Archive for category Nuestro Continente

La oligarquía boliviana

Por: René Zavaleta Mercado

…Era, en efecto, no sólo una clase opresora sino también una clase extranjera. Por su origen, por sus intereses, por sus supuestos mentales, la oligarquía boliviana fue siempre ajena en todo a la carne y el hueso de las referencias culturales de la nación. Los latifundistas y el gran capitalismo minero, vinculado directamente con el imperialismo, eran sus expresiones fundamentales. En cuanto a los primeros, sus intereses se fundaban en el despojo y la explotación de lo más tradicionalmente nacional, que son los campesinos indios. Antagónicos con relación a lo más diferenciado y original del país, a lo que en última instancia lo define, los latifundistas no podían negar en lo económico, al explotarlos, sin negarlos también en lo cultural, y así se hacen antinacionales sin dificultades, porque su propio arraigo había sido más bien contingente. Antinacionales como lo era el Superestado minero; por sus intereses económicos, ambos grupos se sirven sistemáticamente de la pedagogía antiboliviana y resultan culturalmente extranjeros.

Con sus burócratas y sus políticos, que a veces trabucaban un oficio con el otro, con la trama larga y ancha de sus intereses, de sus francachelas y sus corruptelas, el Superestado crea lo que se llamó la rosca, apelativo que es un bolivianismo que sugiere la clandestinidad de un círculo de conjurados, el privilegio de un encierro calificado y antinacional. Toda la burguesía boliviana se hizo, en mayor o en menor grado, antinacional. Los importadores porque, de hecho, no eran sino intermediarios de ventas de las manufacturas del imperialismo, y los otros sectores, como el industrial y el minero (los llamados mineros chicos y también los medianos nacionales), porque, aunque pudieron ser la raíz de una burguesía verdaderamente nacional, llegaron tarde, mucho después del Superestado, y jamás pudieron, por consiguiente, evadirse de las alternativas de un poder en el que no influían y al que, por el contrario, estaban sometidos. En la misma medida en que la burguesía y los latifundistas se hacen antibolivianos, las clases nacionales se radicalizan y, definiéndose, crecen.

Fragmento de la Formación de las clases nacionales, extraído de La formación de la conciencia nacional, 1967  

FUENTE: http://escuelanacionaldeformacion.blogspot.com/2019/08/la-oligarquia-boliviana.html

El nombre más popular para este tipo de bolivianos es: vende patrias!

(buena sugerencia de libro para leer sobre la otra historia de Bolivia)

Agosto 6, año 84 dfC y 194 dfB (Desde la fundación de Bolivia)

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¿Boomerang Lava Jato? Investigación afecta al juez que condenó a Lula

A mi no me queda ninguna duda sobre un futuro similar en Bolivia en caso de que algún ‘vende patria’ títere del imperio genocida gringo vuelva al gobierno.  Harán una persecución feroz y despiadada contra sus opositores (MAS, mov. sociales), sin que importe nada, al igual que en Brasil con el juez Moro, aquí son capaces de eso y de mucho más para incriminar a Evo Morales.

El caso terrorismo ocurrido en Santa Cruz, expone con claridad las debilidades de nuestra justicia y la impunidad y poder que tiene la oligarquía en Bolivia, no pueden hacerles nada, hasta hoy.  Ya podrán imaginarse lo que harán cuando estén en el poder. Si pudieron rifar (capitalizar) y destruir el país una vez, claro que lo volverán a hacer.

Xel

Julio 13, año 84 DFC (Felicidades por otro año Camiri 🙂

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Bernie Sanders explica la política externa de los EEUU

Cada vez que escuchen a Evo rajar contra el imperio gringo EEUU y algún vendepatria diga lo contrario, metanle este video,…a los ojos.

Este material tiene alto valor educativo porque Bernie Sanders no es cualquier político de EEUU. Debería impartirse en todas las aulas de historia de Bolivia.

Y si el facho vendepatria que odia visceralmente al presidente Evo Morales se enojara:


 

Xel

Mayo 30, año 83 DFC

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El odio – Documental sobre la campaña electoral contra Lula

“El odio” describe la campaña de desprestigio impulsada contra Lula da Silva y el Partido de los Trabajadores en Brasil, demostrando como ese proceso catapultó a Jair Bolsonaro a la presidencia.

