Archive for category Internacional

La migración en Centro América y el cinismo mediático

Probablemente Bolivia estaría peor que estos países si los gobiernos vendepatrias de la oligarquía nacional habrían perdurado hasta hoy.

La razón se explica por sí sola; donde hay un gobierno con ideología capitalista y depredador, allí la desigualdad crece tanto como la pobreza y esto que vemos en Centro América tiene mucho que ver con ese tipo de gobiernos de la derecha.

Pronto iremos a unas nuevas elecciones presidenciales.  Constataremos pronto si hemos enloquecido tanto como los brasileños al votar por un facho y quizá, ni aún viendo la pesadilla de Centro América o la misma catástrofe de la Argentina de Macri, no aprendimos nada.

 

, , , , , , , , ,

No Comments

Dossier con Walter Martínez 251018 Proceso de descolonización Latinoamericana – Karina Ochoa

Este video también va dedicado al tema de Octubre y la lucha por descolonizar nuestras mentes.

La entrevistada es una sociologa e investigadora mexicana que expone y desglosa la forma en que la ideología colonial convive y se reproduce en nuestra sociedad Latinoamericana. Ella sostiene que el aumento de los feminicidios en todo el continente tiene mucho que ver y se explica a través de cómo nuestras sociedades están subyugadas por la ideología colonial, donde el papel de la Iglesia en esta masacre diaria, ‘es básica’ (textual).

, , , , , , , , ,

No Comments

Dossier con Walter Martínez 231018 entrevista Belén Ojeda y Enrique Dussel

No quería dejar pasar Octubre sin dedicar un post o mejor dicho compartir un video sobre la invasión Européa a nuestro continente oficialmente fechada un 12 de Octubre de 1492.

La perspectiva que platea el historiador venezolano Enrique Dussel ayuda a entender hasta que punto la hegemonía Eurocentrica predomina en este campo. (2da parte del programa)

Anteriormente habíamos publicado otra entrevista con Enrique Dussel y con esta, esperamos que sus ideas comiencen a debatirse para replantear nuestra propia versión de la historia, la de nuestros pueblos, dentro del contexto mundial, sin la visión eurocéntrica dominante, sin tutelajes.

, , , , , , ,

No Comments

Bolsonaro, tres hipótesis y una sospecha

Jair Bolsonaro (Foto: FÁBIO MOTTA,GP1 )

(Por ) La sorprendente performance electoral de Jair Mesías Bolsonaro en la primera vuelta de las elecciones presidenciales del Brasil suscita numerosos interrogantes. Sorprende la meteórica evolución de su intención de voto hasta llegar a arañar la mayoría absoluta. Y no fue el atentado lo que lo catapultó la posibilidad de ganar en primera vuelta. Veamos: en los últimos dos años su intención de voto fluctuó alrededor del 15 por ciento, pese a que está próximo a cumplir 28 años consecutivos como diputado federal (y con sólo tres proyectos de ley presentados a lo largo de estos años). Ergo, no es un “outsider” y mucho menos la personificación de la “nueva política”. Es un astuto impostor, nada más. A comienzos de Julio su intención de voto era del 17 por ciento: el 22 de Agosto, Datafolha marcaba un 22 por ciento. El 6 de Septiembre sufre el atentado y pocos días después las preferencias crecieron ligeramente hasta alcanzar un 24 y un par de semanas después subía al 26 por ciento. En resumen: un módico aumento de 9 puntos porcentuales entre comienzos de Julio y mediados de Septiembre. Pero a escasos días de las elecciones su intención de voto trepó al 41 y en las elecciones obtuvo el 46 por ciento de los votos válidos. En resumen: en un mes prácticamente duplicó su caudal electoral. ¿Cómo explicar este irresistible ascenso de un personaje que durante casi treinta años jamás había salido de los sótanos de la política brasileña? A continuación ofreceré tres claves interpretativas.

I

Primero, Bolsonaro tuvo éxito en aparecer como el hombre que puede restaurar el orden en un país que, según pregonan los voceros del establishment, fue desquiciado por la corrupción y la demagogia instaurada por los gobiernos del PT y cuyas secuelas son la inseguridad ciudadana, la criminalidad, el narcotráfico, los sobornos, la revuelta de las minorías sexuales, la tolerancia ante la homosexualidad y la degradación del papel de la mujer, extraída de sus roles tradicionales. El escándalo del Lava Jato y el desastroso gobierno de Michel Temer acentuaron los rasgos más negativos de esta situación, que en la percepción de los sectores más conservadores de la sociedad brasileña llegó a extremos inimaginables. En un país donde el orden es un valor supremo – recordar que la frase estampada en la bandera de Brasil es “Orden y Progreso”- y que fue el último en abolir la esclavitud en el mundo, el “desorden” producido por la irrupción de las “turbas plebeyas” desata en las clases dominantes y las capas medias subordinadas a su hegemonía una incandescente mezcla de pánico y odio, suficiente como para volcarlas en apoyo de quienquiera que sea percibido con las credenciales requeridas para restaurar el orden subvertido. En el desierto lunar de la derecha brasileña, que concurrió con seis candidatos a la elección presidencial y ninguno superó el 5 % de los votos, nadie mejor que el inescrupuloso y transgresor Bolsonaro, capaz de infringir todas las normas de la “corrección política” para realizar esta tarea de limpieza y remoción de legados políticos contestatarios. El ex capitán del Ejército, eligió como compañero de fórmula a Antonio Hamilton Mourau, un muy reaccionario general retirado que pese a sus orígenes indígenas cree necesario “blanquear la raza” y que no tuvo empachos en declarar que “Brasil está lastrado por una herencia producto de la indolencia de los indígenas y del espíritu taimado de los africanos” . Ambos son, en resumidas cuentas, la reencarnación de la dictadura militar de 1964 pero catapultada al gobierno no por la prepotencia de las armas sino por la voluntad de una población envenenada por los grandes medios de comunicación y que, hasta ahora, a dos semanas de la segunda vuelta, parece decidida a votar por sus verdugos.

