Archive for category Patria Grande

La migración en Centro América y el cinismo mediático

Probablemente Bolivia estaría peor que estos países si los gobiernos vendepatrias de la oligarquía nacional habrían perdurado hasta hoy.

La razón se explica por sí sola; donde hay un gobierno con ideología capitalista y depredador, allí la desigualdad crece tanto como la pobreza y esto que vemos en Centro América tiene mucho que ver con ese tipo de gobiernos de la derecha.

Pronto iremos a unas nuevas elecciones presidenciales.  Constataremos pronto si hemos enloquecido tanto como los brasileños al votar por un facho y quizá, ni aún viendo la pesadilla de Centro América o la misma catástrofe de la Argentina de Macri, no aprendimos nada.

 

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Dossier con Walter Martínez 251018 Proceso de descolonización Latinoamericana – Karina Ochoa

Este video también va dedicado al tema de Octubre y la lucha por descolonizar nuestras mentes.

La entrevistada es una sociologa e investigadora mexicana que expone y desglosa la forma en que la ideología colonial convive y se reproduce en nuestra sociedad Latinoamericana. Ella sostiene que el aumento de los feminicidios en todo el continente tiene mucho que ver y se explica a través de cómo nuestras sociedades están subyugadas por la ideología colonial, donde el papel de la Iglesia en esta masacre diaria, ‘es básica’ (textual).

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Dossier con Walter Martínez 231018 entrevista Belén Ojeda y Enrique Dussel

No quería dejar pasar Octubre sin dedicar un post o mejor dicho compartir un video sobre la invasión Européa a nuestro continente oficialmente fechada un 12 de Octubre de 1492.

La perspectiva que platea el historiador venezolano Enrique Dussel ayuda a entender hasta que punto la hegemonía Eurocentrica predomina en este campo. (2da parte del programa)

Anteriormente habíamos publicado otra entrevista con Enrique Dussel y con esta, esperamos que sus ideas comiencen a debatirse para replantear nuestra propia versión de la historia, la de nuestros pueblos, dentro del contexto mundial, sin la visión eurocéntrica dominante, sin tutelajes.

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Bolsonaro, tres hipótesis y una sospecha

Jair Bolsonaro (Foto: FÁBIO MOTTA,GP1 )

(Por ) La sorprendente performance electoral de Jair Mesías Bolsonaro en la primera vuelta de las elecciones presidenciales del Brasil suscita numerosos interrogantes. Sorprende la meteórica evolución de su intención de voto hasta llegar a arañar la mayoría absoluta. Y no fue el atentado lo que lo catapultó la posibilidad de ganar en primera vuelta. Veamos: en los últimos dos años su intención de voto fluctuó alrededor del 15 por ciento, pese a que está próximo a cumplir 28 años consecutivos como diputado federal (y con sólo tres proyectos de ley presentados a lo largo de estos años). Ergo, no es un “outsider” y mucho menos la personificación de la “nueva política”. Es un astuto impostor, nada más. A comienzos de Julio su intención de voto era del 17 por ciento: el 22 de Agosto, Datafolha marcaba un 22 por ciento. El 6 de Septiembre sufre el atentado y pocos días después las preferencias crecieron ligeramente hasta alcanzar un 24 y un par de semanas después subía al 26 por ciento. En resumen: un módico aumento de 9 puntos porcentuales entre comienzos de Julio y mediados de Septiembre. Pero a escasos días de las elecciones su intención de voto trepó al 41 y en las elecciones obtuvo el 46 por ciento de los votos válidos. En resumen: en un mes prácticamente duplicó su caudal electoral. ¿Cómo explicar este irresistible ascenso de un personaje que durante casi treinta años jamás había salido de los sótanos de la política brasileña? A continuación ofreceré tres claves interpretativas.