(documental de Andrés Sal-lari)

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El Robo – película documental sobre la privatización y capitalización en Bolivia

¿Cómo ocurrió este robo? Cuál es el precio de un país? Cómo permitimos que pasara esto?

Para que no vuelvan a cometer semejante ultraje y asalto a nuestro país, es necesario recordar estos hechos históricos, nefastos para nuestro futuro y desarrollo. El daño del robo con fachada de privatización o capitalización asciende en la actualidad a $us 21.000 millones.

Un gran trabajo de recopilación y documentación que sin duda molestará a los ‘amigos de lo ajeno’, esos que viven de la política.

La tarea pendiente es divulgar, discutir, analizar y aprender, para luego decidir.

Xel

Abril 20, año 83 DFC

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El neoimperialismo y las guerras en 3D: el caso Venezuela

Por: Noel Alejandro Nápoles González 

Las mentiras, hijo mío, se descubren enseguida,

porque las hay de dos clases: las mentiras que tienen

las piernas cortas y las mentiras que tienen la nariz larga…

Carlo Collodi, Pinocho

Lo que sucede hoy en Venezuela reclama la actualización de la teoría sobre el imperialismo. El libro de Lenin ha sido desbordado por la historia. El hecho es que, desde mediados del siglo XX, la base económica del imperialismo ha mutado y en consecuencia ha surgido una superestructura que la refleja y la refuerza. Este es un tema que he abordado en ocasiones anteriores[i] y que ahora solo tomo como punto de partida.

Estamos ante un imperialismo de nuevo tipo, que incluye al anterior pero lo supera en complejidad. Este neoimperialismo se caracteriza, a grandes rasgos, por lo siguiente:

1. El capital global y la globalización capitalista. El vertiginoso desarrollo de los medios de comunicación, desde el inicio del siglo XX, potenció el rol del capital comercial, el cual, poco a poco, se fue articulando con el capital financiero (fusión del bancario con el industrial) hasta crear el capital global con su respectiva oligarquía. Esta unión de las tres formas del capital en un solo haz es la base de la globalización capitalista.

2. Los monopolios de la información y la hegemonía. La posibilidad real de manipular no solo la oferta sino la demanda, determina el protagonismo, entre los monopolios tradicionales, de los monopolios de la información. Estos informan noticias que deforman la realidad, con el objetivo de conformar una opinión pública incapaz de reformarla y mucho menos de transformarla. La misión política de los monopolios de la información es fabricar el consenso a favor del capital, es decir, convertir su dictadura en hegemonía.

3. La exportación de ideas y el empirismo comunicativo. A la exportación de mercancías y capitales se le ha sumado la exportación de ideas. Para ello se traza una política mediática que refuerza mensajes que hacen hincapié en los sentidos y la comunicación, en detrimento de la razón y la práctica. Este empirismo comunicativo, capaz de convertir a las personas en receptores pasivos de información,  constituye el complemento ideal de la exportación de modelos ideológicos.

4. El reparto cultural del mundo y las guerras en 3D. El reparto del mundo no solo es económico y territorial sino, sobre todo, cultural. Su axioma es elemental: quien controla las mentes domina los territorios y los mercados. En consecuencia, las guerras se hacen en tres dimensiones, es decir, se dirigen hacia el control de zonas estratégicas, la explotación de recursos naturales y el derribo de obstáculos ideológicos que frenen lo anterior. Todas las guerras imperialistas de la historia han apelado a un pretexto; lo nuevo en este caso es la posibilidad real que tienen los monopolios de la información de engañar a la opinión pública.

Dicho de una vez, el  neoimperialismo es la época del capital global, en la que los monopolios de la información exportan su ideología y se reparten el mundo culturalmente, mediante el empirismo comunicativo y las guerras en 3D, con el fin de garantizar la hegemonía y la globalización del capital a escala planetaria. Solo hay que tener en claro una cosa: el neoimperialismo, no por  nuevo, deja de ser imperialismo. Es solo un nivel de mayor complejidad, el cual exige un enfoque integral.