Ahora bien: ¿por qué la burguesía brasileña se inclinó a favor de Bolsonaro? Algunas pistas para entender esta deriva las ofrece Marx en un brillante pasaje de El 18 Brumario de Luis Bonaparte . En él describió en los siguientes términos la reacción de la burguesía ante la progresiva descomposición del orden social y el desborde del bajo pueblo movilizado en la Francia de 1852: “se comprende que en medio de esta confusión indecible y estrepitosa de fusión, revisión, prórroga de poderes, Constitución, conspiración, coalición, emigración, usurpación y revolución el burgués, jadeante, gritase como loco a su república parlamentaria: “¡Antes un final terrible que un terror sin fin!” [1] Pocas analogías históricas pueden ser más aleccionadoras que esta para entender el súbito apoyo de las clases dominantes brasileñas -enfurecidas y espantadas por el debilitamiento de una secular jerarquía social anclada en los legados de la esclavitud y la colonia- a un psicópata impresentable como Bolsonaro. O para comprender el auge de la Bolsa de Sao Paulo luego de su victoria en la primera vuelta y el júbilo de la canalla mediática, encabezada por la Cadena O Globo. Todo este bloque dominante suplicó, jadeante y como un loco, que alguien viniese a poner fin tanto descalabro. Y allí estaba Bolsonaro.

Y es que como lo observara Antonio Gramsci en un célebre pasaje de sus Cuadernos, en situaciones de “crisis orgánica” cuando se produce una ruptura en la articulación existente entre las clases dominantes y sus representantes políticos e intelectuales (los ya mencionados más arriba, ninguno de los cuales obtuvo siquiera el 5 por ciento de los votos) la burguesía y sus clases aliadas rápidamente se desembarazan de sus voceros y operadores tradicionales y corren en busca de una figura providencial que les permita sortear los desafíos del momento. “El tránsito de las tropas de muchos partidos bajo la bandera de un partido único que mejor representa y retoma los intereses y las necesidades de la clase en su conjunto” –observa el italiano- “es un fenómeno orgánico y normal, aún cuando su ritmo sea rapidísimo y casi fulminante por comparación a los tiempos tranquilos del pasado: esto representa la fusión de todo un grupo social (las clases dominantes, NdA) bajo una única dirección concebida como la sola capaz de resolver un problema dominante existencial y alejar un peligro mortal.” [2]

Esto fue precisamente lo ocurrido en Brasil una vez que sus clases dominantes comprobaran la obsolescencia de sus fuerzas políticas y liderazgos tradicionales, la bancarrota de los Cardoso, Temer, Neves, Serra, Sarney, Alckmin y compañía, lo que las llevó a la desesperada búsqueda del providencial mesías exigido para restaurar el orden desquiciado por la demagogia petista y la insumisión de las masas y que, a su vez, les permitiera ganar tiempo para reorganizarse políticamente y crear una fuerza y un liderazgo políticos más a tono con sus necesidades sin el riesgo de imprevisibilidad inherente al liderazgo de Bolsonaro. Pero por el momento, lo importante para las clases dominantes brasileñas: subrayamos, lo único importante, es acabar definitivamente con el legado de los gobiernos del PT y sus aliados. Conocido el derrumbe de sus candidatos en las encuestas pre-electorales, incluyendo al delfín de Fernando H. Cardoso, el gobernador del estado de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, aquéllas necesitaban tiempo para pergeñar una nueva fórmula política. Una eventual victoria de Bolsonaro se lo proporcionaría, y hacia él volcaron todo su apoyo en las últimas semanas de la campaña.

II

Segundo, Bolsonaro fue favorecido por el cambio en la cultura política de las clases y capas populares que las tornó receptivas a un discurso que apenas unos años antes hubiera sido motivo de burlas, desoído o repudiado en las barriadas populares del Brasil, para ni hablar en los ambientes de las capas medias más educadas. La crisis económica y social y la ruptura de los lazos de integración comunitaria en las favelas, potenciadas por la falta de educación política de las masas -una tarea que según Frei Betto el PT jamás se propuso como acompañamiento a sus políticas de promoción social- junto a la gravísima crisis institucional y política del país prepararon el terreno para un cambio de mentalidad en donde el llamamiento al orden y la apelación a la “mano dura” afloraron como propuestas sensatas y razonables para enfrentar una situación muy crítica en los suburbios populares y que los medios del establishment agigantaban pintándola con rasgos estremecedores.

¿Es éste un rasgo exclusivo del Brasil? No. Todos los gobiernos latinoamericanos del ciclo político iniciado a fines del siglo pasado con el ascenso de Hugo Chávez cayeron en el error de creer que sacar de la pobreza a millones de familias las convertiría inexorablemente en portadoras de una nueva cultura solidaria, comunitaria, inmunizada ante el espejismo del consumismo, y por lo tanto propensa a respaldar los proyectos reformistas. Sin embargo, como en la Argentina, Venezuela, Ecuador y Bolivia, en Brasil también una buena parte de los beneficiarios de las políticas de inclusión de los gobiernos del PT fue captada por el discurso del orden de la burguesía y las capas medias -atemorizadas y llenas de resentimiento por la activación del campo popular que hizo abandono de su tradicional quietismo- y pregonado de modo abrumador por la prensa hegemónica con el auxilio de las iglesias evangélicas. Estas hicieron lo que el PT y la izquierda no supo o no quiso hacer: organizar y concientizar, en clave reaccionaria, a las comunidades más vulnerables rescatadas de la pobreza extrema por los gobiernos de Lula y Dilma. Y lo hicieron reforzando los valores tradicionales en relación al papel de la mujer, la identidad de género y el aborto y promoviendo una cosmovisión reaccionaria, autoculpabilizadora de los pobres y esperanzada en el papel salvífico de la religión e, incidentalmente, de un oscuro político oportunamente bautizado y renacido como un buen cristiano en Mayo del 2016 en las mismísimas aguas del río Jordán, ¡donde San Juan Bautista hiciera lo propio con Jesucristo! La piadosa imagen de Bolsonaro sumergido en las aguas del río fue masivamente difundida a través de los medios y lo rodeó con el aura que necesitaba para aparecer como el Mesías que llegaba para poner fin al desquicio moral, social y político producido por Lula y sus seguidores. Esta prédica se difundía no sólo a través de los medios de comunicación hegemónicos -sino sobre todo por la Record TV, propiedad de Edir Macedo, fundador de la Iglesia Universal del Reino de Dios y segunda en audiencia detrás de la Cadena O Globo- sino que también se reproducía en sus más de seis mil templos establecidos en todo Brasil, una cifra abrumadoramente superior al número de locales que cualquier partido político jamás tuvo en ese país. [3] Resumiendo: se verificó, como antes en Argentina y en cierta medida también en Brasil, la inesperada “revuelta de los incluidos” en contra de los gobiernos progresistas que promovieron esas políticas de integración social en la región. [4]

