado una vez más expuesta tanto por la nueva ronda de disputas geopolíticas, como por las especulaciones electorales. La escalada comercial EEUU-China, la baja de tasas de la FED, el oportunismo especulativo de los Fondos de Inversión, las maniobras con fondos oficiales para inducir un alza artificial de la bolsa, todo influye en el comportamiento de los indicadores de riesgo (tipo de cambio, tasa de interés, Riesgo País).

Es que la completa desregulación desde el inicio mismo del gobierno Macri, el endeudamiento récord, el libre movimiento de capitales, la especulación financiera que hoy se centra en la Leliqs, han dejado una economía librada a los movimientos del mercado.

En este contexto el golpe financiero de este lunes, ha sido una respuesta al resultado electoral pero también porque los “mercados” perciben la insostenibilidad de la deuda. No es solo los compromisos con el FMI, que ya ha dado un principio de aceptación a la extensión de los plazos, se verá a qué costo, sino porque se ven venir una reestructuración de la deuda privada impuesta por una economía débil y muy frágil que no puede generar recursos para pagarla. La nueva devaluación complica aún más la situación de una deuda que el 80% está en moneda extranjera, lo que significa que se necesitaran mas pesos para comprar esos dólares, por lo tanto más ajuste.

La responsabilidad del gobierno

El BCRA dejó correr la devaluación (intervino muy tardíamente), al gobierno no le importó el costo social que lleva implícita, por el contrario buscó sacar beneficios políticos responsabilizando a la oposición triunfante. Ganar votos sobre el sufrimiento de la gente. Una suerte de chantaje a la sociedad, un regreso al recurso del miedo.

Los resultados del golpe de mercado son devastadores: el peso se devaluó casi un 25% en un solo día, la tasa fue llevada al 74%, acciones y bonos tuvieron una caída histórica y el riesgo país llegó a los 1800 puntos básicos. Esto significa que para renovar los vencimientos de los bonos el país debiera pagar una tasa del 19.6% en dólares. Nadie prestaría a esa tasa impagable.

Pero los efectos son mayores en la economía real: no hay precios de referencia, tampoco crédito y el capital de trabajo escasea. La actividad está totalmente paralizada. La devaluación se trasladará a precios –ya hay remarcaciones y riesgo de desabastecimiento- y esto realimentará la inflación, será un nuevo golpe a los salarios e ingresos populares, la demanda y el consumo volverán a caer y la recesión, ya de por sí profunda, se profundizará más aún. La crisis estructural del capitalismo argentino queda una vez más expuesta.

A la deriva

El gobierno demuestra así su verdadera naturaleza. Expresa el interés de las clases dominantes, aunque privilegia al capital financiero y al agro más concentrado, pero no tiene fuste ni capacidad para ser expresión de clase dirigente. Las últimas dos apariciones públicas del presidente hablan por sí solas de esta incapacidad. Esta mañana pidió perdón por los dichos del lunes en los que acusó a los ciudadanos de votar mal y no comprenderlo, pero esto no borra que aquel y no este es el verdadero Macri, su soberbia de clase lo denuncia. Anunció también una serie de paliativos sociales que, si bien necesarios aunque insuficientes, pueden descontrolar más aún la situación económica porque implican un nuevo costo fiscal que lo aleja del acuerdo con el fondo. En este contexto ¿el FMI desembolsará las partidas faltantes para completar los 57.100 millones de dólares? ¿Seguirá permitiendo que se usen dólares del préstamo para frenar al dólar? Si es que lo frenan…

Las urnas han abierto un tiempo de transición con un presidente virtual que tiene que esperar a fin de octubre para hacerse del poder político y un presidente en funciones cuyo poder político se ha licuado. Hay vacío de poder.

El país está a la deriva. El golpe de mercado del lunes y la actitud displicente del gobierno constituyen un llamado de atención para los sectores populares. No es posible en esta situación esperar hasta octubre y luego a diciembre. Los trabajadores/as, los sindicatos, los movimientos sociales, las organizaciones populares deben denunciar este vacío de poder y los riesgos que contiene y tomar la iniciativa. Hay que adelantar las elecciones, si Macri tiene que renunciar que renuncie no hay tiempo que perder frente a una catástrofe social que puede ser peor a la actual. Hay que estar preparados a movilizarse frente a este o al próximo gobierno en defensa de intereses concretos. Se abre una nueva etapa de gran inestabilidad política y económica, las luchas y resistencias por venir necesitarán una perspectiva anticapitalista.