Lo que sucede hoy en la República Bolivariana de Venezuela es un ejemplo típico de guerra en 3D. Pero pongamos el texto en su contexto para evitar pretextos.

La cruzada contra el terrorismo iniciada por la administración Bush en 2001 tuvo como justificación los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono, que fueron el pie forzado para la cacería de Al Qaeda. Luego vinieron las guerras contra Afganistán, Irak, Libia y Siria, así como la escalada contra Irán, cada una según un pretexto particular: ocultar a Bin Laden, poseer armas de destrucción masiva, producir armas nucleares, etcétera. Esta cruzada fue una guerra neoimperialista porque no solo pretendía controlar una zona estratégica y sus recursos petroleros, como se ha dicho una y otra vez, sino sobre todo derribar la Gran Muralla del Islam, que frena la penetración cultural de Occidente en el mundo musulmán. Esto se hizo particularmente evidente en el caso de Irak, donde no por casualidad se destruyeron y saquearon bibliotecas, museos y sitios arqueológicos: había que destruir un símbolo, desmontar la cuna de la civilización occidental, terminar en Bagdad la historia que empezó en Súmer.  La guerra en 3D persigue, a corto plazo, un lugar; a mediano plazo, un recurso; a largo plazo, una idea. Tal es el esquema.

Mientras los gobiernos norteamericanos de turno se concentraban en el Oriente Medio, la izquierda fue ganando terreno en América Latina. Nada más que se levantó un poco la bota norteamericana, y los pueblos latinoamericanos, como si fuese su tendencia natural, giraron a la izquierda. Fue entonces que surgieron y empezaron a consolidarse procesos populares como el de Chávez en Venezuela, el de Correa en Ecuador, el de Evo en Bolivia, el de Mujica en Uruguay, el de Néstor y Cristina Kirchner en Argentina, el de Lula y Dilma en Brasil y el de Daniel Ortega en Nicaragua. Hubo intentos de subversión contra Chávez y Correa, más un golpe de Estado a Zelaya en Honduras, es cierto; no obstante, la tendencia histórica estaba a su favor.

Pero a finales del gobierno de Obama, y sobre todo desde que apareció la administración Trump, se ha venido desplazando el centro del interés norteamericano nuevamente del Oriente Medio a América Latina. A consecuencia de ello, el panorama ha ido cambiando. En casi todos estos países se ha producido un viraje a la derecha o se han creado crisis que han puesto en jaque a los gobiernos de izquierda. Hemos tenido de todo: traiciones al más alto nivel, como la del ecuatoriano Lenín Moreno y la del uruguayo Luis Almagro en la OEA; muertes dolorosas, como la de Chávez y la de Fidel; golpes de Estado legales, como el aplicado a Dilma, y encarcelamientos, como el de Lula en Brasil; votaciones populares a favor de la ultraderecha, como en Brasil y Argentina; persecuciones contra expresidentes, como sucede con Cristina y Correa; manifestaciones agresivas, como las de Nicaragua; y se han ensayado todas las técnicas de subversión contra la revolución bolivariana que lidera el presidente constitucional Nicolás Maduro.

La arremetida actual contra Venezuela tiene todas las coordenadas de una guerra en 3D. Para el neoimperialismo norteamericano esta guerra es necesaria porque Venezuela posee enormes reservas petroleras certificadas, funciona como pivote entre la América del Sur y el Caribe, y sobre todo ha liderado la izquierda latinoamericana en las últimas décadas. Lo otro es hacerla posible a partir de la creación de cuatro crisis escalonadas:

1. Se confiscan las propiedades de PDVSA en EE. UU. y se bloquean las cuentas bancarias del Estado en terceros países, con el objetivo de desatar una crisis económica.

2. Una vez que esta situación impacta al pueblo venezolano, se produce una crisis social que el propio gobierno bolivariano debe afrontar.

3. Dicha crisis es magnificada por los medios de comunicación y se activa la matriz de opinión de que existe una “crisis humanitaria” en Venezuela.