III

Una tercera línea de interpretación dice relación con el eficaz -y por supuesto, nefasto- papel de los medios hegemónicos en el linchamiento mediático de Lula y todo lo que éste representa. En este sentido el papel de la Cadena O Globo y, en menor medida, el de Record TV, ha sido de capital importancia, pero no le van en zaga la prensa gráfica y por supuesto una muy aceitada utilización masiva de las redes sociales activadas por un enorme ejército de militantes y trolls. Las riquísimas iglesias evangélicas disponen de dinero más que suficiente para sostener esta letal infantería comunicacional. Toda esta artillería mediática ha venido desde hace años descargando un torrente de informaciones difamatorias y “fake news” (para cuya elaboración y diseminación ya existen numerosos programas disponibles en la web) que a lo largo del tiempo fueron erosionando la valoración de las políticas de inclusión social del PT y la credibilidad y honorabilidad de sus principales dirigentes, comenzando por Lula. La farsa jurídica mediante el cual se lo condenó, sin pruebas, a pasar largos años de cárcel no mereció crítica alguna de la prensa hegemónica, que previamente había maliciosa y minuciosamente atacado la imagen pública del ex presidente y sus colaboradores. El Lava Jato sirvió para arrojar un pesado manto de desprestigio sobre toda la clase política, no sólo los líderes del PT, y ciertos sectores del gran empresariado. Prueba de ello fue la decepcionante performance de los candidatos de la derecha en la primera vuelta, cosa que anotáramos más arriba.

Pero toda esta movida, la segunda etapa del golpe institucional cuya primera fase fue la destitución de Dilma Rousseff, debía culminar con la detención e ilegal condena de Lula y su proscripción como candidato, única forma de frustrar su seguro retorno al Palacio del Planalto. El efecto combinado de una justicia corrupta y unos medios cuya misión hace rato dejó de ser otra cosa que manipular y “formatear” la conciencia del gran público aseguró ese resultado y, sobre todo, el quietismo dentro de las propias filas de simpatizantes y militantes petistas que sólo en escaso número se movilizaron y tomaron las calles para impedir la consumación de esta maniobra. La complicidad de la justicia electoral en un proceso que tiene grandes chances de desembocar en el derrumbe de la democracia brasileña y la instauración de un nuevo tipo de dictadura militar es tan inmensa como inocultable. Jueces y fiscales, con la ayuda de los medios, arrasaron con los derechos políticos del ex presidente, lo encerraron física y mediáticamente en su cárcel de Curitiba al prohibirle grabar audios o videos apoyando a la fórmula Haddad-D’Avila e inclusive vetaron la realización de una entrevista acordada con la Folha de Sao Paulo. En términos prácticos la justicia fue un operador más de Bolsonaro, y los pedidos o reclamos de su comité de campaña apenas tardaban horas para convertirse en aberrantes decisiones judiciales. Por eso la justicia, los medios y los legisladores corruptos que avalaron todo este fraudulento proceso son los verdugos que están a punto de destruir a la frágil democracia brasileña, que en treinta y tres años no pudo emanciparse del permanente chantaje de la derecha y su instrumento militar.

Va de suyo que este perverso tridente reaccionario y bastión antidemocrático es convenientemente entrenado y promovido por Estados Unidos a través de numerosos programas de “buenas prácticas” donde se les enseña a jueces, fiscales, legisladores y periodistas de la región a desempeñar sus funciones de manera “apropiada”. En el caso de la justicia uno de sus más aventajados alumnos es el Juez Sergio Moro, que perpetró un colosal retroceso del derecho moderno al condenar a Lula a la cárcel no por las pruebas -que no tenía, como él mismo lo reconoció- sino por su convicción de que el ex presidente era culpable y había recibido un departamento como parte de un soborno. ¡Condena sin pruebas y por la sola convicción del juez! La legión de periodistas que mienten y difaman a diario a lo largo y a lo ancho del continente también son entrenados en Estados Unidos para hacerlo “profesionalmente”, en lo que sería la versión civil de la tristemente célebre Escuela de las Américas. Si antes, durante décadas se entrenó a los militares latinoamericanos a torturar, matar y desaparecer ciudadanas y ciudadanos sospechados de ser un peligro para el mantenimiento del orden social vigente hoy se entrena a jueces, fiscales y “paraperiodistas” (tan letales para las democracias como los “paramilitares”) a mentir, ocultar, difamar y destruir a quienes no se plieguen a los mandatos del imperio. Lo mismo ocurre con los legisladores y, en cierta menor medida, con los académicos.

IV

Las interpretaciones ofrecidas hasta aquí tienen por objetivo ofrecer algunos antecedentes que ayuden a la elaboración de hipótesis más específicas y precisas que den cuenta del sorprendente ascenso de Bolsonaro en las preferencias electorales de los brasileños. El hilo conductor del argumento revela la trama de una gigantesca conspiración pergeñada por la burguesía local, el imperialismo y sus personeros en los medios y en la política que va desde la ilegal destitución de Dilma pasando por la no menos ilegal condena y encarcelamiento de Lula hasta la emisión, días atrás, de los falsos certificados médicos que le permiten al mediocre Bolsonaro rehuir el debate con su contrincante que, sin duda alguna, le haría perder muchos votos. Toda la institucionalidad del estado burgués así como las clases dominantes y sus representantes políticos y su emporio mediático se prestan para concretar esta gigantesca estafa al pueblo brasileño. Y en este sentido no podríamos dejar de proponer como hipótesis adicional que tal vez el avasallante éxito electoral de un farsante como Bolsonaro pueda responder, al menos en parte, a un sofisticado fraude electrónico que pudo haberle agregado un 4 o 5 por ciento más de votos a los que legítimamente había obtenido. No estamos diciendo aquí que ganó gracias a un fraude electrónico -como ocurriera en la elección presidencial que en 1988 consagró el triunfo de Carlos Salinas de Gortari sobre Cuauhtémoc Cárdenas en México y tantas otras, dentro y fuera de América Latina- sino que sería imprudente y temerario descartar esa posibilidad. Sobre todo cuando se sabe que a diferencia del venezolano el sistema electoral brasileño no emite un comprobante en soporte papel del voto emitido en la urna electrónica, lo cual facilita enormemente la posibilidad de manipular los resultados. Es sorprendente que esto no haya sido considerado por los sectores democráticos en Brasil habida cuenta de la existencia de varios antecedentes en América Latina y en otras partes del mundo en donde la voluntad popular fue desvirtuada por el voto electrónico. Por algo países como Alemania, Holanda, Noruega, Irlanda, Reino Unido, Francia, Finlandia y Suecia han prohibido expresamente el voto electrónico. ¿Por qué no pensar que la pasmosa performance electoral de Bolsonaro podría haber sido potenciada –si bien sólo en parte, insistimos- por el hackeo de la informática electoral?