Eduardo Lucita es integrante del colectivo EDI – Economistas de Izquierda

FUENTE: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=259496

Há pasado un Domingo desde las PASO, una especie de referendo electoral previo a las elecciones del 27 de Octubre y la sonrisa por la derrota del títere del FMI nadie me la quita. 🙂

Xel

19 de Agosto, año 84 DFC

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¿Qué mundo le dejamos a nuestros hijos?

La harina, el azucar, el arroz por kilos se envolvía en papel, los vasos eran de vidrio o metal y las canastas de mimbre, era un mundo donde el plástico no existía. También así se vendían los productos y alimentos en Camiri.

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Bolivia y el mundo

Ni los unos ni los otros logran entender la política exterior de Bolivia. Todos están sorprendidos por tanta eficacia, pero no acaban de descifrar cómo se hace lo de compatibilizar tantas relaciones aparentemente contradictorias entre sí. La razón de tanto desconcierto es bien sencilla: se siguen analizando las relaciones exteriores desde un paradigma obsoleto, basado en la idea de que “el enemigo de tu amigo ha de ser tu enemigo”. Y eso ya es agua pasada.

La transición geopolítica sigue su curso. El mundo jamás se detiene y mucho menos en lo que concierne a las relaciones entre países. El contexto geoeconómico global marca y condiciona el devenir de la forma en la que se relacionan los países. En época de “vacas flacas” el proteccionismo resurge con más fuerza. Véase, por ejemplo, lo que hace el mismo Trump. La contracción del comercio mundial en la última década es un hecho irrefutable que empuja hacia un mayor “darwinismo” como premisa básica para la inserción económica de los países en el mundo. Cada quien se lo busca como puede.

Pero no todo es geoeconómico. Existe, también, una nueva época de relaciones geopolíticas en la que los bloques cada día son más débiles. Son menos homogéneos. Y un buen ejemplo es lo que sucede al interior de la Unión Europea, donde se observa cómo hay grandes diferencias en muchos temas claves, como así ocurre con el acuerdo comercial con Mercosur. Si nos aproximamos a América Latina también advertimos cómo cada día hay una mayor dificultad para tratar homogéneamente cualquier asunto internacional al interior de cada bloque. Esto ocurre tanto en un lado como en el otro, tanto en la Alianza del Pacífico como en el ALBA. Estamos en un nuevo tiempo geopolítico en el que cada país busca su hoja de ruta internacional unilateralmente, sin que ello signifique renunciar a alianzas con socios preferentes.

Es justamente esto lo que debemos entender. Sería un error garrafal tratar de explicar las relaciones internacionales con los principios de la Guerra Fría, amparados en un marco lógico dicotómico; estás en este bando o en el otro y, por supuesto, siempre excluyentes entre sí. No. Ya no estamos bajo ese viejo paradigma. Y quien mejor lo demuestra es Bolivia, que mantiene relaciones efectivas con todo el mundo, con diferentes tonalidades e intensidades. Adapta cada relación con el otro según cada necesidad, sin ninguna renuncia a sus propios principios. Tiene claridad absoluta sobre su línea roja en base a la soberanía, pero no necesita recordarla cada vez que se sienta en una mesa de negociación. Seguramente, por haber entendido muy bien qué es lo que toca hacer en estos nuevos tiempos históricos, Bolivia es el país con “menos rechazo” por parte del resto de países de la región latinoamericana.

Evo Morales puede sentarse en la misma mesa con Duque (Colombia), Abdo (Paraguay), Vizcarra (Perú) y Macri (Argentina), al mismo tiempo que va a visitar a Maduro (Venezuela) o Díaz-Canel (Cuba); puede recibir la visita de Almagro (OEA) de la misma manera que es recibido por Putin (Rusia). Es respetado en la Unión Europea y también en Oriente Medio, Turquía e India. Es capaz de acordar financiación con la CAF y el BID en paralelo a sus convenios con China.