4. Se apela a organismos internacionales como la OEA y la ONU para justificar una invasión y crear una crisis militar, que permita derrocar a Maduro.

Pero, además, aquí están todos los ingredientes del neoimperialismo. El capital global es un iceberg que apenas deja ver la cara del multimillonario inglés Richard Branson, organizador del concierto de música en la frontera de Colombia y Venezuela. A través de él, los grandes monopolios de la información tratan de fabricar un consenso contra la Revolución bolivariana, apelando a un show que involucra a cantantes de habla hispana que arrastran multitudes. La necesidad militar se disfraza de placer musical. Es lo que un periodista cubano llamó certeramente “complejo militar-musical”.

Sin embargo, todo el montaje, toda la hegemonía construida, se les derrumba en treinta segundos, cuando la española Arantxa Tirado publica en la web las imágenes de un establecimiento de McDonald´s, en Caracas, donde la gente merienda en paz. Entonces, el neoimperialismo se quita la careta y aparece el verdadero rostro de la  dictadura, persiguiendo con saña a la española que osó retar su poder omnímodo.

Hay ciertos corolarios en todo esto que debiéramos aprender de memoria:

1. La primera línea de combate hoy es el ciberespacio. Recuérdese lo que Lula le confesó a Frei Betto, acerca de que no habían sabido manejar la web tan bien como la derecha brasileña. Solo una izquierda diestra en internet puede contrapesar a la siniestra derecha.

2. El neoimperialismo, en gesto biónico, imita a la  naturaleza, que convierte la necesidad de preservar la especie en el placer del sexo. Esa es la base de su hegemonía.

3. No basta con decir la verdad, hay que saberla decir con ciencia y con arte, hacerla profunda y amplia, pero también disfrutable.[ii]

4. Si la escuela de hoy no enfatiza en obtener el conocimiento a partir de la práctica y la razón, estaremos contribuyendo a crear receptores pasivos de información, víctimas de la estrategia mediática, que explota los sentidos y la comunicación.

5. Un pueblo incapaz de razonar su práctica histórica es vulnerable a la manipulación de los medios.

6. La principal zona de combate no es la trinchera ni el congreso, es la familia. Es en ella donde se ganan o se pierden los debates decisivos.

7. Las fake news son true lies. La propaganda neoimperialista es una mentira construida a base de noticias falsas, pero funciona.

8. La izquierda necesita un mecanismo de contrapropaganda ágil, inteligente, capaz de desmontar falsedades. La verdad ha de ser, no solo más viril, sino también más viral que la mentira.

9. Los medios temen a la razón y a la práctica porque saben, por experiencia histórica, que la revolución es el arma más poderosa de la verdad y que la verdad sigue siendo el alma indiscutible de toda revolución.

 

Notas:

[i] Véase “El neoimperialismo. Del libro de Lenin a la  espiral de Tatlin” (tres partes), en La Jiribilla, no. 849

[ii] A propósito existe un texto ejemplar de Bertolt Brecht titulado “Cinco dificultades para decir la verdad”.

FUENTE: http://www.pensandoamericas.com/el-neoimperialismo-y-las-guerras-en-3d-el-caso-venezuela

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Un PROSUR para la desintegración regional

La creación del Foro para el Progreso de América del Sur (PROSUR) fue anunciada por Iván Duque el 14 de enero, 11 días antes de que comenzara la ofensiva contra Venezuela. Pero no fue hasta el pasado 22 de marzo cuando se llevó a cabo la cumbre en Santiago de Chile que se institucionalizó la nueva instancia internacional cuyo objetivo es ser la alternativa a la UNASUR.

La Declaración Presidencial sobre la Renovación y el Fortalecimiento de la Integración de América del Sur, también conocida como Declaración de Santiago, que crea PROSUR, fue firmada por los presidentes de Argentina, Mauricio Macri; Brasil, Jair Bolsonaro; Chile, Sebastián Piñera, Colombia; Iván Duque; Ecuador, Lenín Moreno; Paraguay, Mario Abdo Benítez, y Perú, Martín Vizcarra; a quienes se sumó el embajador de Guyana en Chile, George Talbot. De los países firmantes, Chile sostendrá la Presidencia pro tempore durante los próximos 12 meses y, luego, será Paraguay el país que la ostentará.