Notas

[1] En Obras Escogidas de Marx y Engels (Moscú: Editorial Progreso, 1966), Tomo I, pp. 307-308.

[2] Note Sul Machiavelli, sulla política e sullo stato moderno (Giulio Einaudi Editore, 1966), pp.50-51.

[3] El nada casual crecimiento de las iglesias evangélicas y su conexión con los designios de Washington quedan patentemente reflejados en el artículo de Miles Christi, “El Informe Rockefeller”. Sectas y apoyo del gobierno de Estados Unidos contra la Iglesia Católica”, disponible en http://mileschristimex.blogspot.com/2015/10/el-informe-rockefeller.html

 

[4] Cf. Gustavo Veiga, “El día en que ‘Bolso-nazi’ fue bautizado ‘Mesías’ “, en Página/12, 8 Octubre 2018, en https://www.pagina12.com.ar/147320-el-dia-en-que-bolso-nazi-fue-bautizado-messias . Luego del bautizo Bolsonaro añadió la palabra Mesías después de su primer nombre, Jair. Las diferentes denominaciones evangélicas, asegura Veiga, “controlan una quinta parte de la Cámara de Diputados y en su conjunto orillan el 29 por ciento de la población.”

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. 

FUENTE: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=247749

Relacionado: Bolsonaro y sus 49 millones de votos ¿Es el fin de la política?

Son malas noticias para la ‘Patria Grande’, EE.UU. tiene a sus energúmeno en la casa blanca, Brasil quiere al suyo.

Se viene un época de oscurantismo para Brasil y para la región, que tendrá graves repercusiones en todos los campos, sobretodo en los derechos humanos.

Xel

, , , , , ,

No Comments

Una entrevista con la historia

, , , , , , , , ,

No Comments

La bandera de Sebastián

En la reunión con Trump (presidente de Estados Unidos), el presidente de Chile Sebastián Piñera le muestra “su bandera”, dentro de la de EEUU.

Hay imágenes que marcan la historia de un país, de una sociedad en particular o incluso de la humanidad.

La mayoría de las personas tenemos muy presentes, por ejemplo, la imagen del hombre pisando la luna, la del hombre que enfrentó a los tanques chinos en la plaza de Tiananmén o a la niña vietnamita corriendo desnuda tras haber sido víctima del napalm.

Es que, como dice el dicho popular, “una imagen vale más que mil palabras”. Si bien no podemos cuantificar exactamente el valor de esta afirmación, sí podemos asegurar que las imágenes comunican mucho.

El valor de la imagen en la política es fundamental. Por ejemplo, se afirma que el líder del Partido de los Trabajadores de Brasil, Luiz Inácio Lula de Silva, no fue presidente hasta tanto la sociedad no lo vio vestido de traje. Ataviado de terno un segmento de votantes brasileños se hizo a la idea que así sí se adecuaba a la figura que revestía –para ellos– el cargo a ocupar.

Hay imágenes que generan hechos políticos y marcan la historia de la humanidad. En muchas ocasiones son casuales y en otras planificadas, forman parte de la estrategia del líder, del partido o de la nación, buscan alcanzar un objetivo determinado en una campaña electoral, dentro de la comunicación de gobierno, etc.

Un ejemplo muy claro –y bochornoso– de esto se dio el pasado 28 de setiembre, cuando se celebró en la Casa Blanca una reunión entre los presidentes Donald Trump y su par chileno Sebastián Piñera. En la ocasión, el mandatario latinoamericano exhibió una imagen de una bandera estadounidense que incluía una pequeña bandera chilena formada por dos de las franjas del estandarte norteamericano y la última de sus estrellas.

La bandera seguramente sea el símbolo máximo que tiene una nación. Forma parte de la identidad de un país. Pocas cosas nos causan más emoción que ver ondear nuestra bandera o escuchar el Himno patrio cuando estamos en el exterior. Además tiene la característica de representar a todos los ciudadanos de un país, más allá de ideologías políticas.

Pueden encontrarse muchos significados dentro de la imagen que presentó Piñera al mundo. Quizás el principal refiera a la soberanía. Chile es un país libre e independiente, tiene su propia bandera. Pues bien, es habitual en muchas colonias del mundo –o países que fueron colonizados– tener dentro de su bandera la representación del país imperialista.

Las estrellas de la bandera de Estados Unidos además representan a los cincuenta estados que componen este país, por lo que haber seleccionado la última de las estrellas estaría convirtiendo a Chile en el último de los territorios dependientes del gobierno norteamericano. Mientras que las dos barras significan las colonias que formaban Estados Unidos al momento de independizarse del Reino Unido.

La sumisión de un país a otro quedó reflejada en la imagen, el hecho de querer ser parte de la simbología estadounidense, al punto de forzar el diseño del emblema norteamericano. Además también pueden realizarse innumerables lecturas políticas del hecho, que seguramente no representa mayoritariamente el pensar ni el sentir del pueblo chileno ni latinoamericano.

Piñera explicó posteriormente que el objetivo de su mensaje fue que “Chile está en el corazón de Estados Unidos”, situación además que no es ratificada por la política exterior que impulsa la Casa Blanca.

Haber mostrado esa bandera en el cónclave nos asegura que el hecho estuvo planificado, lo cual agrava la situación, porque alguien pensó en el objetivo a alcanzar y en el significado de la acción.