I

Primero, Bolsonaro tuvo éxito en aparecer como el hombre que puede restaurar el orden en un país que, según pregonan los voceros del establishment, fue desquiciado por la corrupción y la demagogia instaurada por los gobiernos del PT y cuyas secuelas son la inseguridad ciudadana, la criminalidad, el narcotráfico, los sobornos, la revuelta de las minorías sexuales, la tolerancia ante la homosexualidad y la degradación del papel de la mujer, extraída de sus roles tradicionales. El escándalo del Lava Jato y el desastroso gobierno de Michel Temer acentuaron los rasgos más negativos de esta situación, que en la percepción de los sectores más conservadores de la sociedad brasileña llegó a extremos inimaginables. En un país donde el orden es un valor supremo – recordar que la frase estampada en la bandera de Brasil es “Orden y Progreso”- y que fue el último en abolir la esclavitud en el mundo, el “desorden” producido por la irrupción de las “turbas plebeyas” desata en las clases dominantes y las capas medias subordinadas a su hegemonía una incandescente mezcla de pánico y odio, suficiente como para volcarlas en apoyo de quienquiera que sea percibido con las credenciales requeridas para restaurar el orden subvertido. En el desierto lunar de la derecha brasileña, que concurrió con seis candidatos a la elección presidencial y ninguno superó el 5 % de los votos, nadie mejor que el inescrupuloso y transgresor Bolsonaro, capaz de infringir todas las normas de la “corrección política” para realizar esta tarea de limpieza y remoción de legados políticos contestatarios. El ex capitán del Ejército, eligió como compañero de fórmula a Antonio Hamilton Mourau, un muy reaccionario general retirado que pese a sus orígenes indígenas cree necesario “blanquear la raza” y que no tuvo empachos en declarar que “Brasil está lastrado por una herencia producto de la indolencia de los indígenas y del espíritu taimado de los africanos” . Ambos son, en resumidas cuentas, la reencarnación de la dictadura militar de 1964 pero catapultada al gobierno no por la prepotencia de las armas sino por la voluntad de una población envenenada por los grandes medios de comunicación y que, hasta ahora, a dos semanas de la segunda vuelta, parece decidida a votar por sus verdugos.

Ahora bien: ¿por qué la burguesía brasileña se inclinó a favor de Bolsonaro? Algunas pistas para entender esta deriva las ofrece Marx en un brillante pasaje de El 18 Brumario de Luis Bonaparte . En él describió en los siguientes términos la reacción de la burguesía ante la progresiva descomposición del orden social y el desborde del bajo pueblo movilizado en la Francia de 1852: “se comprende que en medio de esta confusión indecible y estrepitosa de fusión, revisión, prórroga de poderes, Constitución, conspiración, coalición, emigración, usurpación y revolución el burgués, jadeante, gritase como loco a su república parlamentaria: “¡Antes un final terrible que un terror sin fin!” [1] Pocas analogías históricas pueden ser más aleccionadoras que esta para entender el súbito apoyo de las clases dominantes brasileñas -enfurecidas y espantadas por el debilitamiento de una secular jerarquía social anclada en los legados de la esclavitud y la colonia- a un psicópata impresentable como Bolsonaro. O para comprender el auge de la Bolsa de Sao Paulo luego de su victoria en la primera vuelta y el júbilo de la canalla mediática, encabezada por la Cadena O Globo. Todo este bloque dominante suplicó, jadeante y como un loco, que alguien viniese a poner fin tanto descalabro. Y allí estaba Bolsonaro.

Y es que como lo observara Antonio Gramsci en un célebre pasaje de sus Cuadernos, en situaciones de “crisis orgánica” cuando se produce una ruptura en la articulación existente entre las clases dominantes y sus representantes políticos e intelectuales (los ya mencionados más arriba, ninguno de los cuales obtuvo siquiera el 5 por ciento de los votos) la burguesía y sus clases aliadas rápidamente se desembarazan de sus voceros y operadores tradicionales y corren en busca de una figura providencial que les permita sortear los desafíos del momento. “El tránsito de las tropas de muchos partidos bajo la bandera de un partido único que mejor representa y retoma los intereses y las necesidades de la clase en su conjunto” –observa el italiano- “es un fenómeno orgánico y normal, aún cuando su ritmo sea rapidísimo y casi fulminante por comparación a los tiempos tranquilos del pasado: esto representa la fusión de todo un grupo social (las clases dominantes, NdA) bajo una única dirección concebida como la sola capaz de resolver un problema dominante existencial y alejar un peligro mortal.” [2]