Si bien no estuvieron representados por sus presidentes, Bolivia, Surinam y Uruguay participaron como observadores en las conversaciones que dieron lugar a la Declaración, aunque se abstuvieron de rubricar el acta. Al respecto, el vicecanciller de Uruguay, Ariel Bergamino mencionó: “no concebimos ningún ámbito de integración con exclusiones de ningún tipo; un ámbito de integración con exclusiones no integra, es contrario a su propia naturaleza”.[1]

Los fundadores del recién nacido foro provienen del Grupo de Lima y, como tal, heredan el objetivo de continuar impulsando una política de bloques en la región, que buscan institucionalizar a través de esta nueva instancia, y que, en definitiva, sigue la línea intervencionista que se viene promoviendo desde la Casa Blanca y que ha sido alentada en los meses pasados por los gobiernos de la derecha regional.

Así, el foro deja fuera a Venezuela bajo el supuesto de que el actual Gobierno no ostenta los requisitos esenciales[2] para participar del mismo, si bien –paradójicamente– invita a participar al autoproclamado presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó (quien finalmente no fue a la cumbre). Esto hace evidente que, contrario a lo que se indica en su acta de constitución,[3] la propuesta refleja una identidad ideológica excluyente que busca ahondar las diferencias entre los países suramericanos.

Después de abandonar en bloque la UNASUR –una decisión que fue discutida en el marco de la VIII Cumbre de las Américas, celebrada en Lima entre el 13 y 14 de abril– los países del Grupo de Lima desarrollaron todo un andamiaje discursivo orientado a defenestrar la labor de este organismo, calificándolo de ineficaz en su función de coordinación intergubernamental. Por ello, la creación de PROSUR se erige bajo el presupuesto de la “infectividad” de la UNASUR para continuar siendo espacio de diálogo en la región. Sin embargo, en su argumentario, los creadores de la PROSUR obvian los logros de la UNASUR como garante, desde 2011[4], de la integración, diálogo y solidaridad regional, lejos de la geopolítica estadounidense, entre otros:

  • Controlar las amenazas a la democracia en varios países de la región. Destacan las misiones electorales y cooperación técnica entre organismos electorales haciendo respetar la voluntad de los pueblos de la región.
  • Dirimir la tensión entre la Colombia y Venezuela, durante los gobiernos de Álvaro Uribe y Hugo Chávez.
  • Construir progresivamente de una visión compartida en materia de defensa regional.
  • Crear un centro regional de solución de controversias en materia de inversiones y libre movilidad humana en la región. Potenciar el desarrollo en materia de integración energética, ferroviaria y de telecomunicaciones.
  • Buscar consensos en el marco del Consejo Sudamericano de Lucha contra el Problema Mundial de las Drogas, logrando una posición regional ante la Conferencia de Naciones Unidas sobre drogas en el 2016 (UNGASS).
  • Implementar proyectos para la puesta en marcha de un banco de precios de medicamentos y el mapeo de las capacidades regionales para la producción de medicinas.
  • Desarrollar un sistema de Información Geográfica, como herramienta de georreferenciación para orientar la planificación y la gestión de la integración física en Suramérica, a través de información digital estandarizada a nivel continental.
  • Crear la Agenda de Proyectos Prioritarios de Infraestructura (API).[5]

Consecuencias inmediatas

En tanto el avance de PROSUR va en detrimento de UNASUR, cabe mencionar algunas implicaciones inmediatas que podría tener la desactivación del organismo creado hace más de una década y que han sido identificadas por su exsecretario general, Ernesto Samper:[6]

  • El trámite de retiro de algunos países de la UNASUR se encuentra regulado y se deben respetar los tiempos pactados para adelantar el proceso, honrar los compromisos financieros pendientes y cumplir las normas constitucionales de cada Estado, que obligan a someter a los órganos legislativos a la denuncia del Tratado Constitutivo de UNASUR para poder concretar el abandono de la entidad.
  • El retiro de UNASUR supone el abandono de derechos como los permisos temporales de trabajo que hoy benefician a más de tres millones de trabajadores, la utilización de los documentos nacionales de identidad, como pasaportes, o los descuentos de valor de medicinas y vacunas, obtenidos por el Instituto Suramericano de Gobierno en Salud, ISAGS.
  • La salida de la UNASUR implica la renuncia al trabajo concertado y acumulado durante más de diez años y se traduce en las agendas sectoriales en materia electoral, de salud, educación, infraestructura, lucha contra el crimen organizado, cultura y defensa.