Todo hecho se convierte en una acción de comunicación, por lo que cada situación que generamos en política trae aparejadas consecuencias, que en ocasiones, cuando no se miden profesionalmente, pueden ser lesivas para un pueblo, para la imagen y reputación de un país e incluso para el futuro de un político.

Escrito por Marcel Lhermitte

FUENTE: https://www.hispantv.com/noticias/opinion/389935/bandera-identidad-reunion-pinera-trump

Relacionado: El bochorno Piñera

Esta es la explicación que brinda el implicado:

Veamos algunas reacciones (ver comentarios):

 

El grado de sumisión al imperio genocida de #EEUU ‘nivel Piñera’.

Respecto a las futuras elecciones en #Bolivia-2019 hacen declaraciones injerencistas post HAYA pidiendo que: ‘quisieran un nuevo presidente para Bolivia con el que se pueda dialogar.’ Es decir, tan sumiso a ellos como lo es Piñera a Estados Unidos.

Xel

, , , , , , ,

No Comments

El fallo de La Haya: la hora de la política y la diplomacia

Por: Atilio Borón

El fallo de la Corte Internacional de Justicia cierra, por ahora y tan sólo en el ámbito jurídico, el histórico diferendo político relativo el acceso al mar de Bolivia. Porque tal como el periodista e historiador chileno Manuel Cabieses Donoso lo estableciera con su habitual clarividencia días antes de conocerse la sentencia, “después del fallo de la Corte Internacional de Justicia, lo único razonable es que Chile y Bolivia inicien el diálogo amistoso que el mundo les está pidiendo.”

Según algunos observadores el fallo del tribunal de La Haya peca de un tecnicismo que no se compadece con la densidad histórica y geopolítica que encierra esa controversia. Los jueces obraron como si estuvieran en presencia de un litigio entre dos cantones suizos por el acceso a unas pasturas para sus vacunos de lechería. No se hicieron cargo de la dimensión y la génesis del conflicto y del papel de las grandes potencias de la época –Gran Bretaña y en menor medida Estados Unidos- que utilizaron al gobierno de Chile como un “proxy” para apoderarse de las riquezas mineras existentes en esa región. Estas no fueron utilizadas para estimular el progreso material de Chile, que siguió siendo “un caso de desarrollo frustrado” como lo sentenciara el gran economista de ese país, Aníbal Pinto, sino para acrecentar las fabulosas ganancias de las empresas extranjeras promotoras de la guerra. En ese tiempo, 1879, la explotación del guano y el salitre producían pingües ganancias dado que eran los principales fertilizantes que demandaba impostergablemente la agricultura europea, cuyas tierras labradas por siglos daban signos de agotamiento luego de la Revolución Industrial. Y también estaba el cobre, aunque con una presencia apenas incipiente en esa época.

Este tecnicismo de la Corte era previsible. Es bien sabido que el sistema de las Naciones Unidas está en crisis, entre otras cosas porque el principal actor del sistema internacional, Estados Unidos, viola con impunidad casi todas sus normativas. Ante esta realidad era evidente que lo que La Haya iba a hacer era evitar producir una sentencia que pudiese, eventualmente, aportar un precedente susceptible de desestabilizar el delicado tablero de la política internacional. El objetivo de máxima más razonable era que con su sentencia obligara a ambos gobiernos a iniciar un diálogo sobre el tema de la salida al mar de Bolivia. No podía esperarse ni un milímetro más que eso. Pero ni a eso se atrevieron los togados, y la razón es fácil de entender. No se les escapaba a su entendimiento que en caso de trasponer ese límite, ordenando por ejemplo la restitución aunque fuese parcial del territorio boliviano, un futuro gobierno de México podría plantear una reclamación similar por el robo de la mitad de su territorio a manos de Estados Unidos, ocurrido unos treinta años antes de la Guerra del Pacífico en la que Bolivia y Perú perdieran parte de sus posesiones. O, ya en el siglo veinte, una demanda similar podrían plantear las autoridades palestinas por el descarado robo de su territorio por parte del Estado de Israel. Por eso en La Haya primó el tecnicismo y una visión formalista del derecho para emitir una sentencia que nada ha resuelto.

Conocido el fallo Santiago y La Paz deberán ahora sentarse a conversar y encontrar una solución política y diplomática, satisfactoria para ambas partes y que ponga fin a una disputa que no sólo daña a Bolivia, encerrada en el Altiplano, sino que tampoco le hace bien a Chile, cuyo prestigio internacional se desdibuja cuando su gobierno se rehúsa, por momentos con tonos altaneros, a dialogar con una nación que estará a su lado hasta el fin de los tiempos. Son vecinos y lo seguirán siendo para siempre, y lo mejor es buscar un buen arreglo que mantener viva una tensión que podría ser el germen de futuros infortunios. El ejemplo de las relaciones franco-alemanas después de la Segunda Guerra Mundial es una provechosa fuente de inspiración. Siglos de guerras y enfrentamientos de todo tipo fueron superados cuando la derrotada Alemania en lugar de ser sojuzgada, como ocurriera con el Tratado de Versailles, fue convocada a unirse en el proyecto de la construcción europea. Los aliados –y especialmente Francia- tuvieron ese gesto de inteligencia y sabia mezcla de interés nacional y altruismo que allanó el camino de la paz y la cooperación con la nación vencida. Bolivia, que posee las más importantes reservas de litio del planeta y enormes cantidades de gas (que Chile debe importar porque no tiene) reúne las condiciones económicas necesarias para un acuerdo político mutuamente beneficioso, cerrando definitivamente las heridas de una guerra de saqueo alentada en su tiempo por políticos e inversionistas inescrupulosos y respaldados por el colonialismo inglés hace ya más de un siglo. Con el fallo de La Haya llegó la hora de la política y la diplomacia. Ojalá la dirigencia de ambos países lo comprendan.

Investigador del IEALC, Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.