Esto fue precisamente lo ocurrido en Brasil una vez que sus clases dominantes comprobaran la obsolescencia de sus fuerzas políticas y liderazgos tradicionales, la bancarrota de los Cardoso, Temer, Neves, Serra, Sarney, Alckmin y compañía, lo que las llevó a la desesperada búsqueda del providencial mesías exigido para restaurar el orden desquiciado por la demagogia petista y la insumisión de las masas y que, a su vez, les permitiera ganar tiempo para reorganizarse políticamente y crear una fuerza y un liderazgo políticos más a tono con sus necesidades sin el riesgo de imprevisibilidad inherente al liderazgo de Bolsonaro. Pero por el momento, lo importante para las clases dominantes brasileñas: subrayamos, lo único importante, es acabar definitivamente con el legado de los gobiernos del PT y sus aliados. Conocido el derrumbe de sus candidatos en las encuestas pre-electorales, incluyendo al delfín de Fernando H. Cardoso, el gobernador del estado de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, aquéllas necesitaban tiempo para pergeñar una nueva fórmula política. Una eventual victoria de Bolsonaro se lo proporcionaría, y hacia él volcaron todo su apoyo en las últimas semanas de la campaña.

II

Segundo, Bolsonaro fue favorecido por el cambio en la cultura política de las clases y capas populares que las tornó receptivas a un discurso que apenas unos años antes hubiera sido motivo de burlas, desoído o repudiado en las barriadas populares del Brasil, para ni hablar en los ambientes de las capas medias más educadas. La crisis económica y social y la ruptura de los lazos de integración comunitaria en las favelas, potenciadas por la falta de educación política de las masas -una tarea que según Frei Betto el PT jamás se propuso como acompañamiento a sus políticas de promoción social- junto a la gravísima crisis institucional y política del país prepararon el terreno para un cambio de mentalidad en donde el llamamiento al orden y la apelación a la “mano dura” afloraron como propuestas sensatas y razonables para enfrentar una situación muy crítica en los suburbios populares y que los medios del establishment agigantaban pintándola con rasgos estremecedores.

¿Es éste un rasgo exclusivo del Brasil? No. Todos los gobiernos latinoamericanos del ciclo político iniciado a fines del siglo pasado con el ascenso de Hugo Chávez cayeron en el error de creer que sacar de la pobreza a millones de familias las convertiría inexorablemente en portadoras de una nueva cultura solidaria, comunitaria, inmunizada ante el espejismo del consumismo, y por lo tanto propensa a respaldar los proyectos reformistas. Sin embargo, como en la Argentina, Venezuela, Ecuador y Bolivia, en Brasil también una buena parte de los beneficiarios de las políticas de inclusión de los gobiernos del PT fue captada por el discurso del orden de la burguesía y las capas medias -atemorizadas y llenas de resentimiento por la activación del campo popular que hizo abandono de su tradicional quietismo- y pregonado de modo abrumador por la prensa hegemónica con el auxilio de las iglesias evangélicas. Estas hicieron lo que el PT y la izquierda no supo o no quiso hacer: organizar y concientizar, en clave reaccionaria, a las comunidades más vulnerables rescatadas de la pobreza extrema por los gobiernos de Lula y Dilma. Y lo hicieron reforzando los valores tradicionales en relación al papel de la mujer, la identidad de género y el aborto y promoviendo una cosmovisión reaccionaria, autoculpabilizadora de los pobres y esperanzada en el papel salvífico de la religión e, incidentalmente, de un oscuro político oportunamente bautizado y renacido como un buen cristiano en Mayo del 2016 en las mismísimas aguas del río Jordán, ¡donde San Juan Bautista hiciera lo propio con Jesucristo! La piadosa imagen de Bolsonaro sumergido en las aguas del río fue masivamente difundida a través de los medios y lo rodeó con el aura que necesitaba para aparecer como el Mesías que llegaba para poner fin al desquicio moral, social y político producido por Lula y sus seguidores. Esta prédica se difundía no sólo a través de los medios de comunicación hegemónicos -sino sobre todo por la Record TV, propiedad de Edir Macedo, fundador de la Iglesia Universal del Reino de Dios y segunda en audiencia detrás de la Cadena O Globo- sino que también se reproducía en sus más de seis mil templos establecidos en todo Brasil, una cifra abrumadoramente superior al número de locales que cualquier partido político jamás tuvo en ese país. [3] Resumiendo: se verificó, como antes en Argentina y en cierta medida también en Brasil, la inesperada “revuelta de los incluidos” en contra de los gobiernos progresistas que promovieron esas políticas de integración social en la región. [4]