Cambios en la geopolítica regional

La creación de PROSUR instala una mayor crisis de institucionalidad internacional en la región. Con una OEA que carece de legitimidad, la mayoría de los países que integran PROSUR abandonaron UNASUR, mientras CELAC ha quedado, por el momento, debilitada.

El Grupo de Lima, sin consenso y prácticamente desaparecido, da paso a PROSUR, el cual tampoco tiene consenso, y su principal objetivo, declarado por Duque, es sacar a Nicolás Maduro de Venezuela, pero respetando la soberanía de las naciones sudamericanas.[7] Argentina, Chile, Colombia, Brasil, Ecuador, Perú y Paraguay han modificado sus relaciones en los últimos años (salvo Colombia que tiene una relación histórica estrecha con EE. UU.), acercándose más a las directrices de EE. UU. en esquemas de seguridad, lucha contra el narcotráfico y acuerdos bilaterales.

La mayoría de los países que integran PROSUR tiene también en común una crisis de legitimidad en sus respectivos países.[8] Viendo en conjunto el panorama regional, PROSUR puede entenderse en varios sentidos: reordenamiento geopolítico de la región, con gobiernos de derecha desactivando un proyecto de integración como UNASUR. Venezuela en este sentido, no sólo es un país estratégico por sus recursos naturales como petróleo, gas, oro y coltán, sino que es un país que propuso una geopolítica distinta a la de EE. UU., con esquemas de integración más allá de lo comercial, y es pieza clave en la estrategia estadounidense de convertir a la región en un espacio ideal para las inversiones de sus empresas, pero también para poner un alto a la presencia china[9] y rusa en la región.

En este sentido, aunque a priori la intención de PROSUR es ser un organismo flexible con una estructura liviana y no costosa,[10] no descarta la creación de una estructura burocrática, la cual intente revitalizar al ALCA como esquema de integración sudamericana que vuelva a mirar más al Norte, concretamente, a los intereses empresariales estadounidenses.

En definitiva, PROSUR es un tipo distinto de integración que va más allá de un simple foro; implica un reordenamiento geopolítico de la región y de largo alcance en temas de infraestructura, exportación de recursos estratégicos, apertura energética, acuerdos de libre comercio e inversión y seguridad. En este sentido, es clave que EE. UU. ya cuente con acuerdos comerciales bilaterales con varios de los miembros de PROSUR.

No obstante, también hay que destacar que, en la medida en que no es un foro de alto nivel y que no cuenta ni con el trabajo conjunto de los gobiernos y de las diplomacias de los distintos países de la región[11], carece de bases tan sólidas como las de UNASUR. Además, replica la falta de consenso que llevó al Grupo de Lima a apagarse paulatinamente, toda vez que no logró conseguir el apoyo de México, Uruguay, y tampoco de Bolivia.

En este sentido, el crecimiento de PROSUR podría ser bastante limitado, en tanto que Panamá y México son miembros observadores de la UNASUR, y uno de los presidentes más poderosos de la región, Andrés Manuel López Obrador, desconoce el avance intervencionista que se ha iniciado en contra de Venezuela de la mano del Grupo de Lima.