Síguenos en Facebook:  Escuela Nacional de Formacion Politica 

y Twitter: @escuelanfp

FUENTE: http://escuelanacionaldeformacion.blogspot.com/2018/10/el-fallo-de-la-haya-la-hora-de-la.html

Bolivia, Chile y la salida al mar: algunas notas para la reflexión
Andrés Borrello – Rebelión

ANTECEDENTESLa razón histórica acompaña a Bolivia en el reclamo, puesto que en 1879 (cuando muchos de los Estado Nación latinoamericanos empezaban a consolidar su territorio a base de sangre y fuego sobre poblaciones nativas y preexistentes, bajo la presión de un capitalismo en expansión), Chile realiza una ocupación de territorios al norte, en lo que en su momento era el Litoral Boliviano, para proteger los intereses chileno-británicos de la Compañía de Nitrato y Ferrocarril de Antofagasta. Con la ocupación el país trasandino se apropió de 120 mil km2 de territorio y 400 km de litoral, en beneficio de los empresarios del nitrato, ingleses en su mayoría, aunque también se favoreció la consolidación de grandes salitrales en el norte.

El conflicto se desató en una guerra, conocida popularmente como la Guerra del Pacífico, donde Bolivia y Perú se enfrentaron a Chile. Detrás se hallaban intereses de las principales potencias imperialistas de fines del siglo XIX, con intereses contrapuestos: Estados Unidos e Inglaterra. La guerra terminó en 1883, y el tratado de paz se firmó en 1904, donde se establecen los actuales límites territoriales, donde Chile monopolizaba el control de la costa y Bolivia quedaba así cercenada de su posibilidad de acceso al mar.

Durante todo el siglo XX existieron distintos contactos entre los gobiernos de Chile y Bolivia de encontrar puntos en común para consolidar y comulgar en torno a una mirada común y beneficiosa para ambas partes.

De las distintas experiencias, quizá la más ilustrativa es la que se conoce como Abrazo de Charaña, donde los dictadores de cada país se fundieron en, justamente, un abrazo para intentar encontrar resultados. Sí, Augusto Pinochet y Hugo Banzer, usurpadores del poder ejecutivo de Chile y Bolivia, respectivamente, asumieron en el año ´75 el compromiso histórico de contribuir en una solución a la solicitud boliviana de una salida al mar. En esta ocasión fue Perú, la tercera firmante en el tratado de paz de 1904, quien se opuso.

Llama poderosamente la atención que sea durante los gobiernos militares (y una de las dictaduras más reaccionarias de América Latina) uno de los momentos más proclives a satisfacer la demanda del país vecino. Fue, de hecho, el intento más serio de proveer de una salida al mar a Bolivia hasta el presente. Pese a que se podría haber apelado al nacionalismo extremo, la soberanía y la identidad nacional, las dictaduras de ambos países consideraron seriamente la posibilidad de cooperar para solucionar el conflicto.

Hay que aclarar que Chile muy lejos está de perder soberanía. Tiene sí, muchísimo para ganar si llega a un acuerdo con Bolivia. Por ejemplo, fortalecer los vínculos latinoamericanos y la complementación económica, el proveer de agua y gas natural al altiplano y así fomentar el desarrollo del norte.

SOLICITUD DE BOLIVIA

La situación debe quedar bien clara desde el inicio: Bolivia no exige un pedazo concreto de tierra o de mar. Bolivia exige que Chile asuma el compromiso de dialogar y negociar una salida al mar, en donde a través de esos canales diplomáticos ambos Estados estén conformes. Nada más.

Los bolivianos sostienen que Chile se negó sistemáticamente a negociar con ellos, de ahí que el reclamo sea en específico para que las negociaciones comiencen cuanto antes, e intentar encontrar un resultado favorable a ambas partes.

FALLO DE CIJ

La Corte Internacional de Justicia, pese a todo pronóstico, se posicionó en contra a la solicitud de Bolivia. “La república de Chile no contrajo la obligación legal de negociar un acceso soberano al océano Pacífico para el Estado Plurinacional de Bolivia”, argumentó el presidente de la CIJ. Sí invitó la corte a continuar con el diálogo y los intercambios entre ambos países para atender a las cuestiones y su posible solución. “Bolivia no renunciará nunca una salida al mar” dijo el presidente Evo Morales, quien asumió la necesidad de continuar con el diálogo, pese a la resolución de la CIJ que venía desde 2013.

Al día siguiente publicó el siguiente mensaje en sus redes sociales: “ Quiero decirle al país que, pese al informe de la # CIJ, que ha sido injusto, la lucha del pueblo boliviano sigue. Lo importante en este momento es que, aun siendo un resultado que no hace justicia, hay una Corte Internacional que reconoce que existe un tema pendiente con Chile” (Twitter de la cuenta oficial de Evo Morales)

REFLEXIONES FINALES

Quedará para el futuro esperar que los Estados sientan la necesidad de una vez el compromiso de una salida diplomática que satisfaga a ambas partes. Pero no tenemos que dejar de ver el escenario en el cual se monta este panorama, por demás de complejo, y que tiene como eje la geopolítica latinoamericana y el rol de los EEUU, quien desde las sombras prestidigita los movimientos y supervisa los pasos de muchos países de la región.

La postura chovinista y arrogante de Piñera de no ceder “ni un centímetro cuadrado”, más que buscar dar respuestas a un reclamo, entendemos que buscar marcar una barrera en la cual diferenciarse. No podemos comprender la totalidad del conflicto entre Chile y Bolivia si no entendemos que, lo que está detrás, es el intento de varios países latinoamericanos (además de Chile, Colombia y México o incluso la misma Argentina, todo supervisado por EEUU) para desarticular y desestabilizar procesos democráticos alternativos que se desarrollan en contextos adversos.

No podemos terminar de entender la negativa a una salida al mar, si no lo encuadramos en un proceso geopolítico de guerra económica desarrollada en Venezuela contra Maduro y la Revolución Bolivariana. De igual manera, si no traemos a colación los más de 40 años de bloqueo y embargo económico que sufre Cuba, y que le impiden desarrollar su sistema económico y político con plenitud.

Lo que está en el fondo de estas intentonas políticas desestabilizadoras es la desarticulación de la UNASUR, quizá de los proyectos más ambiciosos de América Latina del siglo XXI, que busca construir y consolidar una identidad latinoamericana independiente, construyendo lazos de solidaridad y fortaleciendo la integración entre los países de una manera equitativa y democrática.