III

Una tercera línea de interpretación dice relación con el eficaz -y por supuesto, nefasto- papel de los medios hegemónicos en el linchamiento mediático de Lula y todo lo que éste representa. En este sentido el papel de la Cadena O Globo y, en menor medida, el de Record TV, ha sido de capital importancia, pero no le van en zaga la prensa gráfica y por supuesto una muy aceitada utilización masiva de las redes sociales activadas por un enorme ejército de militantes y trolls. Las riquísimas iglesias evangélicas disponen de dinero más que suficiente para sostener esta letal infantería comunicacional. Toda esta artillería mediática ha venido desde hace años descargando un torrente de informaciones difamatorias y “fake news” (para cuya elaboración y diseminación ya existen numerosos programas disponibles en la web) que a lo largo del tiempo fueron erosionando la valoración de las políticas de inclusión social del PT y la credibilidad y honorabilidad de sus principales dirigentes, comenzando por Lula. La farsa jurídica mediante el cual se lo condenó, sin pruebas, a pasar largos años de cárcel no mereció crítica alguna de la prensa hegemónica, que previamente había maliciosa y minuciosamente atacado la imagen pública del ex presidente y sus colaboradores. El Lava Jato sirvió para arrojar un pesado manto de desprestigio sobre toda la clase política, no sólo los líderes del PT, y ciertos sectores del gran empresariado. Prueba de ello fue la decepcionante performance de los candidatos de la derecha en la primera vuelta, cosa que anotáramos más arriba.

Pero toda esta movida, la segunda etapa del golpe institucional cuya primera fase fue la destitución de Dilma Rousseff, debía culminar con la detención e ilegal condena de Lula y su proscripción como candidato, única forma de frustrar su seguro retorno al Palacio del Planalto. El efecto combinado de una justicia corrupta y unos medios cuya misión hace rato dejó de ser otra cosa que manipular y “formatear” la conciencia del gran público aseguró ese resultado y, sobre todo, el quietismo dentro de las propias filas de simpatizantes y militantes petistas que sólo en escaso número se movilizaron y tomaron las calles para impedir la consumación de esta maniobra. La complicidad de la justicia electoral en un proceso que tiene grandes chances de desembocar en el derrumbe de la democracia brasileña y la instauración de un nuevo tipo de dictadura militar es tan inmensa como inocultable. Jueces y fiscales, con la ayuda de los medios, arrasaron con los derechos políticos del ex presidente, lo encerraron física y mediáticamente en su cárcel de Curitiba al prohibirle grabar audios o videos apoyando a la fórmula Haddad-D’Avila e inclusive vetaron la realización de una entrevista acordada con la Folha de Sao Paulo. En términos prácticos la justicia fue un operador más de Bolsonaro, y los pedidos o reclamos de su comité de campaña apenas tardaban horas para convertirse en aberrantes decisiones judiciales. Por eso la justicia, los medios y los legisladores corruptos que avalaron todo este fraudulento proceso son los verdugos que están a punto de destruir a la frágil democracia brasileña, que en treinta y tres años no pudo emanciparse del permanente chantaje de la derecha y su instrumento militar.