Por otra parte, la Comunidad del Caribe (CARICOM) ha mantenido una posición independiente sobre Venezuela, influenciada por la preocupación ante una posible intervención militar externa. Por ello sería difícil que se sumara a las prerrogativas de PROSUR, abiertamente hostiles a Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Finalmente, detrás de la creación de PROSUR está el último intento del Gobierno estadounidense de avanzar en el programa imperialista, vía la destrucción de las instituciones integradoras de bloques regionales que no le son afines. Un objetivo que queda formulado en la Doctrina Monroe (1823) y su sucedáneo, el Panamericanismo (1885-1889), y que con ahínco intenta rescatar el presidente Donald Trump, avanzando en una carrera incansable por lograr aquello que William H. Taft enunció en 1912: apropiarse del hemisferio en virtud de su supuesta superioridad.[12]

 

 

[1] https://www.alainet.org/es/articulo/198824

[2] “5. Que los requisitos esenciales para participar en este espacio serán la plena vigencia de la democracia, de los respectivos órdenes constitucionales, el respeto del principio de separación de los Poderes del Estado, y la promoción, protección, respeto y garantía de los derechos humanos y las libertades fundamentales, así como la soberanía e integridad territorial de los Estados, con respeto al derecho internacional”.

[3] “1. Nuestra voluntad de construir y consolidar un espacio regional de coordinación y cooperación, sin exclusiones, para avanzar hacia una integración más efectiva que nos permita contribuir al crecimiento, progreso y desarrollo de los países de América del Sur”.

[4] Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) se creó en 2008 y comenzó a funcionar en 2011, conformada por 11 de los 12 países que conforman la región.

[5] https://www.cancilleria.gob.ec/unasur-avances/

[6]https://twitter.com/ernestosamperp/status/1108882344927207424/photo/1?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1108882344927207424&ref_url=https%3A%2F%2Fwww.france24.com%2Fes%2F20190322-prosur-unasur-chile-pinera-duque

[7] https://www.afp.com/es/noticias/17/sudamerica-lanza-prosur-nuevo-bloque-regional-que-excluye-venezuela-doc-1ey2nb5

[8] https://www.celag.org/la-desaprobacion-derecha-america-latina/

[9] https://www.celag.org/ascenso-china-impacto-america-latina/

[10] “3. Que este espacio deberá ser implementado gradualmente, tener una estructura flexible, liviana, no costosa, con reglas de funcionamiento claras y con un mecanismo ágil de toma de decisiones que permita avanzar a Suramérica en entendimientos y programas concretos de integración en función de los intereses comunes de los Estados y de acuerdo a sus propias realidades nacionales”.

[11] https://www.pagina12.com.ar/182631-prosur-un-error-estrategico-que-costara-reparar

[12] “The day is not far distant when three Stars and Stripes at three equidistant points will mark our territory: one at the North Pole, another at the Panama Canal, and the third at the South Pole. The whole hemisphere will be ours in fact as, by virtue of our superiority of race, it already is ours morally” Jenny Pearce, Under the Eagle, Boston: South End Press, 1982, p.17.

FUENTE: https://www.celag.org/un-prosur-para-la-desintegracion-regional/

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Cómo estaría Bolivia sin la injerenCIA de EEUU? Que pasó en Panamá?


En solo 13 años y con un gobierno digno y soberano, lejos de la injerenCIA de los EEUU, ha quedado más que demostrado que se puede crecer pero no como Panamá. Los cambios en Bolivia son más profundos y sus datos de crecimiento en todos los rubros son mas igualitarios, esto a pesar del contexto regional (Argentina, Brasil) donde la crisis económica traspasa las fronteras y nos afecta.

No se necesita ser un genio para saber que hoy seríamos toda una potencia regional si EEUU nunca habría metido sus garras injerencistas en nuestro país.
Xel
(Marzo 04, año 83 DFC)

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Primer més de nuestras autoproclamaciones


Y para los que se perdieron la autoproclamación de nuestra Emperatriz hace un més:

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Dossier con Walter Martínez 251018 Proceso de descolonización Latinoamericana – Karina Ochoa

Este video también va dedicado al tema de Octubre y la lucha por descolonizar nuestras mentes.

La entrevistada es una sociologa e investigadora mexicana que expone y desglosa la forma en que la ideología colonial convive y se reproduce en nuestra sociedad Latinoamericana. Ella sostiene que el aumento de los feminicidios en todo el continente tiene mucho que ver y se explica a través de cómo nuestras sociedades están subyugadas por la ideología colonial, donde el papel de la Iglesia en esta masacre diaria, ‘es básica’ (textual).

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