Esta gran variedad de relaciones no son equidistantes entre sí. Es decir, no con todos se tiene el mismo grado de sintonía y lealtad; ni mucho menos. Existen infinidad de matices en cada relacionamiento. Hay prioridades diferentes, tipologías distintas. No es lo mismo la relación comercial que Bolivia debe tener con Brasil y Argentina, más allá de las afinidades ideológicas, que la relación más política que pueda tener con otros socios. No es lo mismo la relación de conveniencia que pueda tener con instituciones supranacionales de las que requiere el aval en vísperas de elecciones, que las que tenga en base a otras alianzas ideológicas.

Bolivia ha logrado tejer virtuosamente una gran matriz de relaciones con el mundo. Compleja y heterodoxa. Donde caben todos sin ceder soberanía. La política exterior de Bolivia en estos años ha logrado una gran amplitud, sin exclusiones, pero sí con prioridades, haciendo compatible lo que parecería imposible. Evo Morales demuestra, una vez más, que sí hay alternativa, también en lo que atañe a las relaciones exteriores.

Alfredo Serrano
Alfredo Serrano
Es Doctor en Economía de la Universidad Autónoma de Barcelona, con PosDoctorado en Economía en Universidad Laval (Canadá). Director del Centro Estratégico Latinoamericano Geopolítico. Profesor Universitario Posgrado en FLACSO (Ecuador), Universidad Andina y UMSA (Bolivia), Universidad Hermosillo y UNAM (México), Universidad Pablo de Olavide de Sevilla (España), Universidad Santa Marta (Colombia)
FUENTE: https://www.telesurtv.net/bloggers/Bolivia-y-el-mundo-20190809-0001.html

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La oligarquía boliviana

Por: René Zavaleta Mercado

…Era, en efecto, no sólo una clase opresora sino también una clase extranjera. Por su origen, por sus intereses, por sus supuestos mentales, la oligarquía boliviana fue siempre ajena en todo a la carne y el hueso de las referencias culturales de la nación. Los latifundistas y el gran capitalismo minero, vinculado directamente con el imperialismo, eran sus expresiones fundamentales. En cuanto a los primeros, sus intereses se fundaban en el despojo y la explotación de lo más tradicionalmente nacional, que son los campesinos indios. Antagónicos con relación a lo más diferenciado y original del país, a lo que en última instancia lo define, los latifundistas no podían negar en lo económico, al explotarlos, sin negarlos también en lo cultural, y así se hacen antinacionales sin dificultades, porque su propio arraigo había sido más bien contingente. Antinacionales como lo era el Superestado minero; por sus intereses económicos, ambos grupos se sirven sistemáticamente de la pedagogía antiboliviana y resultan culturalmente extranjeros.

Con sus burócratas y sus políticos, que a veces trabucaban un oficio con el otro, con la trama larga y ancha de sus intereses, de sus francachelas y sus corruptelas, el Superestado crea lo que se llamó la rosca, apelativo que es un bolivianismo que sugiere la clandestinidad de un círculo de conjurados, el privilegio de un encierro calificado y antinacional. Toda la burguesía boliviana se hizo, en mayor o en menor grado, antinacional. Los importadores porque, de hecho, no eran sino intermediarios de ventas de las manufacturas del imperialismo, y los otros sectores, como el industrial y el minero (los llamados mineros chicos y también los medianos nacionales), porque, aunque pudieron ser la raíz de una burguesía verdaderamente nacional, llegaron tarde, mucho después del Superestado, y jamás pudieron, por consiguiente, evadirse de las alternativas de un poder en el que no influían y al que, por el contrario, estaban sometidos. En la misma medida en que la burguesía y los latifundistas se hacen antibolivianos, las clases nacionales se radicalizan y, definiéndose, crecen.

Fragmento de la Formación de las clases nacionales, extraído de La formación de la conciencia nacional, 1967  

FUENTE: http://escuelanacionaldeformacion.blogspot.com/2019/08/la-oligarquia-boliviana.html

El nombre más popular para este tipo de bolivianos es: vende patrias!

(buena sugerencia de libro para leer sobre la otra historia de Bolivia)

Agosto 6, año 84 dfC y 194 dfB (Desde la fundación de Bolivia)

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Noam Chomsky – El objetivo de la educación – Subtitulado

Compartimos este video de Noam Chomsky con algunos conceptos generales sobre la educación y el impacto de las redes sociales ó las nuevas tecnologías.

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