Va de suyo que este perverso tridente reaccionario y bastión antidemocrático es convenientemente entrenado y promovido por Estados Unidos a través de numerosos programas de “buenas prácticas” donde se les enseña a jueces, fiscales, legisladores y periodistas de la región a desempeñar sus funciones de manera “apropiada”. En el caso de la justicia uno de sus más aventajados alumnos es el Juez Sergio Moro, que perpetró un colosal retroceso del derecho moderno al condenar a Lula a la cárcel no por las pruebas -que no tenía, como él mismo lo reconoció- sino por su convicción de que el ex presidente era culpable y había recibido un departamento como parte de un soborno. ¡Condena sin pruebas y por la sola convicción del juez! La legión de periodistas que mienten y difaman a diario a lo largo y a lo ancho del continente también son entrenados en Estados Unidos para hacerlo “profesionalmente”, en lo que sería la versión civil de la tristemente célebre Escuela de las Américas. Si antes, durante décadas se entrenó a los militares latinoamericanos a torturar, matar y desaparecer ciudadanas y ciudadanos sospechados de ser un peligro para el mantenimiento del orden social vigente hoy se entrena a jueces, fiscales y “paraperiodistas” (tan letales para las democracias como los “paramilitares”) a mentir, ocultar, difamar y destruir a quienes no se plieguen a los mandatos del imperio. Lo mismo ocurre con los legisladores y, en cierta menor medida, con los académicos.

IV

Las interpretaciones ofrecidas hasta aquí tienen por objetivo ofrecer algunos antecedentes que ayuden a la elaboración de hipótesis más específicas y precisas que den cuenta del sorprendente ascenso de Bolsonaro en las preferencias electorales de los brasileños. El hilo conductor del argumento revela la trama de una gigantesca conspiración pergeñada por la burguesía local, el imperialismo y sus personeros en los medios y en la política que va desde la ilegal destitución de Dilma pasando por la no menos ilegal condena y encarcelamiento de Lula hasta la emisión, días atrás, de los falsos certificados médicos que le permiten al mediocre Bolsonaro rehuir el debate con su contrincante que, sin duda alguna, le haría perder muchos votos. Toda la institucionalidad del estado burgués así como las clases dominantes y sus representantes políticos y su emporio mediático se prestan para concretar esta gigantesca estafa al pueblo brasileño. Y en este sentido no podríamos dejar de proponer como hipótesis adicional que tal vez el avasallante éxito electoral de un farsante como Bolsonaro pueda responder, al menos en parte, a un sofisticado fraude electrónico que pudo haberle agregado un 4 o 5 por ciento más de votos a los que legítimamente había obtenido. No estamos diciendo aquí que ganó gracias a un fraude electrónico -como ocurriera en la elección presidencial que en 1988 consagró el triunfo de Carlos Salinas de Gortari sobre Cuauhtémoc Cárdenas en México y tantas otras, dentro y fuera de América Latina- sino que sería imprudente y temerario descartar esa posibilidad. Sobre todo cuando se sabe que a diferencia del venezolano el sistema electoral brasileño no emite un comprobante en soporte papel del voto emitido en la urna electrónica, lo cual facilita enormemente la posibilidad de manipular los resultados. Es sorprendente que esto no haya sido considerado por los sectores democráticos en Brasil habida cuenta de la existencia de varios antecedentes en América Latina y en otras partes del mundo en donde la voluntad popular fue desvirtuada por el voto electrónico. Por algo países como Alemania, Holanda, Noruega, Irlanda, Reino Unido, Francia, Finlandia y Suecia han prohibido expresamente el voto electrónico. ¿Por qué no pensar que la pasmosa performance electoral de Bolsonaro podría haber sido potenciada –si bien sólo en parte, insistimos- por el hackeo de la informática electoral?


Notas

[1] En Obras Escogidas de Marx y Engels (Moscú: Editorial Progreso, 1966), Tomo I, pp. 307-308.

[2] Note Sul Machiavelli, sulla política e sullo stato moderno (Giulio Einaudi Editore, 1966), pp.50-51.

[3] El nada casual crecimiento de las iglesias evangélicas y su conexión con los designios de Washington quedan patentemente reflejados en el artículo de Miles Christi, “El Informe Rockefeller”. Sectas y apoyo del gobierno de Estados Unidos contra la Iglesia Católica”, disponible en http://mileschristimex.blogspot.com/2015/10/el-informe-rockefeller.html

 

[4] Cf. Gustavo Veiga, “El día en que ‘Bolso-nazi’ fue bautizado ‘Mesías’ “, en Página/12, 8 Octubre 2018, en https://www.pagina12.com.ar/147320-el-dia-en-que-bolso-nazi-fue-bautizado-messias . Luego del bautizo Bolsonaro añadió la palabra Mesías después de su primer nombre, Jair. Las diferentes denominaciones evangélicas, asegura Veiga, “controlan una quinta parte de la Cámara de Diputados y en su conjunto orillan el 29 por ciento de la población.”