Como fuere, Chile y Bolivia seguirán siendo vecinos hasta el fin de los tiempos. Habrá que esperar que nuevos gobiernos utilicen los canales diplomáticos de negociación para encontrar una salida favorable a los Estados en pugna, directamente, y a toda la región de manera colateral.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

FUENTE: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=247286

Como dije antes: La esperanza de retornar al mar con soberanía, sigue intacta. El fallo de la Haya se acata pero no lo comparto, un día sabremos si la reunión del presidente chileno Piñera con Trump antes del fallo tuvo algo que ver.

¿Por qué Bolivia perdió en La Haya frente a Chile?

Sin duda que este revés diplomático tendrá además consecuencias políticas para el Hno. presidente Evo Morales en la futura contienda electoral de 2019. Y dentro de la coyuntura marítima, es precísamente lo que espera Chile, porque Evo Morales fue el único presidente boliviano que cuestionó su política exterior. Pudo sentarlos en la silla de los acusados y se libraron, por ahora.

Xel

, , , , , , , ,

No Comments

Cinco gobiernos enajenaron 212 empresas y causaron un daño de $us 22.015 MM

Por: Gonzalo Pérez Bejar

El informe de la Comisión Especial Mixta de Investigación de la Privatización y Capitalización de la Asamblea Legislativa Plurinacional establece que entre los años 1985 y 2005, cinco coaliciones de gobierno enajenaron al menos 212 empresas públicas, tanto dependientes de los ministerios como de las prefecturas (por entonces) y municipios en todo el país, lo que causó un daño económico de $us 10.049,08 millones ($us 22.015,11 millones equivalentes al tipo de cambio actual).

El detalle que brinda el informe señala que entre agosto de 1985 y junio de 2005 hubo cinco coaliciones de gobierno que estuvieron a cargo del manejo administrativo y político de Bolivia.

Los partidos que cogobernaron en estos cinco períodos de gobierno son: agosto de 1985-agosto de 1989 el MNR-ADN; la coalición de gobierno se denominó “Pacto por la Democracia” y el presidente fue Víctor Paz Estenssoro (vicepresidente Julio Garret Ayllón).

Entre agosto de 1989 y agosto de 1993 fueron el MIR-ADN; la coalición de gobierno se denominó “Acuerdo Patriótico” y el presidente fue Jaime Paz Zamora (vicepresidente Luis Ossio Sanjinés).

El tercer gobierno entre agosto de 1993 y agosto de 1997 estuvo compuesto por el MNR-UCS-MBL; la colación se denominó “Pacto por la Gobernabilidad” y el presidente fue Gonzalo Sánchez de Lozada (vicepresidente Víctor Hugo Cárdenas).

Entre agosto de 1997 y agosto de 2002 gobernaron ADN-MIR-UCS-Condepa; en esta oportunidad la coalición de gobierno se llamó “Compromiso por Bolivia” y el presidente fue Hugo Banzer Suárez (vicepresidente Jorge Quiroga Ramírez).

En el quinto gobierno neoliberal entre agosto de 2002 y junio de 2005 (en 2003 se produjo la masacre de octubre en El Alto) cogobernaron MNR-MIR-UCS-NFR; la coalición se denominó “Plan Bolivia de Responsabilidad Nacional” y el presidente fue Gonzalo Sánchez de Lozada (vicepresidente Carlos Mesa).

De acuerdo con el informe, “los actores nacionales que implementaron la estrategia de dominación y expansión de capital transnacional fueron partidos políticos que operaron a través de pactos que activaron una forma peculiar de mediación llamada ‘democracia pactada’, por la que cada gobierno conformaba determinada coalición o pacto, en función de los partidos pivotes o sistémicos: MNR, ADN y MIR”.

Mientras ENFE, ENDE, YPFB, ENTEL y LAB fueron capitalizadas, ENDE, ENFE y YPFB fueron sometidas a un fraccionamiento para su enajenación. En los casos de ENDE Y YPFB, las fracciones no capitalizadas fueron privatizadas.

Normativa

La base jurídica y legal de todo este proceso tuvo una estructura conexa y complementaria, construida para favorecer a la política privatizadora, detalla el informe de la comisión.

Entre ellas está la Ley 1182 de Inversiones, del 17 de septiembre de 1990, y los tratados bilaterales de inversión; la Ley 1330 de Privatización, del 24 de abril de 1992, y la Ley 1554 de Capitalización, del 21 de marzo de 1994.

También la Ley 1182 de Inversiones, que estableció las condiciones para estimular y garantizar la inversión nacional y extranjera en el país, mediante un sistema normativo ampliamente favorable al sector privado. Asimismo, se garantiza la libertad de producción y comercialización de bienes y servicios en general, así como la libre determinación de precios.

La Ley 1330 de Privatización dispuso “la transparencia de activos, bienes, valores, acciones y derechos de propiedad pública a personas naturales o colectivas, nacionales o extranjeras, o aportar los mismos a la constitución de sociedades de economía mixta o la disolución (cierre)”.

La Ley 1544 de Capitalización  dispuso —refiere el documento— aportar los activos y derechos de las empresas públicas “para la constitución de sociedades de economía mixta en base al valor de los libros para proceder al incremento del capital con la emisión de nuevas acciones equivalentes al 50%, donde la parte perteneciente al Estado se transferiría gratuitamente a los bolivianos mayores de edad al 31 de diciembre de 1995, a ser administrada en su fideicomiso, que posteriormente se entregaría a las AFP”.

Normativas que, según el texto, eran adecuadas de forma encubierta para entregar el patrimonio de las empresas públicas a manos privadas transnacionales, desapareciendo la sociedad de economía mixta y dando paso a la sociedad anónima pura y simple sin participación estatal.

Estas disposiciones legales fueron complementadas con otras como la Ley de Reforma Tributaria 843 (20 de mayo de 1986), Ley de Seguridad Social 924 (14 de abril de 1987), Ley de Bancos y Entidades Financieras 1488 (14 abril de 1993), Ley del Sistema de Regulación Sectorial 1600 (28 de octubre de 1994), Ley de Electricidad 1604 (21 de diciembre de 1994), Ley de Telecomunicaciones 1632 (5 de julio de 1995), Ley de Hidrocarburos 1689 (30 de abril de 1996), Ley de Pensiones 1732 (29 de noviembre de 1996), Ley de Minería 177 (17 de marzo de 1997), Ley del Mercado de Valores 1834 (31 de marzo de 1998), Ley de Crédito Popular 1864 (5 de junio de 1998), Ley de Reactivación Económica 2064 (3 de abril de 2000) y Ley de Fortalecimiento de la Normativa y Supervisión Financiera 2297 (20 de diciembre de 2001).