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. 

FUENTE: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=247749

Relacionado: Bolsonaro y sus 49 millones de votos ¿Es el fin de la política?

Son malas noticias para la ‘Patria Grande’, EE.UU. tiene a sus energúmeno en la casa blanca, Brasil quiere al suyo.

Se viene un época de oscurantismo para Brasil y para la región, que tendrá graves repercusiones en todos los campos, sobretodo en los derechos humanos.

Xel

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Sobre el fallo de la Corte Internacional de Justicia

Héctor Arce Zaconeta

El fallo dictado por la Corte Internacional de Justicia (la corte), el 1 de octubre, contrariamente a lo que Bolivia esperaba, no estableció la obligación de Chile de negociar sobre el tema de nuestro derecho a obtener un acceso soberano al océano Pacífico. Sin embargo, después de hacer un análisis estrictamente jurídico, sereno y cuidadoso con nuestros abogados, es necesario hacer notar a la luz del derecho y la verdad, que el mismo contiene al menos ocho elementos favorables para Bolivia, que deben ser tomados en cuenta para el diseño de nuestras acciones a futuro.

1. La CIJ en su fallo sobre jurisdicción y también en su fallo sobre el fondo estableció con claridad que Bolivia nació a la vida republicana el año 1825 con una amplia costa sobre el océano Pacífico (párr. “19 Chile y Bolivia obtuvieron su independencia de España en 1818 y 1825, respectivamente. En el momento de su independencia, Bolivia tenía una costa de más de 400 km a lo largo del océano Pacífico”).

2. La corte decidió en su fallo sobre la excepción preliminar de 2015 (párr. 50) que el tratado de 1904 no resolvía la cuestión del acceso soberano al mar, lo que significa que Chile no puede invocar ese tratado para rehusarse a negociar. Esto es importante, porque la invocación del tratado de 1904 para rehusarse a negociar acceso soberano al mar ha sido parte de la política de Chile durante muchos años, en particular ante la OEA. Bolivia logró demostrar que Chile estaba equivocado cuando afirmó que la cuestión relativa al acceso soberano fue resuelta en forma definitiva en 1904.

3. La corte insiste en su fallo sobre el fondo en la importancia histórica y la continuidad de la reclamación de Bolivia y los esfuerzos correspondientes de las partes para encontrar una solución a la cuestión pendiente del acceso soberano al mar (párr. 175: “la corte observa que Bolivia y Chile tienen una larga historia de diálogos, intercambios y negociaciones encaminadas a identificar una solución adecuada al enclaustramiento de Bolivia, derivado de la Guerra del Pacífico y el Tratado de Paz de 1904”). Ello significa que Chile no puede desconocer la historia al afirmar, como pretendió hacerlo hasta antes del proceso, que jamás el tema marítimo ha estado en su agenda. El procedimiento en el presente caso obligó a Chile a admitir que el asunto relativo al acceso soberano ha sido un tema de interés continuo para ambas partes desde 1904.

4. En muchas instancias del fallo sobre el fondo, la Corte insiste en que Chile ha expresado en repetidas ocasiones su voluntad de entablar negociaciones sobre el acceso soberano al mar (véase, en particular, en el párrafo 159: “Chile ha expresado repetidas veces su voluntad de negociar el acceso soberano de Bolivia”). Incluso si ello no dio lugar a una obligación de negociar, este es un elemento importante que puede ser utilizado a nivel diplomático o ante organismos no judiciales para afirmar que Chile prometió encontrar una solución a un problema cuya existencia ya no puede ser negada.

5. La corte indica que, según el propio Chile, la política chilena ha sido, durante muchos años, la de negociar acceso soberano al mar (véase, por ejemplo, el párrafo 115); en forma más amplia, todo el fallo revela claramente que durante un siglo, Chile consideró que debían realizarse negociaciones respecto del acceso soberano, incluyendo la Agenda de los 13 Puntos, que la corte consideró suficientemente amplia, por el uso de los términos “tema marítimo” para “abarcar el asunto del acceso soberano de Bolivia al océano Pacífico” (párr. 138).

6. La corte destaca ocasionalmente que esta disposición y aceptación de entrar en negociaciones fue “políticamente significativa” (véase el párrafo 105 en relación con el acta de 1920 o el párrafo 107 en relación con el Memorándum Matte).

7. La corte consideró en el párrafo 176, que aún hay lugar para negociaciones “significativas”, lo que constituye un claro rechazo al argumento de Chile en sentido de que no existirían temas pendientes con Bolivia. La corte en definitiva observa que su fallo sobre el fondo no impide que las partes “continúen su diálogo e intercambios”, y que lo hagan “en un espíritu de buena vecindad”.

8. Por último, la corte recordó que, de conformidad con el derecho internacional, existe una “obligación general de resolver las controversias de manera que se preserven la paz y la seguridad internacional” (párr. 165). La corte no dice que esta obligación no se aplique en el presente caso. Solo indica que esta obligación de resolver disputas no implica una obligación de negociar, ya que las partes pueden elegir otros medios de solución ya que existe un tema pendiente entre las partes, que no ha sido resuelto con el tratado de 1904. Esta afirmación de la corte abre el camino para que Bolivia pueda en el futuro utilizar los otros mecanismos no judiciales previstos en el Pacto de Bogotá, tales como la investigación y conciliación.

FUENTE: https://www.eldeber.com.bo/opinion/Sobre-el-fallo-de-la-Corte-Internacional-de-Justicia-20181008-7299.html

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Hace 10 años, Bolivia expulsó al Embajador de EE.UU. (10 Sept. 2008)

Efemérides del Estado Plurinacional de Bolivia

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Bolivia dijo NO!,…te vayas Evo


Esta es la canción y video ‘viral’por las redes del momento. Me parece que es la respuesta apropiada para el fascismo promovido por algunas plataformas ciudadanas de la derecha vende patria que quiere destruir Bolivia como lo viene haciendo Macri en la Argentina, o Michel Temer con el Brasil.

Xel

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Entrevista a Álvaro García Linera (prog. ATB: Esta Casa No Es Hotel) 19 Agosto 2018

Relacionado: García dice que los militares fallaron; anuncia reforma y seguimiento civil a la Casa Militar

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Ejército de Bolivia: Graduarse de hombre