Perjuicio económico

 “El total del perjuicio económico ocasionado al Estado por la enajenación fue de $us 10.049,08 millones, equivalentes a $us 22.051,70 millones actuales y al 105% del PIB del año 2005, cuando concluyó el ciclo neoliberal y la enajenación de las empresas públicas”, detalla el documento.

Para lograr sus propósitos, los gobiernos neoliberales generaron redes de poder político, empresarial y familiar, las cuales sostenían el modelo y gestionaban la enajenación de las empresas y bienes públicos.

Esa red —según indica el informe— estuvo integrada por 55 individuos y a su vez consta de tres subredes.

La primera tiene como principal actor a Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997; 2002-2003), la segunda subred fue articulada por Samuel Doria Medina (ministro de Planeamiento y Coordinación, 1991-1993) y la tercera subred en torno a Raúl Garáfulic Gutiérrez (ADN), embajador de Bolivia en España (1989-1992).

Para los miembros de la comisión de investigación, el neoliberalismo significó, además, la pérdida de soberanía y “la degradación del Estado a condición de mendigo. Las autoridades de entonces expresaban una doble mentalidad colonial”.

Recomendaciones

Entre las principales recomendaciones, la comisión pide que las diferentes instancias de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) elaboren las proposiciones acusatorias y denuncias en los casos que correspondan.

Para tal efecto, el informe de la investigación, más anexos y documentación de respaldo, será remitido al Ministerio Público, a la Procuraduría General del Estado y la Contraloría General del Estado para su consideración.

También pide que la ALP instruya a la Comisión de Justicia Plural, Ministerio Público y Defensa del Estado de la Cámara de Senadores, analizar y tramitar el expediente 345/2008, “correspondiente al requerimiento acusatorio del Fiscal General del Estado contra Gonzalo Sánchez de Lozada, Víctor Hugo Cárdenas Conde, Antonio José Araníbar Quiroga y otros, para la autorización de juicio de responsabilidades en contra de altas autoridades del Estado, relacionadas con la negociación de contratos petroleros con la empresa internacional Enron”.

Sonia Brito y Romina Pérez, diputadas y miembros de la mencionada comisión, coincidieron en señalar, por separado, que la enajenación de las empresas estatales causó una millonaria pérdida de recursos.

Brito aclaró que toda la información que se maneja está debidamente respaldada para responder cada uno de los elementos que se mencionan.

Pérez indicó que el millonario perjuicio debe ser atribuido a quienes estuvieron a cargo de este proceso y por ello se pide a la Asamblea Legislativa elaborar el pliego acusatorio contra quienes corresponda, de acuerdo con su participación.


Síguenos en Facebook:  Escuela Nacional de Formacion Politica  

y Twitter: @escuelanfp 

FUENTE: http://escuelanacionaldeformacion.blogspot.com/2018/09/cinco-gobiernos-enajenaron-212-empresas.html

Enajenar, la primera definición de enajenar es pasar a otra persona la propiedad o derechos sobre alguna cosa, también enajenar puede significar sacarlo a uno de juicio o ponerlo fuera de sí (ej. Se enajenó por la ira), y la tercera definición sería producir algo asombroso o que genere éxtasis (ej. La reunión estuvo enajenante).

Por supuesto que estamos hablando de la primer definición. Los sinónimos más adecuados serían: robar, saquear la cosa pública, la que pertenece a todos.

Hoy los mismos que nos robaron y enajenaron ayer, acusan de lo mismo al gobierno actual. Suponemos que lo dicen por ‘experiencia’. “El león cree que todos son de su misma condición.”  Será cierto? Tendrán pruebas? No deberían estar todos en la cárcel?

No podemos evitar cuestionarnos la misma pregunta para Camiri: ¿Quién o quienes enajenaron bienes públicos? Y la grán pregunta: ¿A cuanto asciende el daño que causaron a nuestra ciudad a lo largo de su historia y recientemente?  Je-je! Un tema para investigar y escribir varios tomos, verdad? Por lo pronto, ahora sabemos que la oligarquía vende patria después de la era golpista se robó más de 22 mil millones de dólares.

Según la segunda definición de enajenar, tendríamos que ser unos enajenados mentales para volver a confiar y votar por quienes se dedicaron a saquear y robar con impunidad, no lo creen? Y si pese a todo, aún quieren ‘sacar al indio del poder’, por qué no se dan una vueltita por Argentina, vean el futuro que nos espera si vuelve la derecha apátrida.

Xel

, , , , , , , , ,

No Comments

Hace 10 años, Bolivia expulsó al Embajador de EE.UU. (10 Sept. 2008)

Efemérides del Estado Plurinacional de Bolivia

, , , , , , , , ,

No Comments

Suicidio financiero: “Argentina es un país ocupado por banqueros corruptos de Wall Street”

Keiser Report: “Hace 40 años que Argentina es un Estado vasallo de EE.UU”

En este episodio de Keiser Report, Max y Stacy hablan de la inminente crisis financiera anunciada por el New York Times y de cómo ambos llevan años advirtiendo de que la fracturación hidráulica carece económicamente de sentido… por más que economistas como Paul Krugman crean que es buena para la economía. En la segunda parte Max entrevista a Wolf Richter, de WolfStreet.com, sobre Argentina, que recientemente ha emitido un bono a cien años que supondrá el desplome definitivo de su economía.

Lo dicen estos renombrados analistas económicos de Estados Unidos y que tienen mucha experiencia en el tema. Lo que viene ocurriendo en la economía de la Argentina no tiene solución, menos aún con el gobierno de Macri. Están re-jodidos y por los próximos 100 años.

Sin duda que lo que ocurra a nuestros vecinos tendrá un impacto negativo en la economía de Bolivia, de hecho ya lo estamos sufriendo en cierta magnitud todas las poblaciones cercanas desde Camiri, Villamontes, Yacuiba, Villazón e incluso Santa Cruz de la Sierra.
Xel

, , , , , , ,

No Comments