Por: Manuel Morales 
Está claro que el premilitar que denunció haber sido víctima de abusos como el de obligarle a comer heces de perro y tomar orín con insinuaciones de que debía quitarse la vida no tiene chance. Varios de sus camaradas lo desmintieron, con lágrimas en los ojos, en la audiencia a la que asistieron para defender a sus instructores; y el Ministro de Defensa abogó por los militares acusados. Aún si no hubiese sucedido de ese modo, el conscripto igual está en desventaja.
En sectores populares existe la idea de que ir al cuartel es una prueba de hombría. En sectores campesinos esta idea está más acentuada. Incluso se cuestiona el poder casarse si este “requisito” no se cumplió con antelación. Es evidente que aquello de que en el cuartel te gradúas como hombre es solo un mito, pero muy conveniente para muchos militares que consideran que mientras más humillan, mejor ejercen. Lo cual termina convirtiéndose en una suerte de competencia de quien aplasta más al indefenso de abajo. Y el oprimido sabe que es cuestión de aguante, porque más adelante ya tendrá por debajo a quien poder abusar.
Que te den una piedra con la orden de que vayas a comprar cigarros y traigas cambio es moneda común en los cuarteles. Apenas te aceptan como conscripto, pierdes todos tus derechos. El instructor y los “antiguos” pueden hacerte lo que les venga en gana. Si el instructor tiene un problema sentimental o simplemente está de mal humor, lo pagarán caro los mostrencos.
Uno de mis instructores nos hacía escuchar las grabaciones de sus sesiones de sexo (entonces no había celular, ni era sencillo, como ahora, filmar). Otro tenía la manía de andar manipulando su revólver como si fuese un cowboy e iba de conscripto en conscripto gatillándole el caño del arma en la sien. Era aterrador que el instructor ordene formar a la guardia para que, munidos de palos, corran detrás de los conscriptos apaleando a los más atrasados o golpeando a quienes no realizaban bien los castigos. También era moneda común limpiar la casa de los oficiales, cumplir con los mandados de la esposa (de ellos). Nunca entenderé cómo esos abusos pueden explicarse y defenderse como “servicio y defensa de la patria”.
Resulte como resulte el caso del premilitar que denunció abusos en el cuartel Ingavi de El Alto, el muchacho la tiene difícil. Si vuelve al cuartel, bajo el mando de los mismos y con el repudio de sus “camaradas” que lloraron por los que tienen mando, ya es complicado. Si no vuelve, peor. El Ministro de Defensa ha ordenado despedir a todos los funcionarios públicos que no tengan libreta de servicio militar. Es la guinda sobre el postre. Resulta que esa libreta no solo te gradúa como hombre, sino que te habilita para ejercer tu derecho al trabajo.
Dentro y fuera del cuartel el servicio militar te abusa. Muchos jóvenes que quisieran hacerlo no pueden, porque los cupos en los cuarteles son limitados. Es una obligación en la que siempre gana el que tiene el mando, porque si no hay espacio en el cuartel, hay una cuenta bancaria donde se debe depositar buen dinero por la libreta de exención. No más de media docena de palabras que dicen que el servicio militar es obligatorio en la Constitución pisotean un montón de derechos humanos, como el de no ser torturado ni sufrir tratos crueles, inhumanos, degradantes o humillantes; el derecho al trabajo, a una fuente laboral estable que se supone tienen todas las personas; y cuyo ejercicio, se supone, el Estado debe proteger en todas sus formas…
FUENTE: https://escuelanacionaldeformacion.blogspot.com/2018/08/graduarse-de-hombre.html
Nuestra simpatía con la revolución del Proceso de Cambio está por demás demostrada pero en este asunto relacionado con las FFAA. no existe ninguna afinidad, menos aún cuando se trata sobre los inaceptables abusos que cometen los instructores militares con los nuevos reclutas. La doctrina militar que sin duda no es original sino un burda copia de algún lado, probáblemente de EEUU., tiene por dentro y como columna vertebral para mantener la disciplina y subordinación el sometimiento mediante el abuso de mando, el abuso físico y mental.
Esto no ha cambiado y lo peor es que este comportamiento machista, abusivo y humillante es promovido desde muy arriba. Quizá por esto, la FFAA. no logra quitarse hasta ahora esa sombra que la persigue como corruptos y abusivos contra el pueblo.
La urgencia de una nueva doctrina militar entonces, es una prioridad. La sugerencia no es nueva, pero ‘un ejército en uniforme’ es la idea de fondo y si pensamos en utopías; eliminar las FFAA como se la conoce; eliminar el servicio militar obligatorio para dar curso a un ejército profesional, quizá es lo que requiera nuestra nueva Patria Plurinacional.
Xel

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Así piensan profesionales jurídicos de todo Brasil sobre el caso de ‘Lula’

El caso ‘Lula’ no solo se estudiará y analizará en nuestras cátedras de derecho sino también en todas las organizaciones sociales del continente. Antes del caso ‘Lula’ ya se dieron otros golpes de Estado judiciales, llamados también ‘golpes suaves’dentro del nuevo Plán Condor gestado por EEUU. para recuperar su hegemonía en Latinoamérica, lo que ellos llaman ‘su patio trasero’, el caso más reciente es el de Ecuador, ejecutado por Lenín Moreno, su nuevo presidente que traicionando al ex-presidente Rafáel Correa, de quién fuera su Vice presidente, ahora pretende meterlo en la cárcel utilizando jueces y magistrados que cambió recientemente, el ‘caso Correa’.

Cuando Evo deje la presidencia, tengan la seguridad que de retornar la derecha vende patria al gobierno algún día, hará algo parecido. Pero hagan lo que hagan, nada detendrá ‘El Proceso de Cambio’ que está viviendo Bolivia. Por mencionar algo que nunca podrán cambiar es la ‘generación Evo’, es decir todos los niños y niñas que nacieron el 2006 y hoy tienen 12 años y contando.

¿Queda mucho por hacer? Claro que sí. De ninguna manera podemos terminar como el Brasil del corrupto Temer ó la Argentina del infame Macri.

Xel

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